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El Prismático es el blog de opinión de eldiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

A lana de l’ansotana

Ovejas de rasa aragonesa

L’atro día belun se sorprendió quan le charré d’Esquellana, una iniciativa social pa transformar a lana d’a ovella guirra, a unica raza d’ovella valenciana, y d’ista forma poder asegurar a las ganaderías o ingreso d’os costes que suposa a esquira. Lo millor d’ista iniciativa ye que fa veyer que l’amor –por a biodiversidat agraria en iste caso- mueve montanyas… A lo menos montanyas de lana, que han dixau d’estar acumuladas en as torres, an que acababan indo directament ta la vasuera, y han resultau estar una d’as claus pa mantener ista raza en periglo d’extinción, ya que as companyeras dezaga d’iste prochecto han aconseguiu que as ganaderías d’ovella guira tiengan un alicient extra que les faiga pensar-se-lo dos veces antes que no cambiar as suyas ovellas por atras en teoría más productivas pero menos adaptadas a o territorio.

Aquí, en Aragón, tamién tenemos una iniciativa que leva anyos funcionando pa recuperar a lana d’una d’as nuestras razas autoctonas, a ovella ansotana, que tien una lana d’excelent calidat con a que antes más se confeccionaba o trache ansotano. Manimenos, a gran calidat d’ista lana cayó en l’olvido, cayendo tamien o suyo uso, más que más en a epoca actual, an que a penar d’a crisi climatica, seguimos vestindo-nos con plastico antes que no buscar materials sostenibles como ye a lana d’as nuestras ovellas locals.

O nuestro amplo, diverso y peculiar territorio de polvo, viento, boira y sol, ha feito a que tiengamos ni mas ni menos que nueu razas ovinas: a rasa aragonesa, a ojinegra de Teruel, a maellana, a roya bilbilitana, a churra tensina, a xisqueta, l’ansotana, a cartera y a merina d’os Monts Universals. Fueras d’as dos primeras, todas ellas se troban en periglo d’extinción.

Con tot y con ixo a nuestra marabillosa diversidat chenetica, a mayoría d’a población desconoix ista riqueza. Ye más, desconoixen tamién a cultura y os paisaches asociaus a ella, asinas como as historias que cada flocón amaga. A ovella ansotana, por eixemplo, amás de producir una excelent lana, tamien produciba una leit de gran calidat con a que se feba un queso que apareix mencionau en o Diccionario cheografico-estadistico-historico d’Espanya y as suyas posesions d’Ultramar de Pascual Madoz como lo millor d’o Pireneu. Y charro en pasau porque a día de hue dengun no muye ovellas ansotanas. A merina d’os Monts Universals, d’atra man, ye resultau d’a transuancia que encara hue practica a chent d’a Sierra d’Albarracín, que se tresladan totz os agüerros dica tierras andaluzas en busca de paixenters pa as suyas ovellas. Y, atra curiosidat, a nuestra roya bilbilitana recibe iste nombre por a color roya d’a suya lana.

No dixa d’estar curioso lo adaptadas que son as nuestras razas a la nuestra agreste tierra, fendo parte d’o paisache, y aconseguindo cualcosa que a simple vista pareix tan imposible como alimentar-se en un territorio tan duro como o monegrino, como fa la rasa.

Manimenos o necesarias que son as nuestras ovellas a l’hora de preservar os nuestros ecosistemas, de mantenir vivos os nuestros lugars, de conservar a biodiversidat, d’estar fundamentals pa adaptar-nos a o cambeo climatico, en a zaguera decada o numero d’ovellas en Aragón ha baixau un 45%, a o ritmo que os nuestros lugars continan quedando-se desiertos.

Si realment nos preocupa o medio ambient, o medio rural, a nuestra cultura y a nuestra historia, hemos de aduyar a las ganaderías en extensivo consumindo productos d’istas razas, como o ternasco d’Aragón, o lechal tensino u a lana de l’ansotana. Porque ye a lana d’istas ovellas la que teixe o nuestro territorio.

La lana de la ansotana

La lana de la ansotanaEl otro día alguien se sorprendió cuando le hablé de Esquellana, una iniciativa social para transformar la lana de la oveja guirra, la única raza de oveja valenciana, y de esta manera poder asegurar a las ganaderías el ingreso de los costes que supone el esquileo. Lo mejor de esta iniciativa es que demuestra que el amor –por la biodiversidad agraria en este caso- mueve montañas… Por lo menos montañas de lana, que han dejado de estar acumuladas en las granjas, donde acababan yendo directamente a la basura, y han resultado ser una de las claves para mantener esta raza en peligro de extinción, ya que las compañeras detrás de este proyecto han conseguido que las ganaderías de oveja guirra tengan un aliciente extra que les haga pensárselo dos veces antes de cambiar a sus ovejas por otras de razas en teoría más productivas pero menos adaptadas al territorio.

Aquí, en Aragón, también tenemos una iniciativa que lleva años en marcha para recuperar la lana de una de nuestras razas autóctonas, la oveja ansotana, que tiene una lana de excelente calidad con la que antaño se confeccionaba el traje ansotano. Sin embargo, la gran calidad de la lana ansotana cayó en el olvido, cayendo también su uso, sobretodo en la época actual, donde a pesar de la crisis climática, seguimos vistiéndonos con plástico antes que buscar materiales sostenibles como son la lana de nuestras ovejas locales.

Nuestro amplio, diverso y peculiar territorio, de polvo, viento, niebla y sol, ha dado lugar a que tengamos nada más y nada menos que nueve razas ovinas: la rasa aragonesa, la ojinegra de Teruel, la maellana, la roya bilbilitana, la churra tensina, la xisqueta, la ansotana, la cartera y la merina de los Montes Universales. Excepto las dos primeras, todas ellas se encuentran en peligro de extinción.

A pesar de nuestra maravillosa diversidad genética, la mayoría de la población desconoce esta riqueza. Es más, desconocen también la cultura y los paisajes asociados a ella, así como las historias que cada vellón esconde. La oveja ansotana, por ejemplo, además de producir una excelente lana, también producía una leche de gran calidad con la que se elaboraba un queso que aparece mencionado en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz como el mejor del Pirineo. Y hablo en pasado porque, por desgracia, no hay nadie que ordeñe ansotanas a día de hoy. La Merina de los Montes Universales, por su parte, es fruto de la trashumancia aún hoy practicada por las gentes de la Sierra de Albarracín que se trasladan todos los otoños hasta tierras andaluzas en busca de pastos para sus ovejas. Y, otra curiosidad, nuestra roya bilbilitana recibe ese nombre por el color rojizo de su lana.

No deja de ser curioso lo adaptadas que están estas razas a nuestra agreste tierra, formando parte del paisaje, y consiguiendo algo que a simple vista parece tan imposible como alimentarse en un territorio tan duro como el monegrino, como hace la rasa aragonesa.

Sin embargo, a pesar de lo necesarias que son nuestras ovejas a la hora de preservar nuestros ecosistemas, de mantener vivos nuestros pueblos, de conservar la biodiversidad, de ser fundamentales para adaptarnos al cambio climático, en la última década el número de ovejas en Aragón ha disminuido en un 45%, al ritmo que nuestros pueblos siguen vaciándose.

Si realmente nos preocupa el medio ambiente, el medio rural, nuestra cultura y nuestra historia, tenemos que apoyar a las ganaderías en extensivo consumiendo productos de estas razas, como el ternasco de Aragón, el lechal tensino o la lana de la ansotana. Porque es la lana de estas ovejas la que teje nuestro territorio.

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14 de enero de 2020 - 23:21 h

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