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Un pueblo de Málaga celebra un show taurino de personas con enanismo: “Si fuera otra discapacidad, ¿se atreverían?”

cartel Arenas

Néstor Cenizo

Málaga —

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La Feria de la Mula de Arenas, un municipio de 1.300 habitantes en la Axarquía malagueña, viene este año con dos espectáculos taurinos: la habitual suelta de vacas matutina, con protagonismo para “Sorprendida”, “Peluquera” y “Bandolada” y, ya por la tarde, un “espectáculo cómico taurino” bajo la denominación “diversiones en el ruedo”. La diversión la protagonizan personas con discapacidad: en los carteles que anuncian el evento, personas con enanismo vestidas con indumentaria de payaso sortean la embestida de los becerros.

El espectáculo está organizado por África Taurina y tiene lugar en una plaza portátil, un espacio público que le cede gratuitamente el Ayuntamiento. “Si en vez de personas con enanismo o acondroplasia fueran personas con síndrome de down u otra discapacidad, ¿se atreverían a hacer el espectáculo? ¿O el ayuntamiento lo contrataría?”, se pregunta Felipe Orviz, asesor jurídico de la Fundación ALPE Acondroplasia.

La Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad prohíbe los espectáculos o actividades recreativas en los que se use a personas con discapacidad o esta circunstancia para suscitar la burla, la mofa o la irrisión del público de modo contrario al respeto debido a la dignidad humana.

Ángel Modesto, el promotor, niega que haya burla: “Cuando es cómico, está claro que la finalidad es dar risa, pero ¿quién se va a reír de su discapacidad? En la película Campeones, ¿quién se ríe de los actores?”, compara: “Con mi mujer estuve viendo Supervivientes y había una enanita interviniendo, y no creo que nadie se burlara de ella”. El promotor dice que ha vendido las mil localidades disponibles. Es el tercer espectáculo de este tipo que programa en lo que va de año, tras los de Cantalapiedra y Cortes de la Frontera. “Y más que vamos a seguir haciendo”, advierte.

El empresario esgrime la libertad de estas personas para trabajar. El espectáculo, en el que participa una decena de personas con enanismo, está autorizado por la Junta de Andalucía, que no ha atendido la solicitud de ALPE de prohibirlo. La Fundación ya ha anunciado que, en ese caso, pondrán los hechos en conocimiento de la Fiscalía, el Defensor del Pueblo, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y la Comisión Europea.

“El mismo derecho a trabajar”

Manuel Ríos, alcalde de Arenas, cree que las personas con enanismo están ejerciendo su derecho a trabajar: “No entiendo la polémica: el mismo derecho a trabajar tiene una persona que mida 1,80 a otra que mida 1,10. Si vamos a limitar derechos por la condición física de una persona estamos restringiendo libertades e igualdad”, opina el regidor, que compara la situación con el trabajo que puedan realizar en un evento privado, un circo o una película.

Cartel del espectáculo

“Ellos mismos han dicho que quieren trabajar, que nadie les obliga y que no se sienten objeto de burla”, dice el alcalde, que cree que la gente se ríe “con el espectáculo que hacen, no de ellos”, y asegura que le han transmitido están muy a gusto con el trato que les están dando los vecinos porque “no son objeto de burla”. “Es cuestión de cómo se quiera interpretar”.

Ángel Modesto, propietario de África Taurina, esgrime que hace poco más de un año el juzgado contencioso-administrativo 5 de Málaga les dio la razón frente a la Junta de Andalucía, que había prohibido un espectáculo similar en Cortes de la Frontera. Ahora lo ha autorizado. “No existe fundamento jurídico alguno para suspenderlo, según los criterios técnicos y el expediente tramitado”, explican fuentes de la Delegación del Gobierno andaluz, que también citan el criterio aplicado por esa sentencia para esta y otras decisiones, pese a que no constituye jurisprudencia por emanar de un tribunal ordinario.

La resolución, muy debatida en su día, razonaba que “ningún dato objetivo” permitía afirmar que la “finalidad” de la participación de personas con acondroplasia en el espectáculo taurino sea “la mofa” de estas o de su discapacidad.

En su resolución, la jueza observaba que iban vestidos de payaso, y que eso “requiere habilidades como la comedia física, la improvisación, la empatía y la capacidad de conectar con el público”. Pero advertía de que el hecho de que se trate de un espectáculo de naturaleza cómica es diferente a que “sean los artistas quienes susciten la mofa por su discapacidad”. La magistrada concluía entonces que la actividad quedaba amparada por la libertad laboral y artística de sus participantes.

Cambios legislativos

Desde entonces, algunas cosas han cambiado. La jueza citaba expresamente una disposición adicional de la ley que recoge los derechos de las personas con discapacidad como base para permitir el show. Allí se dice: “Quedan prohibidos los espectáculos o actividades recreativas en que se use a personas con discapacidad o esta circunstancia para suscitar la burla, la mofa o la irrisión del público de modo contrario al respeto debido a la dignidad humana”.

Tras la sentencia y la controversia que suscitó, el Gobierno decidió intervenir. Y en febrero aprobó una modificación del Reglamento Taurino para el “toreo cómico” que desvincula el resultado denigrante de la intencionalidad. El elemento finalístico dominaba la anterior normativa y la jueza se basó en la supuesta falta de intencionalidad para validar el espectáculo.

Ahora ya no aparece y la nueva norma dice así: “En todo caso, los espectáculos cómico-taurinos respetarán la dignidad humana, sin que puedan lesionar los derechos de las personas ni someterlas a mofa o denigración pública, en particular, de las minorías sociales, como la de las personas con discapacidad. La Autoridad gubernativa competente no podrá autorizar espectáculos cómico-taurinos que infrinjan este mandato”.

“No quedará ya ningún resquicio legal para permitir espectáculos en los que se realiza una mofa pública de personas con discapacidad, y más en concreto de personas con enanismo”, explicó el Gobierno cuando aprobó la reforma. La nueva normativa recoge multas de hasta un millón de euros. Desde 2022, el Ministerio tiene en marcha un programa de reinserción laboral para las personas con discapacidad que trabajan en estos espectáculos taurinos y en “otro tipo de shows denigrantes”.

También la Junta de Andalucía modificó el Reglamento Taurino autonómico, pero dejó un texto más ambiguo que no prescinde del todo de la finalidad: “Quedan prohibidos los espectáculos cómico-taurinos en los que se utilice la circunstancia de la discapacidad para suscitar la burla, la mofa o la irrisión del público de modo contrario al respeto debido a la dignidad humana”.

“Van a reírse de quienes hacen el show”

“Llevamos 30 años peleando contra estos empresarios que basan su negocio en mercantilizar una vulnerabilidad de una condición física”, protesta Orviz, que lo tiene claro: “La gente va a reírse no de lo que hacen las personas del show, sino de quiénes lo hacen y de una discapacidad”. Cree, además, que en estos espectáculos se cometen delitos de odio y que alimentan su incremento en la sociedad: “Ahora nos graban, nos sacan fotos, y esto viene por el cliché que generan estos espectáculos”.

A su juicio, tampoco el Ministerio de Trabajo se implica lo suficiente. Aunque los trabajadores acepten lo que hacen, sostiene que las piruetas y demás ejercicios no son indicados para personas con acondroplasia o enanismo, y vulnera la normativa de prevención de riesgos laborales.

Cada cierto tiempo, el asunto vuelve al debate público. La última vez, a propósito de la fiesta del 19º cumpleaños de Lamine Yamal. Fundación ALPE no lo denunció porque era un espectáculo privado, no se difundieron fotos y los asistentes hablaron de “actuaciones dignas”. “Sabíamos también que podía ser contraproducente. En esos casos, es mejor recurrir a la mediación”, explica Orviz, que asegura que el entorno del futbolista admitió que no fue buena idea.

“Lo de Arenas es en un espacio público. Si lo contrata y promueve un Ayuntamiento, y lo cataloga como cómico y para niños, ¿qué valores transmite la administración pública?”, se pregunta Orviz.

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