La Fundación Ibercaja reabre el Palacio de Larrinaga con una exposición de pintura romántica
Arquitectura, patrimonio y una historia de amor son los tres ingredientes que definen una de las joyas patrimoniales que atesora Fundación Ibercaja, el Palacio de Larrinaga. Poder conocer este espacio único de la capital aragonesa vuelve a ser una realidad con la reapertura este martes del edificio, acompañada de una colección de pintura romántica inglesa que se distribuye a lo largo de las diferentes estancias, bajo el título 'Pintores románticos ingleses en la España del siglo XIX'.
La muestra, que podrá contemplarse a lo largo de los dos próximos años, cuenta con casi 50 obras —óleos y acuarelas—, firmadas por algunos de los pintores ingleses más destacados del siglo XIX como John Phillip, John Bagnold o John Dobbin.
Esta exposición tiene como protagonista a la España de hace dos siglos, a través de la mirada de los artistas británicos, quienes encontraron en nuestro país su inspiración, en la vida cotidiana, mostrando así la fascinación y atracción que sintieron por sus monumentos y ciudades —Patio del Arzobispo, Alcalá de Henares, El Alcázar, Segovia—, escenas populares —Charla en la fuente, Flirteo, De vuelta de la iglesia, Rezando el rosario—, tradiciones —Boda española, Después de la corrida. Plegaria por un herido— y paisajes —Amanece en la Alhambra de Granada—.
Las mujeres andaluzas protagonizan muchas de las obras como 'Aguadora de Sevilla', 'Belleza española. Granada', 'Las cigarreras (Sevilla)', 'La dama del antifaz', 'La pitonisa', 'Vendedora de fruta' o 'Joven con abanico'. Estos retratos también representan a diferentes personajes del ideario español de la época como 'El Curandero', 'Sevilla', 'Los mendigos españoles' o 'Frascuelo descansando'.
Los diferentes lienzos y acuarelas de esta colección particular muestran la esencia del movimiento romántico, que exaltaba el sentimiento frente a la razón neoclásica. De esta forma, los pintores dejaron de supeditar el color al dibujo, y reproducen con más fuerzas los motivos pictóricos.
Un edificio único
El Palacio de Larrinaga, además de ser una joya arquitectónica y uno de los edificios más singulares de Zaragoza —catalogado como Bien del Patrimonio Cultural Aragonés—, fue proyectado entre 1901 y 1918, por encargo del naviero Miguel Larrinaga al arquitecto Félix Navarro, e ideado como una fastuosa residencia privada inspirada en los grandes palacios renacentistas aragoneses.
Originalmente, su nombre fue Villa Asunción, en honor a su mujer, Asunción Clavero, con quien quiso vivir en este Palacio tras volver de Liverpool. Este sueño de habitar Larrinaga nunca fue posible, ya que su mujer falleció en el año 1939. Finalmente, tras la Guerra Civil y haber sido ocupado por los militares, el palacio fue vendido a Giesa que dividió la finca, de casi 11 hectáreas en parcelas para uso industrial y residencial. En 1946, lo compraron los Marianistas acometiendo una serie de reformas para adecuarlo a nuevo uso.
En el Palacio de Larrinaga intervinieron los mejores artistas y artesanos de la época con materiales de primera calidad como la piedra de Quinto de Ebro y Calatorao, acero laminado, ladrillo y cerámica, así como roble para las cubiertas, caoba para la carpintería y madera noble para los suelos de taracea. Cabe destacar igualmente que las diferentes vidrieras que componen el edifcio fueron encargadas a La Veneciana.
El exterior está formado por cuatro torres decoradas con motivos florales que crean una galería con columnas y arcos de medio punto. En la parte superior, puede observarse una alegoría del comercio marítimo y de la industria, proas de barcos o caballitos de mar, así como el lema de la empresa familiar: medallones con tres manos unidas entre sí. En la fachada posterior, en la planta baja, sobresale la rotonda del invernadero de hierro y cristal que comunica con el comedor.
El interior del edificio está articulado en torno a un patio central, donde parte una espectacular escalera para subir a la segunda planta; todo ello rodeado por columnas de inspiración clásica, con capiteles de estilo dórico y corintio.
Fundación Ibercaja se hizo cargo del edificio en el año 1993 para llevar a cabo su mejora integral y devolverle todo el esplendor ornamental que actualmente conserva y que ya puede ser contemplado por todos los aragoneses y visitantes.
Visitas organizadas
La propuesta cultural que ofrece a partir de esta reapertura el Palacio de Larrinaga consta de un programa de visitas guiadas para adultos de forma individual, grupos y asociaciones. Se trata de una oportunidad para seguir descubriendo este espacio patrimonial de Fundación Ibercaja a través de un recorrido por su historia, su arquitectura y las vivencias que guardan sus estancias.
La forma de acceder a estas visitas, con fechas ya definidas para los próximos tres meses, será a través de la reserva de una plaza en la página web de Fundación Ibercaja. Estas visitas durarán un total de 45 minutos y se realizarán para grupos de 15 a 25 personas, en horario de mañanas y de tardes.
De forma complementaria a las visitas, Fundación Ibercaja también ha organizado diferentes actividades dirigidas a escolares de Infantil y Primaria y alumnado de Secundaria y Bachillerato. Los estudiantes podrán descubrir el Palacio y realizar un taller creativo para poner el broche final a la experiencia. De igual forma, para gestionar esta propuesta, se deberá realizar una reserva previa a través de la página web de Fundación Ibercaja.
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