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ARAGÓN

Vicente Pinilla, historiador: “La irrupción de Teruel Existe en el Congreso refuerza la idea de que la despoblación importa”

Vicente Pinilla es catedrático de Historia Económica de la Universidad de Zaragoza

“España era ya un país muy poco poblado antes de la industrialización”

“La solución no es dar un puñetazo en la mesa y decir que lo importante es el medio rural. Las políticas han podido contribuir, pero no son la clave”

Vicente Pinilla, en su despacho en la Universidad de Zaragoza.

Vicente Pinilla, en su despacho en la Universidad de Zaragoza. Juan Manzanara

Catedrático de Historia Económica de la Universidad de Zaragoza y codirector del Centro de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales, Vicente Pinilla (Zaragoza, 1959) lleva muchos años estudiando el número de habitantes de los municipios. Ahora, con el apoyo de la Cátedra sobre Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza, la primera en España sobre la materia, Vicente Pinilla y Fernando Collantes publican '¿Lugares que no importan?, la despoblación de la España rural desde 1900 hasta el presente'.


Con la irrupción de Teruel Existe en el Congreso de los diputados y con ese debate sobre la despoblación que se ha abierto desde la publicación del libro 'La España vacía', ¿cree que van a empezar a importar algunos lugares que no han importado?

Sí importan desde hace dos o tres años; la despoblación ahora sí está en la agenda. Recordemos que los dos últimos gobiernos nombraron comisionados para el reto demográfico y que, en estos comisionados, la despoblación era uno de los temas prioritarios. Entonces, desde esa perspectiva, sí ha habido ya un cambio en la agenda. Efectivamente, la irrupción de Teruel Existe en el Congreso y que se haya firmado ese acuerdo con el Gobierno para conseguir su voto no hace sino reforzar la idea de que el tema importa. De hecho, uno de los cometidos de la vicepresidenta cuarta del Gobierno también es el reto demográfico.

Ha costado mucho, ¿habían importado alguna vez?

No estaba en las preocupaciones. Hay que tener en cuenta que son lugares que tienen contingentes de población pequeños, lo que quiere decir que en el mercado político cuentan poco. Entonces, lógicamente, no estaban en el centro de las preocupaciones.

Aunque podamos tener otra impresión escuchando algunos discursos, ustedes aclaran en el libro que, en realidad, en las zonas más despobladas de la actualidad nunca se ha concentrado mucha gente…

Efectivamente, creemos que a veces hay una visión especialmente dramática de la despoblación porque se compara el poblamiento de España con el de otros países. Entonces, cuando se constatan las diferencias actuales, parece que en otros lugares no haya habido procesos de despoblación. Realmente, en Francia, en Italia, en Suecia, en Gran Bretaña mucho antes... hubo procesos de despoblación rural intensísimos.

¿Cuál es la diferencia entonces?

La diferencia con algunos de estos países, especialmente con Francia, que es con el que muchas veces se nos compara, es que nuestras densidades de población eran ya muy bajas. Es decir, que zonas que ahora mismo tienen en España menos de 5 habitantes por kilómetro cuadrado, en su momento de máximo poblamiento no alcanzaban los 10. ¿Por qué? Porque en una economía preindustrial, donde básicamente la principal actividad económica era la agricultura, la península Ibérica tiene mala dotación de recursos naturales para el desarrollo de ciertas actividades agrícolas: por clima, por aridez, por pendientes... Esto quiere decir que España era ya un país muy poco poblado antes de la industrialización, en comparación con otros países europeos.

Por tanto, ¿no tendría sentido hablar de una "España vaciada"?

Aunque hubiera poca población, se ha perdido mucha. La caída de la población en estas zonas rurales ha sido parecida en importancia a estos otros países, aunque partiéramos de niveles distintos. No hay ninguna duda de que ha habido despoblación y de que el éxodo rural ha sido muy importante. La objeción principal que ponemos al término "España vaciada" es que implica una definición sobre las causas. "Vaciada" quiere decir que ha habido políticas, especialmente desde la dictadura, pero también posteriormente, que deliberadamente han querido vaciar el medio rural. Objetamos a esto porque -esto sería el núcleo duro del libro- las causas de la despoblación son bastante más complejas y no son, principalmente, el efecto de las políticas. Las políticas han podido contribuir, pero no son la clave.

¿Y cuál es esa clave?

Está en que cuando empiezan en los diversos países procesos de industrialización intensos, las nuevas actividades industriales y, más tarde, los nuevos servicios, se concentran prioritariamente en las ciudades. España no es una excepción. Esa concentración es por razones de eficiencia, no porque nadie designe que esas actividades y servicios tengan que ir a las ciudades. Consecuentemente, esto genera que las personas que viven en el medio rural busquen mejorar sus niveles de ingresos, busquen acciones en estas ciudades que están creciendo muy deprisa y que ofrecen oportunidades. 

Y mientras tanto, en el medio rural...

En el caso español, esta gran atracción de las ciudades en expansión coincide con la mecanización de la agricultura. Por tanto, la agricultura no sólo no genera oportunidades laborales, sino que está expulsando a mucha gente de sus puestos de trabajo. La alternativa era que en el medio rural se hubieran desarrollado actividades no agrarias, pero en aquellos años no se hizo. Además, tenemos las políticas, que han podido contribuir; sobre todo, cuando se empieza a construir el estado del bienestar en España y la gente aprecia que hay una brecha entre los servicios del medio rural y el urbano. Es decir, si empiezan a construirse hospitales modernos, servicios de atención médica generalizados, institutos de enseñanza media... y en las zonas rurales no hay acceso a estos servicios, la gente ve como una desventaja vivir en el medio rural.

Y en el libro añaden otra causa: la brecha de género.

En muchos casos, las mujeres en los años 50, 60 y 70 encontraban mejores oportunidades vitales si emigraban a las ciudades que si se quedaban en el campo. Es muy conocido que muchas madres animaban justamente a sus hijas a irse a las ciudades buscando otros horizontes. Este es nuestro diagnóstico, que desborda con mucho la idea de una España vaciada por una mano negra. Vamos más bien a incardinar estas políticas, que han podido tener su efecto en favorecer la despoblación, con otras causas que nosotros pensamos que han jugado un papel todavía más relevante.

Cuando las causas son más complejas que una mano negra, ¿las soluciones también son complejas?

Esa es la clave de nuestro trabajo académico; tenemos vocación de aportar datos e interpretaciones para intervenir en el debate social y en el diseño de políticas. La solución no es dar un puñetazo en la mesa y decir que, a partir de ahora, lo importante es el medio rural y que vamos a destinarle recursos. Básicamente, en estos acuerdos que se firman entre algunos partidos, en muchas ocasiones las infraestructuras se ponen en el primer lugar y pensamos que la solución no va, básicamente, por ahí. Es decir, el problema de la España rural no es esencialmente un problema de infraestructuras ni de acceso a servicios. El medio rural tiene ahora, comparativamente con el pasado, muchos mejores servicios públicos. Es posible que en muchos casos sigan siendo peores que en el medio urbano, es cierto, pero lo que ponemos de relieve es que las soluciones son más complejas. Lo que habrá que atender es sobre todo a lo fundamental: qué alternativas económicas, vitales tiene la gente en el medio rural. Además, habrá que hacer otras cosas, aunque, obviamente, los servicios públicos tendrán que contribuir con sus políticas a cerrar estas brechas que hay entre medio rural y urbano. Esencialmente, nosotros buscamos un cambio de enfoque. Incluso hablamos en el libro de que nos importan más las mejores políticas que más políticas.

Sin embargo, más allá de las propuestas de partidos políticos, los movimientos vecinales reivindicativos también suelen poner el foco en las infraestructuras...

Hay dos cosas que deberíamos diferenciar. En estos movimientos que inicialmente eran más reivindicativos y que, como Teruel Existe, al final se han convertido en políticos, efectivamente, las infraestructuras estaban en el centro de sus reivindicaciones. Esto responde a una realidad: que los habitantes de estos territorios se sienten marginados desde el punto de vista de su dotación de infraestructuras. El caso de Teruel, con sus comunicaciones ferroviarias, es un escándalo. A estas alturas, cuando se construyen trenes de alta velocidad, el tiempo de recorrido de Teruel a Zaragoza o de Teruel a Valencia es alucinante. Las protestas responden a una realidad. Ahora bien, ¿la mejora de las infraestructuras va a solucionar el problema de la despoblación? Nosotros pensamos que no va a ser lo principal. Es interesante señalar que Teruel Existe es un movimiento esencialmente urbano: en la ciudad de Teruel, Teruel Existe duplicó en votos al siguiente partido, mientras que, en la provincia, los resultados son bastante menos potentes. Parece bastante razonable que las personas de la ciudad de Teruel se sientan marginadas desde el punto de vista de las comunicaciones y las reivindiquen. Tienen derecho a ello. Ahora bien, ¿esto va a solucionar el problema de la despoblación? Pensamos que no, que tenemos que ir esencialmente a otro enfoque.

Sobre enfoques, en el libro también intentan desmitificar casos que suelen citarse como ejemplos de buenas prácticas en la lucha contra la despoblación, como, por ejemplo, las Tierras Altas de Escocia...

No decimos que no esté bien lo que se ha hecho allí, sino que el cambio de tendencia es previo a estas buenas prácticas, que nos parecen muy bien, son positivas. Hay una filosofía que nos gusta mucho: la que tiene que ver con los programas Leader de la Unión Europea. Los programas Leader se hacen de abajo a arriba, es decir, se cuenta con la gente y con sus iniciativas. De lo que se trata es de favorecer y apoyar iniciativas de la gente; en esto, sí tienen un papel importante las administraciones. Es un esquema de colaboración público-privado, son iniciativas emprendedoras en el medio rural que se apoyan desde los poderes públicos. Hay, por tanto, un papel para la iniciativa privada y un papel para la iniciativa pública. También nos gusta mucho una ley que se aprobó por parte del gobierno de Rodríguez Zapatero, la Ley de Desarrollo Rural Sostenible, porque, desde el punto de vista de la filosofía, coincide con lo que pensamos que se debería hacer: es un enfoque comarcal, muy acorde con esa filosofía Leader... pero no se ha desarrollado. Es un camino de menos relumbrón que el de las grandes obras e infraestructuras, pero es un camino que cuenta con la gente, es muy participativo. Pensamos que tiene más capacidad para fijar población en el territorio porque lo que va a desarrollar es aquello que los habitantes de cada territorio consideren que tiene más posibilidades o que ellos tienen ganas de hacer.

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