Málaga rechaza la regularización de la inmigración: a propósito de una deleznable moción
El 26 de febrero de 2026 el Pleno del Ayuntamiento de Málaga aprobó con los votos del PP una moción “urgente” de Vox contra el proyecto de regularización de inmigrantes del Gobierno. El Ayuntamiento no presentó sin embargo ninguna alegación en el procedimiento de información pública de ese proyecto, el cauce normal de expresión de una administración, como sí hicieron más de 300 personas y entidades.
La moción aprobada por el PP no se detiene en el rechazo a la propuesta de regularización sino que incluye muchas otras medidas, en un apretado circo de confusión y contradicciones: repatriaciones, retiradas de nacionalidad, deportaciones –en especial de los “menores no acompañados con sus padres” (sic)-, adecuación de los inmigrantes a nuestras “cultura y costumbres”, eliminación de subvenciones a organizaciones, retirada de la figura del arraigo…
Una decisión poco comprensible
No es una sorpresa el rechazo frontal a la regularización mantenido por Vox. Pero sí lo es que ese proyecto, impulsado por amplios sectores sociales y por la misma Iglesia Católica, sea rechazado por el PP. Y, más aún, que lo haga mediante la aprobación de un documento de mentiras, insidia, ignorancia, incoherencia y odio, que además cuestiona y critica las iniciativas de “regularización” anteriores, algunas de las cuales fueron llevadas a cabo en su momento por el propio PP.
¿Qué ha llevado a que 17 concejales del PP aprueben esa moción, manchando así la trayectoria de buen hacer y de respeto de un alcalde como el que tiene Málaga? Porque el actual alcalde malagueño no se merece ese trato.
Mentiras
El documento es una pura mentira de principio al fin, además de estar plagado de inexactitudes jurídicas. Ni lo que quieren anular se llama como dicen que se llama (¿Qué es eso de la “regularización masiva…que llegará a afectar a tres millones y medio de inmigrantes”?), ni los “ilegales” a los que se refiere constantemente son ilegales sino irregulares (algo muy distinto, ya que en su gran mayoría entraron en España por aeropuertos y carreteras, con sus papeles para el caso), ni las cifras que cita son reales, ni los supuestos argumentos sobre los que sostienen su petición tienen el menor viso de verdad, ni los impactos que enumeran son ciertos.... El texto es una mera copia de tantos otros del mismo tono que circulan por las ciudades europeas desde ese interés de los populismos por centrar su mensaje de odio en la inmigración, ya que creen que el miedo resultante les proporciona votos.
Que este miedo, las mentiras con que se construyen y sustentan, y las inconstitucionales propuestas que contiene hayan calado en las ilustres cabezas de los concejales de dos grupos políticos de una capital tan liberal como Málaga, sólo puede hablar de la profundidad con que esas tonterías penetran en cabezas supuestamente “preparadas”, salvo que se pueda objetar, y no sé entonces qué sería peor, que esos ilustres munícipes no se hubieran leído los documentos que aprobaron.
La moción aprobada por el PP es un texto despreciable, ajeno por entero a los valores al uso en Andalucía, sean católicos, liberales, socialdemócratas o de izquierdas. Una moción que nunca debió prosperar y que se ha colado en la trayectoria honorable de una ciudad y de un alcalde que se ha esforzado hasta ahora por su mejor futuro
Ponerse a responder punto por punto cada una de esas mentiras es una mera pérdida de tiempo; en cualquier caso ya lo han hecho personas e instituciones en muchos países y ahí quedan sus argumentos, de fácil consulta en el reciente informe del Consejo Económico y Social de España sobre la inmigración, presentado por la Junta de Andalucía hace pocas semanas en Sevilla. Dar razones contra los mentirosos (a sabiendas de que lo son) es tan estéril como hubiera sido ponerse a rechazar a base de argumentos los incendiarios y provocadores mensajes antijudíos de los Protocolos de los Sabios de Sión, o tantas otras construcciones mentirosas sobre los inmigrantes -andaluces, extremeños, gallegos, murcianos, cántabros…- en algunas capitales españolas, en otras épocas.
Unas tristes “perlas”
De las tonterías de la moción sólo quería resaltar aquí por, para mí, su especial relieve, dos de ellas.
En primer lugar, los munícipes malagueños suscribientes de la moción, en su mayoría del PP, ciudadanos españoles, piden que se revise (“se audite” dice) todas las concesiones de nacionalidad a otros ciudadanos españoles, como si los propietarios de la “ciudadanía” fueran ellos. Acaso creen que hay ciudadanos de primera, de segunda e incluso de tercera, como en los antiguos trenes. Esa apropiación de la ciudadanía por quienes están en el poder en un momento dado tiene una larga historia -díganselo si no a los alemanes que vieron anulada su nacionalidad por tener alguna sangre judía-. Los escenarios que pueden seguir a la aceptación de ese principio son tan horribles que mejor no mencionarlos. Además, ¿es que los munícipes, entre los que se encuentran además un buen número de licenciados o graduados en derecho y en otras materias próximas a las relaciones laborales y al trabajo social, ponen en dudan la honorabilidad del trabajo de los miles de funcionarios que se ocuparon de la tramitación de los cientos de miles de expedientes de nacionalidad resueltos en lo que va de siglo?
En segundo lugar, es llamativo que ese mensaje contra la regularización, que contiene además muchas otras medidas contra los españoles no nacidos en España, se haga desde una ciudad que vive de los extranjeros, como vecinos, como visitantes, y como trabajadores, y que se ha esforzado y gloriado por atraer trabajadores extranjeros a sus espacios tecnológicos para mejorar su competitividad. Esta moción se hace, además, en un municipio donde la inmigración tiene un peso inmigratorio moderado, por debajo del medio en Andalucía. Es un signo más de que ese tipo de mensajes sólo persiguen el incendio, y le da igual su desajuste completo al contexto en el que se vierte.
Queda además la duda sobre si la propuesta contra los extranjeros (porque es a ese colectivo a quien constantemente se refieren de manera tácita), incluye a todos, o solo a los extranjeros “pobres”. Quizás debieran aclararlo ya que es difícil creer en la salud mental de quienes en la costa malagueña tirasen piedras contra los inmigrantes ricos.
Una pena
En definitiva la moción aprobada por el PP es un texto despreciable, ajeno por entero a los valores al uso en Andalucía, sean católicos, liberales, socialdemócratas o de izquierdas. Una moción que nunca debió prosperar y que se ha colado en la trayectoria honorable de una ciudad y de un alcalde que se ha esforzado hasta ahora por su mejor futuro.
Sobre este blog
En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.
0