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Carta a Ramón Reig de los extrabajadores de El Correo de Andalucía

Concentración a las puertas del Ayuntamiento de Sevilla el pasado 17 de septiembre

Estimado profesor Ramón Reig:

Los trabajadores despedidos tras el ERE en El Correo de Andalucía de 2018 hemos necesitado varios días para contestar a su artículo acerca de la pretendida pervivencia del que fuera decano de la prensa de Sevilla, que el propietario de la cabecera digital tuvo a bien publicarle el 1 de enero. Primero, para no dejarnos llevar por la indignación que supone ese artículo como ruptura del pacto (por escrito y firmado) con la empresa de no atacarnos en los medios de comunicación ni que solo la rabia dicte nuestras palabras. Segundo, porque hemos querido asegurarnos de que ese sentimiento de estupor lo comparten todas las personas a las que cita en su texto. Hay incluso quienes sienten que usted ha manipulado los artículos que escribieron en nuestro apoyo. Con ese aval escribimos estas líneas, que no pretenden discutir su percepción acerca de si el diario está vivo o no, sino que piden respeto a los extrabajadores, que estamos en la calle mientras usted no se tendrá que preocupar de eso en su vida.

Igualmente, nosotros sentimos que usted se ha acordado de nuestra lucha por el empleo cuando ya no tiene remedio y utiliza nuestro sufrimiento actual desde su merecido puesto fijo en la Universidad para blanquear un proceso de destrucción de redacciones por las peores prácticas empresariales que, efectivamente y como usted apunta, no solo nos ha afectado a nosotros, aunque hemos peleado y lo seguiremos haciendo para que no se extienda a otros medios de comunicación. Tampoco ha llegado a la universidad pública en la que usted enseña, ajeno quizá a que el proceso de jibarización y precarización amenaza a todos los sectores, a todas las empresas y a todas las instituciones.

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Tiempos convulsos

Marín y Moreno, el día de la constitución del Parlamento de Andalucía

Para quien ha luchado por combatir las ideologías excluyentes, recortadoras de libertades y derechos, está siendo una entrada de año poco ilusionante. Lo digo como andaluz, hijo de un trabajador del campo, nacido en un pueblo de grandes terratenientes, que sabe bien cómo ha sido la vida en nuestra tierra y la actitud de la derecha mas reaccionaria a lo largo de la historia de Andalucía.

Como demócrata, es de respetar la voluntad de los votantes, pero me preocupa tremendamente la aparición de Vox en el acuerdo PP-Ciudadanos, dándole cabida en las instituciones como partido determinante para el desarrollo de las políticas de Gobierno del próximo inquilino de San Telmo.

La primera escenificación la hemos observado en la votación para componer la mesa del Parlamento, con el préstamo de votos a Vox por parte de PP y Ciudadanos otorgándole voz y voto en las decisiones para ordenar los debates de la cámara, dejando fuera de la mesa a Adelante Andalucía a quienes sí les correspondería estar por número de votos y parlamentarios.

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Reflexión desde la sonrisa

Acaba el 2018. Un año que ha resultado muy intenso y fructífero. He tenido oportunidad de compartir iniciativas y experiencias de diverso tipo, en lugares muy bellos, compartiendo la ilusión de su gente. He acompañado a las ovejas y los pastores en su trashumancia, he visitado proyectos empresariales que desde el amor al territorio tratan de generar empleo y riqueza, he escuchado bastantes angustias, de agricultores y ganaderos, sobre todo, por cuestiones que parecen tener muy difícil solución. Me he reunido con marineros, comunidades de regantes, jóvenes, políticos, universitarios,…, Todos son importantes, porque todos son mujeres y hombres que se levantan cada mañana para construir un mejor futuro.

Porque lo que hemos vivido es nuestra experiencia, es lo que debemos haber aprendido. Futuro es lo que nos queda, porque es lo que tenemos por delante. Agarrarlo con ilusión tiene que ser nuestro propósito. Porque en nosotros, en nuestro compromiso, en nuestro trabajo, en nuestra ilusión está que el futuro, que en realidad es de los niños y niñas, sea el mejor posible.

Me cuesta, teniendo presente esta idea vital, entender cómo parecemos demasiado obsesionados en estos tiempos con la inmediatez. Parece que el objetivo, el resultado, el disfrute inmediato sean lo más importante, sin tener en consideración esa necesaria responsabilidad de mirar más allá. Sólo puede entenderse desde esa enfermedad de la inmediatez que algunos sigan negando el cambio climático, que otros sólo piensen en el consumo y las apariencias, que estén triunfando populismos vacíos de contenido. Cada decisión de compra, cada elección cuenta, nosotros elegimos, siempre.

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Decidamos

Las grandes corporaciones influyen de forma decisiva en las conductas de compra, en los hábitos, en las prioridades. Definen incluso necesidades. En condiciones de libre mercado donde las empresas buscan un rendimiento económico, es lícito que articulen mecanismos para hacer crecer sus ventas y sus beneficios.

Una compra es una relación contractual donde cada parte tiene su influencia, su poder y su capacidad de decisión. A la hora de entrar en un establecimiento comercial, en el momento de coger el artículo de una estantería, de hacer un clic en una ventana emergente, el consumidor, el ciudadano se encuentra en igualdad de condiciones que una gran multinacional, porque es libre para elegir y decidir.

De hecho, en la mayor parte de los artículos y servicios existe una amplia diversidad de oferta, las opciones son múltiples y los criterios para decidir numerosos. Por mucho que nos impulsen a ello, el precio es uno más; cuando hacemos una compra consciente, comprobamos que la importancia del precio se relativiza respeto a criterios como la salud, el sabor, la calidad, la seguridad, la eficiencia, la sostenibilidad.

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El 2D, un día sin referentes progresistas

Fui el primer secretario político de Podemos Andalucía. Di el paso a formar parte de la estructura de un partido que se presentaba como nuevo. Lo hice desde mi experiencia profesional y mi compromiso social impulsado por una ola de ilusión que había empezado a fraguarse en el 15M y otros movimientos ciudadanos y populares. Nunca antes había militado en un partido. Lo hice desde Andalucía porque quería cambiar la realidad de mi entorno. Impulsar la universidad y la educación como motores de cambio a futuro y como elementos centrales que podían y pueden hacer una Andalucía mejor, más sostenible, más igual, más humana, más avanzada. Plantear propuestas solventes, posibles y al mismo tiempo atrevidas para hacer frente a una crisis global con muchas aristas desde económicas hasta ecológicas.

Mi experiencia duro dos años. La distancia entre "una nueva forma de hacer política" y la acción real era muy grande. De la participación y la decisión colectiva se pasaba rápidamente a la centralización de las decisiones, al poder del aparato y al apretar filas frente a opiniones divergentes. En lugar de ampliar la base social a medida que el partido ampliaba su representación institucional, la base del partido se iba minando poco a poco y la gente que un día se acercó con ganas de aportar para un cambio de ciclo, se iba quedando descolgada.

Se empezaba a echar en falta el proyecto inicial con el que Podemos se presentó a la ciudadanía. Ese proyecto se hubiera conducido con honestidad y coherencia y no cambiado de rumbo tantas veces, cometiendo graves errores discursivos y dejando de ser un referente para una buena parte de las personas que mostraron su apoyo al principio. Después del 2D, y siguiendo una serie de decisiones y acciones, lo que va quedando, como mucho, es ocupar el espacio que ocupaba Izquierda Unida anteriormente. Y esto se ha hecho sacrificando un proyecto para el país y para Andalucía a cambio de un férreo control interno.

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Día de las personas con discapacidad: un día para hablar desde las tripas

El 3 de diciembre "celebramos" el Día de las Personas con Discapacidad, un día en el que toca marketing, palabras huecas, políticos con gestos y lazos, espacios televisivos condescendientes… en definitiva, una hipocresía de día en el que se sigue sin hablar de lo importante y lo esencial. Se sigue sin hablar de las causas por las que personas con discapacidades son, somos, discriminadas en muchos contextos y espacios, y por qué se vive esa desigualdad social galopante, que es aún mayor en el caso de las mujeres.

Yo soy parte de esa población española catalogada como "discapacitada" y de esa parte de la población que suele ser menospreciada, infravalorada e infantilizada por definición. Padezco una enfermedad degenerativa llamada Retinosis Pigmentaria. Una enfermedad, además, catalogada como "rara" por el bajo índice de personas afectadas que somos en España. Una enfermedad invisible (no hay muestras físicas de la enfermedad en mis ojos) que nos ataca progresivamente la retina y por la cual vamos perdiendo la capacidad de ver poco a poco o rápido, nunca se sabe el ritmo al que puede avanzar. En definitiva, para que se entienda bien, me estoy quedando ciega poco a poco.

Tengo 31 años, me la diagnosticaron a los 20 y a los 21 me dieron un certificado de discapacidad del 78%; por entonces conservaba algo más de vista, en la actualidad sólo me queda un 8% de visión. He pasado por varias fases emocionales, intelectuales e incluso políticas en esta enfermedad: desconcierto, falta de entendimiento del típico ¿por qué a mí?, frustración… Ahora estoy en una fase combinada de empoderamiento feminista y frustración vital. El jarrón de agua helada que supuso esta enfermedad me dio empuje para despertar una gran inquietud por investigar antropológicamente, y desde una perspectiva feminista, por qué estructuralmente la discapacidad supone un factor de discriminación, desigualdad, exclusión, etc. De ahí cogí fuerzas para comprender lo que estaba viviendo en primera persona y darle un sentido vital a una nueva circunstancia en mi vida.

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Andalucía: malos resultados de una política errónea

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Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, líderes de la confluencia Adelante Andalucía

Las elecciones andaluzas del pasado domingo han vuelto a dejar a las encuestas en mal lugar. Ninguna había sido capaz de adelantar que pese a ganar las elecciones, el PSOE sufriría un castigo electoral tan importante y que, por otro lado, la posible irrupción de VOX en el Parlamento andaluz tendría las grandes proporciones que finalmente hicieron que, por vez primera en democracia, el bloque de derechas superase al de izquierdas en votos y escaños en Andalucía.

Para alarma generalizada de cualquier demócrata, la extrema derecha ha hecho nuevamente aparición en las instituciones, con una fuerza que no se esperaba. Esta movilización del voto extremista hay que ponerla en relación con el desgaste del PP, partido al que tradicionalmente acudían estos votantes. Ciudadanos, que jugaba a recoger el voto descontento del PP y a sumar más apoyos, ha visto frustrado este último objetivo a pesar del espectacular incremento de votos recibidos. La aparición de la extrema derecha en la cámara ha ido paralela a la frustración de Ciudadanos por no conseguir sobrepasar al PP, probablemente porque le ha pesado haber sostenido durante la legislatura anterior al gobierno de Susana Díaz.

En todo caso, el aumento de voto al bloque de la derecha hay que revisarlo con una cierta perspectiva. En las elecciones autonómicas de 2012, el PP y UPyD sumaron solamente unos cien mil votos menos de los obtenidos ahora por PP, C’s y Vox. No parece que se haya producido una movilización importante de votantes de izquierda hacia posiciones de extrema derecha. Más bien los votantes de derecha y extrema derecha se han movilizado enervados por la situación catalana o la cuestión migratoria, volcando sus apoyos en un casi desconocido partido extremista elevado al estrellato por los medios de comunicación y hasta por la propia Díaz en debate televisado.

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A tiempo de actuar

Más allá del comprensible desconcierto que ha provocado la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas, con su consecuente aluvión de artículos, análisis, opiniones, etc, a mi modo de ver se está desviando la atención de lo que realmente nos importa. Ya se sabe, según los últimos datos, que la inmensa mayoría de los apoyos de Vox provienen de antiguos simpatizantes del Partido Popular, desencantados con los niveles inauditos de corrupción y por fin con una alternativa siamesa a la que votar (cuesta encontrar las siete diferencias entre el discurso de Casado y los candidatos de Vox).

Si el votante desencantado de la peor derecha ha encontrado su alternativa, cabe preguntarnos por qué al de izquierda no le ha ocurrido algo similar. La arrogancia de los líderes de Podemos, y en este caso de manera especial la de Teresa Rodríguez, lleva meses haciendo oídos sordos a los avisos que pronosticaban la tragedia, y no es de esperar una autocrítica mínimamente seria (en eso también se parecen a sus compañeros de naufragio de IU).

El barco Adelante Andalucía, de manera sorprendente, fue construido por empeño de Rodríguez con el maderamen de la vieja política, y de nada sirve rasgarse ahora las vestiduras si no tomamos nota para el futuro. Los llamamientos de Rodríguez a vuelta de recuento electoral para recuperar el empuje del 15M suponen un insulto a la inteligencia de quienes deberíamos haber sido sus votantes naturales; quienes, de hecho, les hemos retirado la confianza porque ese 15M que invoca como fetiche manoseado es lo que lleva traicionando paso a paso en estos meses.

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El fraude con las tarjetas para aparcar las personas con movilidad reducida: experiencia de un policía local

Mensajes pintados en las plazas de aparcamiento reservadas para discapacitados

En los últimos años se ha detectado un incremento en el uso fraudulento de las tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida (TPMR), que no tiene una explicación por localización geográfica, pero son las grandes ciudades, debido a la falta de espacio y los destinos turísticos, las que más sufren este aumento de la picaresca por parte de los usuarios de la vía.

Debe resultar muy tentador y muy fácil para un conductor con los niveles de estrés por las nubes por no encontrar estacionamiento y con una TPMR en la guantera, hacer uso de ésta no estando el titular de la misma presente, pero fotocopiar o manipular la fecha de caducidad ya implica una acción concreta para beneficiarse de la misma. Por otro lado, nos encontramos cada vez con más frecuencia el uso de tarjetas de titulares que ya han fallecido, pero ¿qué nivel de importancia le damos a todas estas situaciones?

Debo reconocer que durante los años de servicio el nivel de importancia que le he ido dando a esta cuestión ha ido en aumento, quizás por la experiencia, por los conocimientos adquiridos de otros compañeros y por la creciente empatía hacia estos usuarios verdaderamente necesitados de esta especial protección. 

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Vox, la Reconquista y la salvación de España

Representación de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando /Patrimonio Nacional

El constante ascenso de la ultraderecha en España, ratificado por el reciente éxito electoral en Andalucía de Vox, ha venido acompañado de una recurrente apelación a la Reconquista, noción historiográfica que tiene un largo recorrido en la cultura española, así como unas connotaciones ideológicas muy precisas que tal vez sea conveniente volver a recordar en el contexto actual.

La Reconquista es la hija predilecta del nacionalismo español, pues no en vano su origen se encuentra en el siglo XIX, la época de auge de los nacionalismos en toda Europa. Las revoluciones liberales trajeron la nueva noción de soberanía nacional, que produciría cambios definitivos en la manera de interpretar la historia: el nuevo sujeto político, la nación, debía ser legitimado, y para ello el pasado sería la herramienta esencial.

Según el nuevo relato histórico elaborado por el nacionalismo español decimonónico, la llegada del islam a la península a comienzos del siglo VIII y la consiguiente formación de al-Andalus fueron una auténtica "catástrofe nacional" que solo pudo corregirse gracias a la Reconquista, interpretada en clave de lucha de liberación nacional culminada con la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492. Obviamente, cuando se produce la llegada del islam a la Península no existía una nación española, ni tampoco la conquista cristiana de al-Andalus dio lugar a la formación de España como nación ni como Estado. La vinculación de la Reconquista con España constituye, sencillamente, el resultado de una lectura identitaria del pasado, sesgada y tendenciosa: dado que no existe nación sin enemigo, la función principal de la Reconquista fue convertir al ‘moro’ en el mayor peligro para la nación, el ‘decano de los enemigos de España’ (E. Martín Corrales).

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