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El uso de las Bizis eléctricas de Zaragoza crece mientras aumentan los accidentes: “Hay decenas de caídas al día”

Caídas, fracturas y sustos que acaban en urgencias. Estas son algunas de las situaciones que reportan los usuarios de las bicicletas públicas eléctricas de Zaragoza, conocidas como Bizis. El nuevo servicio comenzó a funcionar a principios de este año y, según comentan los usuarios, han aumentado las caídas y los accidentes “por la falta de mantenimiento”. El colectivo La Ciclería ha puesto voz a esta problemática en redes sociales al recibir “bastantes” mensajes alertando de caídas y accidentes en un día de lluvia. Perico Ruiz, miembro de este colectivo, asegura que han recibido “18 partes graves” y “muchos más” comentarios de caídas leves. “Es notorio lo que resbalan las bicis cuando llueve”, expone Ruiz. Fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza aseguran que desde que arrancó este servicio se han reportado entre 20 y 25 incidentes y que se ha reforzado el personal de taller.

En la misma línea apunta Quico Gimeno, de Ciclofactoría. Asegura que él mismo es usuario de estas bicicletas, pero que “en días de lluvia lo evito porque son peligrosas”: “Es exagerado, todo el mundo se ha caído con esa bici. Ayer llovía y vi tres caídas en diez minutos”. Ambos consideran que hay una falta de mantenimiento y que sería necesario cambiar los neumáticos con mayor frecuencia y contar con más mecánicos.

Ruiz explica que la rueda “es muy dura”: “No lleva cámara de aire dentro y, al ser tan duras, no se agarran bien ni se adaptan a la superficie. En cuanto esta es más deslizante, es más fácil resbalar. El desgaste de la rueda la deja cuadrada: mientras vas con la bici vertical se agarra bien, pero en cuanto la inclinas un poco se apoya sobre un vértice y se cae sola”. En esta línea, comenta que las lesiones que están detectando “no son las más comunes” cuando se circula en este tipo de vehículo: “Se están dando roturas de huesos, esguinces o roturas de ligamento”.

Ambos coinciden en que con el anterior servicio de bici, aunque contaba con vehículos “obsoletos”, este tipo de caídas no sucedían. “Las bicis pesaban menos porque no eran eléctricas, iban más despacio. Sin embargo, la mayoría de accidentes que nos reportan ahora son en frenada o en curva, por lo que no se agravan por la velocidad”, asegura Ruiz. Gimeno añade que “hay decenas de caídas al día. Antes no pasaba porque la bici pesaba la mitad y la gente iba a mitad de velocidad, la podías controlar. Al ser una bici de 25 kilos con potencia y que frena bien, en el momento en el que se te coloca en ángulo la rueda, la bici se va”. Ambos consideran que, debido al mayor peso y la mayor velocidad, estos vehículos requieren más mantenimiento, ya que los neumáticos “se van a desgastar cinco veces más rápido”. “No puedes esperar que el mantenimiento de las bicis eléctricas sea el mismo que había antes”, apunta Gimeno.

Ruiz cree que no solo se trata de un problema de mantenimiento, sino también de la elección del tipo de cubierta: “Igual hay que ponerlas nuevas cada menos tiempo o cambiar a una cubierta de aire con mejor agarre en condiciones de lluvia. Vamos camino del invierno y puede ser todavía más peligroso”, advierte.

Por otra parte, Gimeno pone el foco en la responsabilidad de los usuarios a la hora de reportar fallos o carencias en los vehículos. Expone que, si cada persona se tomase “treinta segundos” en poner en la aplicación el estado de la bicicleta, “el aluvión de solicitudes sería tal que se verían obligados a mejorar el mantenimiento”. Valora también el impulso del Consistorio a este tipo de movilidad: “Es un servicio muy accesible. No está pensando en la rentabilidad sino en ofrecer un buen servicio, pero como ocurre con estos servicios se lanzan y luego no se cuidan. Bravo por hacerlo sacar adelante por aumentar la flota y poner más bicis pero no me sirve de nada si la gente se va cayendo”.

Algunos usuarios de redes sociales también han compartido su experiencia con este servicio de movilidad de Zaragoza. “Las bicis son poco estables y patinan aún sin lluvia” o “la primera vez que las usé tuve que saltar de la bici a los cien metros de empezar porque los neumáticos no agarraban nada. Pensé que era por ser nuevas y que tenían que desgastar la primera capa, pero no, porque siguen así. También tienen un radio de giro bastante limitado y hay que anticipar mucho los giros”, son algunos de los comentarios que se pueden leer.

El problema que detectan los usuarios sigue la línea de lo que comentan desde La Ciclería y la Ciclofactoría: la falta de dibujo en la rueda. “Yo también me caí el miércoles en el carril bici, por no atropellar a un chaval que cruzó por donde le dio la gana, y al frenar por no pillarlo, al no tener dibujo la rueda se me fue la bicicleta y me di el guantazo padre”, cuenta uno. “Me caí nada más arrancar, velocidad 0. Si la rueda hubiese estado en condiciones, no habría patinado”, añade otra usuaria.

Otros mensajes describen más factores de riesgo: “Ruedas sin dibujo, suelo mojado, trazos terroríficos del carril bici, mala iluminación por la noche en algunos puntos, intersecciones endemoniadas sin visibilidad, piso muy irregular…”. Hay quien asegura haber visto “a tres personas caerse con ellas en Don Jaime y Echegaray por el asfalto mojado” o quien reconoce haber acabado en urgencias con “una costilla rota”. “El hermano de una amiga se cayó el otro día en una calle recién regada. Fractura de fémur operada con transfusión sanguínea incluida. Yo he visto varias caídas en días de lluvia”, apunta otro comentario. “Me metí un guarrazo enorme un día. No había llovido, simplemente pillé un poco de agua en el asfalto. Son un peligro total”, resume un usuario.

Preguntados por esta cuestión, desde el Ayuntamiento de Zaragoza sostienen que se han reportado 20 o 25 incidentes desde el inicio del servicio, en enero de 2025 y que de media “cada día se hacen más de 35.000 usos de bizi”. Aseguran también que se ha reforzado el personal de taller para renovar las ruedas y reparar bicicletas, así como el tema de la redistribución. Sostienen también que el Consistorio “está encima de este asunto”.

Tras un accidente con Bizi Zaragoza, desde la Ciclería informan que el usuario debe redactar un escrito detallado especificando las causas y contactar con la empresa gestora, Bizi Zaragoza, que es la responsable del seguro. Paralelamente, se aconseja registrar una instancia ante el servicio de movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, usando el formato de instancia general e informando del incidente. Es crucial destacar si el estado de la vía o de la bicicleta (falta de mantenimiento, tipo de cubierta) o factores externos (lluvia, pintura sobre el asfalto) pudieron influir. Finalmente, si se dispone de material gráfico o del número de serie de la bicicleta, se recomienda incluir esta información en la comunicación a Bizi Zaragoza y en la instancia al Ayuntamiento.