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Los monasterios de San Juan de la Peña resisten al incendio, aunque las llamas dejan su huella en la roca y el entorno

Candela Canales

18 de agosto de 2026 14:13 h

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Lo que todo el mundo temía el pasado jueves, cuando las llamas se acercaron a los dos monasterios de San Juan de la Peña por el incendio de Riglos, finalmente no sucedió. Los edificios, fundamentales en la historia de la comunidad autónoma, han resistido al paso del fuego. Las llamas alcanzaron la parte superior de la roca que protege el Monasterio Viejo, pero no han provocado daños importantes en su estructura, aunque algunas zonas de la piedra sí han quedado afectadas por el fuego.

El estado del monumento supone un alivio después de que el incendio llegara hasta el entorno de San Juan de la Peña y obligara al operativo a concentrar parte de sus esfuerzos en proteger tanto el Monasterio Viejo como el Nuevo. Durante varias horas, ambos estuvieron en una situación de “grave peligro de desaparición”, según explicó entonces el consejero de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro.

El coordinador de los agentes de protección de la naturaleza de La Jacetania, Javier Barrio, recuerda que este fue uno de los puntos críticos del incendio. El fuego avanzaba con mucha fuerza desde el sur y el operativo intentó frenarlo antes de que alcanzara el entorno de San Juan de la Peña, pero la pendiente y las condiciones meteorológicas hicieron imposible contenerlo en ese punto. “Habíamos metido mucha maquinaria aquí abajo, pero el terreno es muy complicado, con mucha pendiente”, explica Barrio. El calor y los vientos dominantes impidieron controlar las llamas y el fuego terminó saltando la carretera y avanzando hacia el norte, rodeando la zona por distintos puntos.

A partir de ese momento, la defensa de los monasterios se convirtió en una de las prioridades del operativo. Los equipos tuvieron que recurrir al fuego técnico y a las pocas motobombas que pudieron llegar hasta la zona, en unas condiciones especialmente complicadas porque las llamas avanzaban por varios frentes y solo había una carretera de acceso: “Era una zona muy peligrosa porque venía el fuego tanto por el este, por el oeste, como por el norte”, señala el agente.

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña tras el incendio

El fuego llegó a la parte superior del Monasterio Viejo y algunos elementos quemados cayeron sobre la zona. Sin embargo, la estructura del edificio no resultó afectada. La gran roca bajo la que se encuentra el monasterio ha protegido el edificio frente a las llamas.

Ese mismo jueves militares de la UME, junto a técnicos de Patrimonio del Gobierno de Aragón, tuvieron que entrar para rescatar los bienes históricos ante el avance del incendio. Fue un rescate complicado, que incluso tuvo que interrumpirse durante un tiempo por la proximidad de las llamas. La operación permitió sacar las urnas con los restos del Panteón Real, que fueron trasladadas al Museo de Huesca, además de otras piezas como el traje del conde de Aranda, réplicas de un cáliz, joyas, algunas tallas y una pequeña escultura. Los restos de los primeros reyes de Aragón permanecen ahora en el Museo de Huesca, a la espera de que la situación en San Juan de la Peña permita devolverlos al monasterio.

Vigilancia sobre los puntos calientes

Aunque los edificios han quedado a salvo, el trabajo en este punto del incendio todavía no ha terminado. Los agentes están centrados ahora en rematar los puntos calientes que quedan en el perímetro y consolidar la zona quemada para evitar que el fuego vuelva a entrar en la vegetación que permanece sin quemar.

Es un trabajo que se realiza en buena parte de forma manual, retirando la zona quemada para evitar que las llamas puedan saltar hacia la zona verde. La orografía vuelve a ser un problema: hay lugares a los que las máquinas no pueden acceder e incluso puntos a los que resulta complicado llegar a pie. Barrio explica que todavía hay “zona verde alrededor de los monasterios” que está muy seca y que conserva algunos puntos calientes. Por eso, aunque considera que en principio los edificios están fuera de peligro, reconoce que todavía puede producirse alguna reproducción.

Trabajos que se realizaron en el entorno del Monasterio Nuevo para preservarlo de las llamas

Durante el día, los medios aéreos permiten actuar con rapidez ante cualquier salida de fuego, mientras que por la noche se mantiene una vigilancia especialmente intensa. El objetivo es que los humos y puntos calientes que continúan activos permanezcan dentro de la zona ya quemada y no provoquen una nueva propagación. “Gracias al esfuerzo de los bomberos forestales no sufrieron ninguna afección los dos monasterios”, destaca Barrio.

El agente reconoce que después de ocho días de trabajo los efectivos están “agotados”. Él mismo lleva ocho días trabajando en el incendio y admite que, aunque dentro de las posibilidades estaba que el fuego pudiera llegar hasta San Juan de la Peña, personalmente no esperaba que terminara alcanzando este punto. “Me duele mucho”, reconoce al hablar de cómo está viviendo el incendio. Barrio trabajó como forestal durante 16 años en esta zona junto a un compañero que desarrolló allí toda su trayectoria profesional.

El Monasterio Viejo conserva algunos de los elementos más importantes del conjunto de San Juan de la Peña, entre ellos el claustro románico, la iglesia prerrománica y el Panteón Real. El edificio está integrado en la propia montaña y forma parte del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel.

El incendio ha afectado al entorno natural del monasterio, pero por ahora los dos edificios históricos han conseguido superar el avance de las llamas sin afecciones. El operativo mantiene la vigilancia sobre la zona mientras continúan los trabajos para apagar los puntos calientes y consolidar el perímetro.

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