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Moreno vira su discurso sobre la 'prioridad nacional': de “eslogan efectista” a acatarla para repetir como presidente

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PP y Vox han investido en la tarde de este jueves a Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, después de alcanzar un acuerdo de gobernabilidad horas antes. El pacto que ha desbloqueado el apoyo de los 15 diputados de la ultraderecha a la candidatura de Moreno incluye el acatamiento del término “prioridad nacional”, en la línea avalada por la dirección nacional del PP, y ya suscrita en los pactos de Gobierno para Aragón, Extremadura y Castilla y León.

En su comparecencia con Manuel Gavira, nuevo vicepresidente y líder de Vox en Andalucía, Moreno ha diluido el concepto en un principio de “arraigo” que ya rige el acceso a prestaciones y ayudas públicas. El PP pretende encajar la prioridad nacional en la Constitución, el Estatuto de Autonomía y la legislación ordinaria asimilándola al “arraigo”, pero lo cierto es que en el documento firmado entre PP y Vox está dentro del epígrafe 'Inmigración', no vivienda ni dependencia, como sería lo lógico si no fuese una cuestión novedosa sino otra forma de llamar a lo que ya determinaba el arraigo.

Según la ultraderecha, la prioridad nacional significa que las prestaciones y ayudas públicas beneficien antes a los ciudadanos españoles que a los inmigrantes. Es decir, una discriminación de los inmigrantes respecto a los nacionales. El concepto forma parte del núcleo de las exigencias de Vox en la ronda de negociaciones autonómicas abierta a finales del año pasado, y lo era también en Andalucía.

“El arraigo ya viene incorporado a nuestra administración”, ha dicho Moreno minutos antes de ser proclamado presidente. “Ya existe para dependencia o vivienda”, ha asegurado, haciendo la equivalencia con el principio de arraigo, que “ya está incorporado y se refuerza”. “El arraigo es la clave”, ha subrayado.

Esta identificación no la manifestó Moreno durante la campaña electoral. En una entrevista con este periódico fue cuestionado así: “¿La prioridad nacional bordea los límites constitucionales?”. Moreno respondíó: “La prioridad nacional es un eslogan efectista en términos electorales, pero es una frase hueca”. Según el Presidente, Vox la usaba como “ejercicio de fuegos artificiales”. “La comunidad autónoma no tiene competencia migratoria”, recordó Moreno, si bien Vox pretende que la idea se aplique a la prestación y acceso a servicios públicos autonómicos. “Es ridículo”, dijo Moreno: “¿Acaso se va a dejar de atender a un extranjero en nuestro servicio público de salud? Eso no es que sea ilegal, es que incluso es amoral”.

“Si lo quieren llamar así, me parece bien”

Moreno ha llegado a este esprint final de la negociación con el impacto mediático de la medida ya amortiguado en gran parte por la aceptación del término en las demás comunidades autónomas. También ha moldeado su discurso para ir aterrizando en la coyuntura de tener que recabar el apoyo de Vox para completar la mayoría de investidura (se quedó a dos escaños), tras descartar una abstención técnica de al menos dos diputados de las izquierdas.

Moreno aprovechó la tensa negociación entre PP y Vox en Castilla y León, Extradura y Aragón, donde la ultraderecha llevó al límite la reelección de los candidatos del PP e impuso sus conceptos en la batalla cultural subyacente, para alertar en campaña del “lío” que supondría para Andalucía el hecho de que él no consiguiera la mayoría absoluta. El objetivo era no depender de Vox, pero también había que evitar polémicas con los ultras por si llegaba el día en que los necesitara. Y el término que aquellos días se cuestionaba desde múltiples ámbitos, incluso el jurídico, era el de “prioridad nacional”.

Tras ignorar este tema en campaña, acabó aceptando el término a pocos días del 17 de mayo: “Si lo quieren llamar así, me parece bien”. Y cuando constató que necesitaría echar mano de los votos del grupo que en Andalucía lidera Manuel Gavira, terminó por quitarle peso con el argumento de que otros habían pasado por el aro y ya se daba por descontado: “Todo el mundo lo ha firmado ya”.

El lunes pasado presentó al Parlamento su proyecto político para un gobierno en solitario, con apenas guiños a la ultraderecha. No mencionó la prioridad nacional, pero daba igual: el 'no' de Vox ya lo tenía entonces, con el argumento de que tenían unos objetivos programáticos y algunas líneas rojas, la principal la prioridad nacional.

Tres días después, Moreno ha obtenido el 'sí'. La izquierda viene denunciando que todo era un teatro para enmascarar que el pacto estaba atado. También la prioridad nacional, que dejó de ser una frase hueca para incorporarse al programa de gobierno.

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