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Los primeros reyes de Aragón vuelven a su hogar en San Juan de la Peña: 74 días de 'exilio' por el incendio de Riglos

La vicepresidenta y consejera de Presidencia, Mar Vaquero, este lunes junto a los restos en el Panteón Real del Monasterio de San Juan de la Peña.

ElDiarioAragón

26 de octubre de 2026 14:20 h

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Setenta y cuatro días después de salir a toda prisa ante el avance de las llamas, los restos de los primeros reyes de Aragón descansan de nuevo bajo la roca de San Juan de la Peña. El Gobierno de Aragón los ha devuelto este lunes al Panteón Real del Monasterio Viejo, junto a los de otros miembros del linaje real. Habían sido evacuados el 13 de agosto, cuando el incendio forestal declarado en Las Peñas de Riglos amenazaba con alcanzar uno de los enclaves fundacionales de la historia aragonesa. El Ejecutivo vuelve a presentar aquella operación como un ejemplo de anticipación, el mismo argumento con el que la defendió hace semanas y que despertó críticas.

El regreso se ha formalizado en un acto breve y protocolario. La vicepresidenta y consejera de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte, Mar Vaquero, ha leído el acta de entrega de los restos, que han permanecido custodiados en el Museo de Huesca hasta que el estado del entorno y de los accesos al monasterio ha permitido devolverlos. Después han firmado el documento la propia Vaquero, el consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho, el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, y el Hermano Mayor de la Real Hermandad de San Juan de la Peña, Félix Longás. Para cerrar el acto ha sonado la Marcha de los Reyes de Aragón.

La ceremonia de este lunes contrasta con la urgencia que se vivió en agosto. Según el relato oficial, el operativo arrancó cuando el Centro de Emergencias 112 contactó con la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural para valorar el riesgo que corría el conjunto monumental. Técnicos, restauradores y jefes de servicio tuvieron que decidir qué se salvaba primero: en la lista prioritaria entraron los restos óseos del Panteón Real y la indumentaria militar de gala del conde de Aranda.

Los equipos accedieron dos veces al Monasterio Viejo. En el primer acceso, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) sacaron el uniforme original del conde de Aranda y varias piezas arqueológicas, aunque no pudieron completar el trabajo: el fuego se acercó tanto que hubo que suspender la operación y replegar al personal.

Los restos reales salieron en un segundo intento. Un equipo multidisciplinar de Cultura y Patrimonio Cultural, escoltado por la UME y la Guardia Civil, consiguió evacuar los huesos de los primeros monarcas aragoneses y de otros miembros de su linaje. En esa misma entrada se retiraron fragmentos de pintura mural y otros bienes culturales.

Un rescate que acabó en las Cortes

El Ejecutivo autonómico ha insistido este lunes en la anticipación y la coordinación del operativo, aunque en su momento ese relato fue muy discutido. Las imágenes de los militares sacando del monasterio, entre el humo, urnas y piezas a toda prisa recorrieron todo el país y abrieron un debate: ¿había esperado demasiado el Gobierno de Azcón para ordenar la evacuación? La propia secuencia que relata ahora el Ejecutivo confirma uno de los reproches: en la primera entrada al Monasterio Viejo no participaron técnicos de Patrimonio, sino que fueron solo los efectivos de la UME. El personal especializado se incorporó en el segundo acceso.

El 27 de agosto, la Asociación Procura publicó una tribuna en este periódico en la que reconocía el arrojo de militares y técnicos, pero donde atribuía la urgencia a la falta de previsión de la Dirección de Cultura y Patrimonio. Señalaba como responsable directo a Pedro Olloqui y como responsable principal al presidente Jorge Azcón. El texto recordaba que veinticuatro horas antes ya había voces conocedoras del terreno que advertían de que difícilmente se evitaría que el fuego alcanzara el monasterio. Como muestra de la improvisación, citaba un lienzo cargado en un vehículo de bomberos sin ningún embalaje que lo protegiera.

El 11 de septiembre, la polémica llegó a la Cámara autonómica con una interpelación del diputado socialista Marcel Iglesias, que calificó el episodio de “ridículo histórico”. Según Iglesias, desde la tarde del 10 de agosto ya se advertía que el fuego podía dirigirse hacia San Juan de la Peña, y preguntó por qué no se actuó hasta el 13. También criticó que se encargara a los militares una primera intervención sin técnicos en el lugar. Citando al jefe de la UME, relató que los efectivos recibían órdenes por teléfono entre el humo, sin conocer el patrimonio ni saber qué sacar ni cómo. Acabaron retirándose porque sus vidas corrían peligro.

Vaquero no respondió a las fechas. Acusó al diputado de falta de sensibilidad y de conocimiento, dio gracias a Dios por que los incendios los hubiera gestionado un Gobierno de PP y Vox y aseguró que con uno socialista los bienes no estarían a salvo en el Museo de Huesca. Añadió que nadie vinculado a la devoción o al mantenimiento de San Juan de la Peña había formulado críticas. Este lunes, el Hermano Mayor de la Real Hermandad ha firmado junto a ella el acta del regreso.

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