VÍDEO
“Métele más táser”: dos policías grabaron con sus cámaras corporales la actuación que acabó con la muerte de Haitam
Haitam Mejri, de 35 años, falleció el 7 de diciembre en un locutorio de Torremolinos tras recibir entre ocho y 11 descargas táser, inhalar gas irritante, recibir golpes y ser presionado en piernas y tronco durante una intervención de seis agentes de la Policía. Un juzgado de instrucción ha archivado provisionalmente la investigación a la espera de que el informe final de autopsia determine las causas de la muerte del hombre, que también padecía patologías cardiacas y habría consumido estupefacientes. La familia sostiene que el uso desproporcionado y consciente de la fuerza por parte de la Policía fue decisivo para el fallecimiento, y su abogado apreció indicios de un delito de asesinato en una rueda de prensa.
Durante la semana, elDiario.es Andalucía ha publicado extractos de la intervención completa registrada en vídeo por dos cámaras desde el interior del local, así como de los dos vídeos más cortos grabados por las cámaras asociadas a las dos táser. El vídeo que acompaña a esta información se ha elaborado vinculando las dos grabaciones íntegras registradas por las cámaras corporales.
En ellos se observa sin cortes lo sucedido desde que los dos primeros agentes llegan al locutorio, ya con una de las pistolas en la mano, hasta que los dos agentes que las portaban interrumpen la grabación simultáneamente, tras mantener este diálogo:
– Esto cómo se para de grabar? ¿Dándole o cómo es?
– Le doy yo, que el mío no graba. ¿Le quieres dar?
– El tuyo está grabando, mira la cámara encendida. Está grabando también.
Entre ocho y 11 descargas en nueve minutos
Entre esos dos instantes, dispararon un mínimo de ocho veces entre los dos. La familia cuenta 11. Hay varias ocasiones en las que este medio no ha podido discernir si se trata de dos disparos seguidos o uno largo, de modo que ha escogido la cifra conservadora.
El primer agente ya lleva la pistola desenfundada nada más entrar. Un minuto antes de disparar, cuando ya está cerca, la señala y pregunta a Haitam: “¿Estás viendo esto?”. Un minuto después se dan la mano, pero cuando tratan de engrilletarlo un móvil se resbala y Haitam trata de cogerlo. Ahí arranca el forcejeo, en el que entre tres agentes acaban tumbando al hombre.
Todos los disparos se producen con él en el suelo, según se observa en las grabaciones. Al menos cinco de las descargas, de entre 1.000 y 2.000 voltios, ocurren en un intervalo de unos 30 segundos, mientras él grita y se retuerce de dolor, y las tres últimas descargas ocurren con él aparentemente reducido, minutos después de que uno de los policías diga: “¡Hala, engrilletado!”. Los agentes hablan entonces de evitar “que se venga arriba”, según se escucha en el vídeo.
En varias ocasiones, la grabación recoge que alguno de los policías animó a seguir descargando: “Tráete el táser, tráete el táser”. “Lo tengo aquí”. “Métele otra vez, métele, métele. Métele, que no se venga arriba”. A continuación, llegan dos descargas, casi tres minutos después de la primera (5:29 y 5:34 en el vídeo). Un par de minutos después, se escucha a un agente susurrar “métele más táser” (7:58). “No, porque ya está todo el mundo ahí mirando”, le advierten.
El problema parece ser engrilletarlo también de los pies y sacarlo del local, por lo que piden una ambulancia para darle un “pinchazo”. Sin embargo, finalmente deciden volver a dispararle (9:45), casi siete minutos después del primer disparo, según se escucha. “Dale, dale, dale, que se viene arriba”. Pocos segundos después la grabación se interrumpe.
Los sanitarios, que llegan a la escena minutos después, comentan entre sí su desconfianza hacia el relato inicial de los agentes, y vuelven a pedir explicaciones a los agentes. Según se oye y se ve en los vídeos del local, estos no les informan del uso del táser.
El protocolo pide “extremar las medidas de seguridad”
El Ministerio nunca ha publicado el protocolo de uso de las táser, recogido en una resolución de la Dirección General de la Policía de 21 de diciembre de 2020, ignorando al Consejo de Transparencia, que le instó a hacerlo a instancias de Civio. El abogado de la familia ha solicitado a la jueza que lo incorpore a la causa, pero esta ha denegado todas las diligencias hasta contar con el informe definitivo de autopsia.
Este medio ha tenido acceso al protocolo, que señala que “vista la capacidad lesiva” de la táser “se deben extremar las medidas de seguridad así como la diligencia requerida en su manipulación y utilización, con la finalidad de evitar que el propio personal policial o terceras personas puedan resultar afectados por un uso indebido del mismo”. Las precauciones deben ser las mismas que para cualquier arma de fuego, advierte el documento.
La táser se puede usar por contacto directo (bornes) como instrumento “eminentemente disuasorio”, “excepcionalmente utilizable como elemento de control y reducción”. “Será necesario haber agotado todas las vías de diálogo, negociación y mediación posibles, advirtiendo de manera clara a la persona requerida que se hará uso del dispositivo si no depone su actitud”. Según se observa en el vídeo, el primer agente que disparó le dijo a Haitam: “¿Estás viendo esto?”.
Su utilización se limita a situaciones en las que haya que “reducir o inmovilizar a una persona que amenace o tenga una actitud violenta” hacia los agentes o terceros y haya habido agresión previa o previsible, si no se puede controlar por otros medios. También se contempla en situaciones donde haya que “reducir o inmovilizar a una persona que muestra una resistencia activa, que ponga en riesgo la integridad física del personal policial, de terceros o la seguridad ciudadana”.
Los vídeos no muestran amenazas ni actitud violenta de Haitam, que señaló en múltiples ocasiones su voluntad de “colaborar” y “trabajar con vosotros”, y soltó las pequeñas tijeras que llevaba en la mano. Cuando fue reducido sí forcejeó con los agentes, según se ve en los vídeos.
Axon recomienda evitar descargas simultáneas
Salvo circunstancias excepcionales en que pueda servir para evitar un daño mayor, no se debe usar “en aquellos espacios o circunstancias en las cuales se pueda poner en riesgo la integridad física de las personas”. Axon, la fabricante de la táser, desaconseja su uso contra personas bajo los efectos de las drogas o bajo “delirio agitado”, porque “puede causar o contribuir a la muerte súbita”. Axon también recomienda acortar las descargas y minimizar su número, así como evitar descargas simultáneas, según el documento publicado por Associated Press y Civio, en España. Nada de esto se incorpora al protocolo de Interior, ni a los protocolos de la decena de municipios analizados por Civio.
Después de usar la táser se debe informar inmediatamente a la jefatura de unidad, facilitar la asistencia médica e informar a la autoridad judicial. En caso de lesión, aunque sea leve, debe redactarse un parte de intervención y comparecencia para explicar la actuación. En los vídeos de la intervención completa grabados por las cámaras del local no se escucha a los agentes informar a los sanitarios del uso de la táser. Sí informaron al inspector de Homicidios de una “pequeña descarga”, pese a lo cual “ni se inmuta”.
Dos diputados denuncian “numerosas falsedades”
El Gobierno respaldó esta actuación, asegurando en una respuesta parlamentaria registrada el pasado 16 de febrero que los dos agentes que usaron las pistolas táser “cumplieron escrupulosamente” con las directrices para su uso. Según esa respuesta, la actuación se ajustó a los principios de “congruencia, oportunidad y proporcionalidad” atendiendo al “tipo de situación”, la “forma” en que se usó (“descarga por contacto”, la menos lesiva según se dice) y las zonas del cuerpo donde el hombre recibió las descargas, hombro y pierna.
El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, pidió este jueves esperar a “que la investigación concluya”, y se remitió al protocolo no publicado, asegurando que está “perfectamente definido y diseñado”.
A la vista de los vídeos publicados en exclusiva por elDiario.es, Toni Valero y Enrique Santiago (diputados de IU integrados en el Grupo Sumar) han registrado una nueva pregunta, en la que denuncian que la primera respuesta del Gobierno contiene “numerosas falsedades”.
“¿Qué medidas va a adoptar el Gobierno para garantizar que las respuestas a las iniciativas parlamentarias se ajusten a la veracidad y exactitud debidas, evitando contestaciones que no reflejen fielmente la realidad de los hechos?”, le preguntan, antes de volver a cuestionar si la actuación policial fue correcta y se ajustó a la legalidad. También preguntan si se ha incoado expediente disciplinario o suspendido a los agentes.
Un arma “disuasoria” de uso cada vez más extendido
La táser es un arma disuasoria fabricada por la empresa estadounidense Axon que paraliza al objetivo mediante la aplicación de impulsos eléctricos de alto voltaje, bajo amperaje y corta duración que interfieren en las señales que el cerebro envía a los músculos, incapacitando el sistema nervioso sensorial y motor.
Se puede usar mediante la activación de los bornes de su extremo o disparando los dos cartuchos que contienen dos sondas cada uno, propulsados por un gas inerte hasta el objetivo. El Ministerio del Interior empezó a distribuirlas en 2020. Es necesario estar habilitado para su uso, restringido como último recurso, si existe un riesgo grave para los agentes, la persona o terceros.
Llevan asociadas una cámara corporal que registra lo que sucede en función de pregrabación y se activa automáticamente al desenfundar el arma, quitar el seguro o disparar, según su configuración. Cuando se activa, guarda también los momentos previos. En este caso, una de las grabaciones recoge la intervención desde la llegada de los dos primeros agentes al locutorio. La otra recoge lo ocurrido desde 30 segundos antes de dispararse. Ambas se interrumpen a la vez.
El uso del táser se ha extendido en los últimos años ante la alarma de organizaciones internacionales. El Comité de Naciones Unidas Contra la Tortura, en su informe de 2009, expresó su preocupación de que el arma se estuviera generalizando entre las policías locales en España e instó a dejar de usarlas por la posible vulneración de los artículos 2 y 16 de la Convención (prevención de la tortura y de trato cruel, inhumano o degradante, respectivamente).
Amnistía Internacional ha pedido que se apruebe una regulación estatal que delimite claramente su uso para evitar posibles abusos. Según una investigación internacional de la organización, los organismos encargados de hacer cumplir la ley “abusan de forma generalizada” de estos dispositivos “debido a la alarmante falta de regulación”.