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Del expolio al estudio arqueológico: los vecinos de Ayerbe impulsan la recuperación de su castillo medieval

Las labores se han iniciado con la limpieza y desbroce del terreno en la zona norte del complejo fortificado, donde se terminó la actuación de 2025 así como en las zonas adyacentes donde se va a excavar este año entre los días 21 y 29 de marzo

ElDiarioAragón / Europa Press

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La IV Campaña Arqueológica de recuperación y puesta en valor del castillo d'Os Muros de Ayerbe ha arrancado esta semana consolidándose como un proyecto singular en Aragón, tanto por sus avances científicos como por su carácter participativo. Impulsada por la asociación local ZIDMA (Zentro de la Imagen Digital y la Memoria de Ayerbe) y dirigida por el arqueólogo Antonio Alagón Castán, la intervención se desarrolla entre el 21 y el 29 de marzo con un modelo basado en la implicación vecinal y la divulgación.

Lejos de los proyectos académicos tradicionales, esta iniciativa nace del propio municipio. En declaraciones a Europa Press, Antonio Alagón ha explicado que “este es un proyecto que ha surgido de la energía popular, de la gente del pueblo”, quien ha subrayado que fueron los vecinos quienes decidieron actuar ante el deterioro progresivo del enclave. “Veían cómo su castillo cada vez estaba más maltrecho, más deteriorado, y decidieron ponerle freno”, ha añadido.

Ese deterioro tiene raíces profundas. Durante décadas, e incluso siglos, el recinto fue objeto de expolio sistemático. “Aquí era casi un deporte nacional subir a buscar piedras para construir en el pueblo”, ha relatado el arqueólogo. A ello se sumó la persistente leyenda del 'Toro de Oro', un supuesto tesoro oculto que llevó a generaciones de vecinos a excavar sin control. “Esto parecía un conejar, lleno de agujeros por todos lados, con gente buscando ese tesoro”, ha resaltado.

Frente a ese pasado, la campaña actual plantea un cambio de paradigma: de la extracción al conocimiento. “Ahora la gente sube a informarse, a ver qué pasa aquí, a entender que estos muros forman parte de su historia”, ha destacado Alagón.

Excavaciones en la zona norte y nuevos descubrimientos

Los trabajos se centran, un año más, en la zona norte del castillo, considerada la más estratégica del conjunto. Desde este punto se domina visualmente todo el frente de la sierra, en una ubicación clave durante la Edad Media como frontera entre el mundo andalusí y los reinos cristianos.

“Estamos en un territorio de frontera, donde durante décadas se estuvieron vigilando ambos lados, con castillos que se veían entre sí”, ha explicado Alagón, en referencia a enclaves como Loarre o Marcuello. En este contexto, el castillo de Ayerbe adquiere un valor histórico destacado, especialmente en su fase islámica, menos conocida que la cristiana.

Las excavaciones han permitido avanzar en la identificación de estructuras defensivas clave. “Estamos encontrando varias líneas de defensa y, sobre todo, la zona de acceso al castillo”, ha confirmado el director. La localización de una interrupción en la muralla y de elementos arquitectónicos en derrumbe ha permitido confirmar la ubicación de la antigua puerta de entrada, uno de los principales objetivos de la campaña.

Pero uno de los hallazgos más relevantes de este año se ha producido en un promontorio situado frente a esa entrada, que durante años se consideró natural. “Hemos hecho un sondeo y ya hemos identificado al menos tres niveles de construcción”, ha incidido Alagón. Entre ellos, se han detectado estructuras que podrían ir desde intervenciones contemporáneas —posiblemente de la Guerra Civil— hasta niveles más antiguos con sillares de gran tamaño.

“Esto nos confirma que ahí hay algo importante, incluso podría haber una estructura previa al castillo islámico”, ha apuntado. El hallazgo abre nuevas líneas de investigación y refuerza el potencial arqueológico del yacimiento de cara a futuras campañas.

Un laboratorio abierto y formación para voluntarios

La campaña no se limita al trabajo de campo. Este año, como novedad, se habilitará un espacio en Ayerbe para realizar labores de laboratorio, como limpieza, clasificación y estudio de materiales. “La excavación no es solo lo que se ve aquí; hay meses de trabajo posterior analizando piezas, documentación o cartografía”, ha declarado Alagón.

Este espacio también tendrá un carácter formativo. “Queremos que la gente participe, que aprenda cómo se trabaja en laboratorio, que entienda todo el proceso”, ha dicho. En este sentido, el proyecto actúa como una escuela abierta de arqueología, accesible tanto a aficionados como a personas con formación especializada.

El equipo está compuesto sobre todo por voluntarios de Ayerbe y la comarca, aunque también participan perfiles técnicos. “Aquí hay de todo: desde gente del pueblo hasta arqueólogos o restauradores. El mundo rural ha cambiado mucho y hay mucho conocimiento”, ha recordado.

Acercar la arqueología a la ciudadanía

Uno de los pilares del proyecto es su vocación divulgativa. A diferencia de otras excavaciones, el yacimiento está abierto al público durante los trabajos. “Aquí la gente entra, pregunta, se acerca, no hay cintas que lo impidan. Les explicamos todo”, ha afirmado Alagón.

Esta cercanía se refuerza con actividades como la jornada de puertas abiertas prevista para el 28 de marzo o las visitas escolares del CPI Ramón y Cajal. “Los niños suben todos los años y es un recuerdo que les marca. Llegan a casa entusiasmados”, ha añadido.

Además, la campaña incluye iniciativas paralelas como exposiciones, excursiones o encuentros con la comunidad. “Es devolver a la gente lo que es suyo, porque este patrimonio es de todos”, ha apostillado el arqueólogo.

El impacto social es ya visible. “Cada vez tenemos más voluntarios, más gente interesada, incluso turistas que vienen expresamente a ver el yacimiento”, ha apuntado. Un cambio de mentalidad que, según Alagón, es uno de los mayores logros del proyecto: “Hemos pasado de buscar tesoros a valorar una simple cerámica del siglo XII por lo que significa”.

Más allá de la excavación, el proyecto mira ya hacia la conservación del conjunto. “No solo se trata de excavar, sino de consolidar lo que queda”, ha explicado Alagón. En este sentido, se están estudiando futuras intervenciones para estabilizar estructuras en riesgo, como el ábside de la antigua iglesia de San Juan.

Estas actuaciones requerirán nuevas autorizaciones, ya que el enclave cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obliga a extremar las precauciones. “Tenemos que dejar el lugar mejor de lo que lo encontramos, no podemos permitirnos degradarlo”, ha insistido.

Con esta cuarta campaña, el castillo d'Os Muros sigue recuperando su historia y su lugar en la memoria colectiva de Ayerbe. Un proceso que combina investigación, participación ciudadana y puesta en valor del patrimonio, y que, como ha resumido Antonio Alagón, “demuestra que la arqueología también puede ser una herramienta para unir a un pueblo en torno a su historia”.

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