Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El acuerdo de nueva financiación se enfrenta a una carrera de obstáculos
Cómo Trump ha convertido la agencia antinmigración en su milicia particular
Opinión - 'El fin de la impunidad', por Esther Palomera

La UE responde con parálisis a las amenazas sobre Groenlandia mientras Trump sigue escalando

La primera ministra danesa Mette Frederiksen (L), junto al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa (C), y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (R).

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
7 de enero de 2026 22:14 h

99

¿Dónde está la Unión Europea? Es la pregunta recurrente ante la respuesta tibia de los responsables políticos de las instituciones europeas frente a las violaciones del derecho internacional y las amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump. A pesar de los discursos de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, de convertir a la UE en un jugador de primera en el escenario global, la realidad es que Bruselas se ha quedado medio muda ante la operación ilegal en Venezuela y las pretensiones anexionistas de un territorio perteneciente a un miembro de la UE, Groenlandia.

La mayoría de los analistas señalan el silencio de la UE ante el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como el 'pecado original' que delata la falta de ambición de las instituciones europeas en el nuevo escenario global. Como explica Alberto Alemanno, profesor Jean Monnet de Derecho, la UE optó por el silencio ante el dilema que le provocó la actuación de EEUU en el país latinoamericano: “Si Europa consiente las acciones de Estados Unidos contra el régimen de Maduro, corre el riesgo de debilitar los principios legales que sustentan su oposición a la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, si condena dichas acciones, Europa corre el riesgo de distanciarse de su principal garante de seguridad y de poner en peligro la unidad transatlántica en un momento en que la defensa colectiva contra Rusia es especialmente crucial”.

El problema para Europa es que Trump no ha tenido reparos en avisar de sus anhelos expansionistas con Groenlandia, parte del territorio de un país de la UE. Ante las declaraciones del presidente de EEUU invocando su versión de la 'doctrina Monroe', consistente en la dominación del hemisferio de Estados Unidos mediante su poder militar, la Comisión Europea respondió con un comunicado moderado en el que subrayaba que la preservación de la integridad territorial de Dinamarca es “esencial”. La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, añadió que cualquier cambio en el estatus de Groenlandia “es decisión exclusiva de groenlandeses y daneses. Esperamos que todos nuestros socios respeten su soberanía e integridad territorial y cumplan sus compromisos internacionales, consagrados, entre otros, en la Carta de las Naciones Unidas y el Tratado del Atlántico Norte”. 

Es decir, “el resultado final es un compromiso ya familiar entre tratar de evitar la ira del presidente estadounidense y repetir la lista habitual de principios. Es la historia en pocas palabras de cómo Europa manejó la segunda Administración de Trump en 2025”, como ha señalado Rosa Balfour, directora del think tank Carnegie Europe.

Frente a la débil respuesta institucional de la UE, España y otros seis grandes países europeos salieron a defender a Groenlandia y Dinamarca ante las amenazas de EEUU, recordando que “el reino de Dinamarca, incluida Groenlandia, forman parte de la OTAN. La seguridad del Ártico debe, por tanto, ser alcanzada de forma colectiva, junto a los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos, respetando los principios de la Carta de Naciones Unidas, entre ellos, la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.

Trump ha asegurado que Groenlandia es vital para la defensa de EEUU, aunque ya hay una base de EEUU en este territorio danés y parece que su fijación por este enclave tiene más que ver con sus recursos naturales. “Trump parece creer que los barcos rusos y chinos rodean Groenlandia. No hay nada de eso. Aunque Rusia obviamente no puede salir de sus puertos del norte a través del Atlántico norte, está muy lejos de Groenlandia. No hay duda de que, geográficamente, Groenlandia está en el hemisferio occidental: pero igualmente claro es que es una parte constitutiva de Dinamarca y lo ha sido durante más tiempo del que California ha sido parte de los Estados Unidos. Sus habitantes son ciudadanos de la Unión Europea. Europa necesita estar preparada para una confrontación con Trump por Groenlandia. Está obsesionado con el hemisferio occidental; es groseramente ignorante sobre los hechos en cuestión, pero se ha puesto en modo guerrero después del éxito inicial en Venezuela”, argumenta Carl Bildt, copresidente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores y ex primer ministro de Suecia.

La posición de la UE y de los países europeos sigue sin estar a la altura de la reiterada amenaza de Trump por Groenlandia. La Casa Blanca afirmó este miércoles que no descarta utilizar la fuerza para controlar el territorio, a la vez que anunció su disposición a comprar el enclave danés y puso en duda que los europeos respondieran en caso de que EEUU necesitara su apoyo militar. De hecho, Mujtaba Rahman, analista de Eurasia Group, apunta que “una posible intervención de EEUU en Groenlandia es la mayor fuente de riesgo para la alianza transatlántica, y para la cohesión intra-OTAN e intra-UE. Probablemente, mucho mayor que [el riesgo] presentado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia”.

Como si fuese un aviso de los problemas de gobernanza europeos, en este momento de tensión geopolítica con un aliado tradicional, la presidencia rotatoria de la UE ha recaído en Chipre. En la ceremonia de apertura en Nicosia este miércoles, Von der Leyen se limitó a decir en su discurso que “nuestra Unión no es perfecta, pero es una promesa: que la cooperación es más fuerte que la confrontación, que la ley es más fuerte que la fuerza. Principios que se aplican no solo a nuestra Unión Europea, sino también a Groenlandia”. Nada más.

Al menos, António Costa, presidente del Consejo Europeo y también en Chipre, fue más contundente y llegó a comparar la invasión de Ucrania por Rusia con la posible intervención unilateral de EEUU en el territorio danés: “Groenlandia pertenece a su gente. Nada puede decidirse sobre Dinamarca y sobre Groenlandia sin Dinamarca, o sin Groenlandia. Tienen el pleno apoyo y la solidaridad de la Unión Europea. Europa seguirá siendo un firme e inquebrantable defensor del derecho internacional y el multilateralismo. Nosotros, los europeos, hemos aprendido por nuestra propia historia que el unilateralismo es un camino rápido hacia el conflicto, la violencia y la inestabilidad. La invasión rusa de Ucrania ha demostrado esto una vez más de manera muy clara”.

Palabras que habrán tenido escaso impacto al otro lado del Atlántico. EEUU mantiene su política y ha interceptado a dos embarcaciones que supuestamente transportaban petróleo venezolano. Una de ellas navegaba con bandera rusa en el Atlántico Norte, entre Islandia y el Reino Unido, que participó en su interceptación. Moscú ha denunciado la “intercepción ilegal” del petrolero que navegaba bajo bandera rusa en aguas internacionales.

¿Tiene capacidad real la UE de responder a Trump ante sus exigencias sobre Groenlandia? Wolfgang Munchau, director del centro de pensamiento Eurointelligence, esgrime que “Dinamarca y la UE deberían ser realistas ante la cada vez más probable captura del territorio por parte de Estados Unidos. Europa no luchará contra Estados Unidos y no está en posición de abandonar la OTAN. La dependencia de la UE respecto a Estados Unidos es absoluta. La debilidad de Europa es consecuencia de una renuencia generalizada a lograr una mayor integración política”.

Sin embargo, Alberto Alemanno puntualiza que la UE debería “hacer que Estados Unidos tome conciencia de las implicaciones de apoderarse de Groenlandia: Fin de la OTAN tal como la conocemos. Cada aliado de la OTAN se convierte en un posible objetivo de anexión. Militarización del Ártico con Rusia y China a lo grande. La UE, no solo Dinamarca, debe reclamar el territorio a través de la adhesión de Groenlandia. Por otro lado, debe preparar un paquete disuasorio, amenazando con suspender los acuerdos comerciales de EEUU. Coordinar la venta de los activos de deuda de EEUU. Crear condiciones para que los groenlandeses determinen lo que quieren (independencia, mayor autonomía o membresía en la UE) e invocar la cláusula de defensa mutua de la UE de manera preventiva (Artículo 42.7 TUE)”.

Francia ya ha anunciado que prepara un plan para “tomar represalias, para responder” junto a Alemania y Polonia contra cualquier forma de “intimidación” por parte de Estados Unidos respecto a Groenlandia. “Sea cual sea la forma y el origen de la intimidación, hemos comenzado a trabajar en el ministerio de Exteriores para prepararnos para tomar represalias, para responder, y no para responder solos”, anunció este miércoles el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot.

¿Alguna respuesta más contundente por parte de las instituciones europeas? A pesar de la tensión, la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo viajarán este jueves y viernes a Jordania, Siria y Líbano para “promover la cooperación, la prosperidad y la estabilidad duradera en la región”. Groenlandia puede esperar.

Etiquetas
stats