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Digan lo que digan, el Amor es Diversidad

Bandera trans.

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Todos los movimientos de liberación sexual, desde los feminismos a los movimientos de gays, lesbianas, transexsuales, intersexuales, bisexuales o de género no binario, han sido catalizadores de cambios importantes, producidos en el siglo XX y XXI, con sus insistentes y multitudinarias protestas y denuncias de persecución y con propuestas de humanización y normalización de la libertad afectivo sexual y de la justicia social. 

Fue un triunfo y una alegría que en Aragón aprobáramos la Ley de Identidad y expresión de género, el 19 de abril de 2018 y después la ley de igualdad y protección integral contra la discriminación por razón de orientación sexual, expresión e identidad de género, el 20 de diciembre de 2018. Creo que son leyes que mejoran la vida de las personas LGTBIQ y además afectan a toda la sociedad, a quienes nos identificamos y reconocemos el derecho a amar en libertad y aplaudimos la diversidad afectivo sexual.

La elaboración de estas leyes se hizo a partir de una propuesta inicial de distintos colectivos que se unieron para prepararlas y es por ello que, hay que dar el debido reconocimiento y agradecimiento a todas los colectivos aragoneses y entidades que impulsaron, elaborando estos proyectos de ley y siguen trabajando cada día, entre otras : Towanda, Asociación por la Diversidad Afectivo-sexual, Somos LGTB, AMGYL Aragón, Magenta, Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales, Visión Trans, Elaios club deportivo LGTB, Asociación SOFA, Somos Familias de Aragón, de familias de diversidad afectivo sexual de Aragón.

Considero que estas leyes nos hacen mejores y cambian la vida de la sociedad aragonesa con el reconocimiento del derecho de mucha gente, a menudo maltratada y despreciada, a tener legítimamente una vida digna, en libertad e igualdad. Es una victoria ganada y es emocionante. Y no debería suscitar tanto debate ahora la propuesta de ley trans estatal que vendría a establecer, además de lo que ya existe en muchas comunidades autónomas, el marco normativo estatal general y la histórica conquista de derechos por la autodeterminación de género. En el camino de esta larga lucha, muchas personas han dejado sus vidas, perseguidas o asesinadas por el hecho de ser diferentes a lo mayoritariamente normativo, sobre todo en regímenes totalitarios y dictatoriales. Hoy en día no solo la ley húngara nos hace sentir vergüenza, son hasta 70 países en el mundo los que penalizan la orientación sexual LGTBQI con condenas de prisión o incluso pena de muerte.

El sistema sexo género nos ha constreñido mucho a toda la sociedad, un rápido análisis histórico pondría sobre la mesa la historia de exclusión, de discriminación de amplios colectivos de mujeres y personas no normativas, hasta épocas bien recientes. El sistema sexo género nos ha marcado lo que debíamos ser, como vestir, como hablar, como comportarnos y en muchas ocasiones en relaciones de desigualdad, todo esto ha limitado nuestra percepción de la riqueza y diversidad que hay en el mundo.

Las niñas pueden tener pene y los niños pueden tener vulva y resulta que unos determinados genitales no determinan el género, hemos vivido en el imperio de la “genitocracia”, como si no tuviéramos más cuerpo que los genitales, a pesar de ser la parte de nuestro aspecto que más se oculta, como si fuera un pecado o una provocación, en esta sociedad a veces tan hipócrita y con una doble moral demasiado arraigada. La doble moral social de nuestra sociedad occidental se ha internacionalizado por todo el planeta con las políticas neoliberales y mercantilistas, colonizando vidas y pueblos de manera violenta, con tráficos de armas y personas. La doble moral en el planeta es una expresión clasista, sexista, racista LGTBQIFóbica que, encorseta, reprime y estigmatiza a muchos colectivos de personas con altos niveles de vulnerabilidad económica y social y que deberíamos atajar y extinguir.

La limitación opresiva de este sistema sexo género, desde el movimiento reivindicativo transexual, del que tanto ha aprendido el movimiento LGTBQI, se ha denunciado y puesto en valor que el género o la identidad de género es una elección. Y esto pone patas arriba la idea tradicional de que el sexo determina el género y de que el sexo determina la propia identidad y resulta que no es así, el sexo no determina o no debería determinar nada, sobre todo si ello conlleva desigualdad de trato.

La identidad sexual o de género es la que sentimos y controlamos desde nuestro cerebro, independientemente de la orientación sexual elegida que se rige por el corazón y habla de a quienes deseamos sexualmente o amamos, y otra cuestión es el sexo asignado por nacimiento, la genitalidad. Son tres cosas diferentes, Identidad, orientación y sexo asignado que, a menudo se confunden y se mezclas y de ahí derivan muchas problematizaciones que no son del todo correctas y desvirtúan la libre elección de la identidad y de la orientación afectivo sexual.

Somos personas diversas y necesitamos leyes que protejan y pongan en valor la diversidad porque es un bien común que nos enriquece como sociedad y que nadie pueda arrebatarnos el derecho a ser y amar libremente y en igualdad.

Todavía nos queda camino por delante para la despatologización. El objetivo final, en una sociedad libre, debería ser que no fueran necesarias ninguna intervención quirúrgica, corporal si no se desea, y que cada cual viva libremente su identidad, sus elecciones afectivo sexuales y pueda expresar su ser con las indumentarias diversas y cambiantes a la moda que marquen y distribuyan las grandes multinacionales o las prendas y atributos artificiales y cosméticos que cada cual priorice, más allá de los arquetipos de género , clase social, tribu, movimiento, grupo.

Hay quienes pensarán que no tiene que ver la ley aragonesa con lo estatal que tantos ríos de tinta ha provocado y tanta confrontación política, pero creo que el precedente de introducir la libre autodeterminación del género de manera explícita y el reconocimiento de la existencia de las personas no binarias con comportamientos de género fluido o no normativo es un precedente significativo que, además, nos ha enriquecido más en estos dos años y en absoluto ha conculcado ningún derecho de las mujeres o de la infancia y adolescencia sino, por el contrario, ha ampliado derechos.

La ley de transexualidad fue además la primera ley aragonesa redactada con lenguaje inclusivo, -personas trans, menores trans-, sentando un precedente importante en lenguaje inclusivo y es significativo que precisamente lo sea, hablando de la transexualidad y la libre autodeterminación de los géneros.

Este 28J de 2021 hemos seguido ampliando derechos y libertades afectivo sexuales porque nos hace mejores personas y mejor sociedad, más justa e igualitaria.

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7 de julio de 2021 - 23:11 h

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