Los jóvenes encausados por la protesta contra Pilar Rahola que los Mossos ven “antisemita”: “Banaliza el genocidio”
La espera y la incertidumbre son dos compañeras habituales del proceso penal, pero Víctor lo lleva bien. “El apoyo de mi organización, mi familia y mis amigos ayuda”, explica este joven militante de la Organització Juvenil Socialista (OJS). Es uno de los dos encausados por el lanzamiento de pintura a Pilar Rahola durante una conferencia de la periodista en La Garriga (Barcelona) en 2024.
Con una instrucción a punto de finalizar, el momento de la Fiscalía y del resto de acusaciones para concretar los cargos se acerca. Pese a que la protesta quiso señalar a Rahola por “sionista”, según rezaban las pancartas de la OJS, la investigación de los Mossos d’Esquadra, liderada por la unidad central de delitos de oído, ha concluido que se trata de una acción de “antisemitismo”.
En otras palabras, la policía catalana no atribuye a la acción contra Rahola un componente crítico con el Estado de Israel sino con la religión judía en su conjunto.
“De antisemitismo nada, eso es una banalización”, replica Víctor, que señala y reivindica los motivos de la protesta: “Se trataba de señalar a una de las personas que ha sido cómplices y han frivolizado con el genocidio en Gaza”. Recuerda además que en 2024 la ofensiva de Israel en la franja estaba en pleno apogeo y que faltaban meses para que se firmara el “falso” alto al fuego.
El abogado de Víctor, Martí Abril, muestra su preocupación por la inclusión en los atestados de los Mossos d'Esquadra de la agravante de discriminación y la consideración de la protesta como antisemita: “Se acaba usando para usos contrarios a los previstos la figura del delito de odio y la discriminación”.
La causa permanece abierta por delito de daños causados por la pintura en la ropa de Rahola y el auditorio de La Garriga, pendientes de peritaje pero cuyas facturas para arreglarse ascienden a unos 15.000 euros; y otro leve de amenazas por la expresión “no dejaremos de perseguirte, no te dejaremos respirar” que la policía atribuye a uno de los encausados.
Los Mossos añaden la agravante de “orientación política y antisemitismo”, lo que agravaría las penas en caso de condena, al considerar a Pilar Rahola “un personaje público en defensa de las políticas actuales del gobierno de Israel”.
El letrado incide en que esta figura está pensada para la protección de colectivos tradicionalmente discriminados (como judíos, homosexuales o gitanos). “Ahora nos encontramos que se emplea para perseguir a la disidencia política y a la solidaridad internacional con el pueblo palestino”, denuncia.
“Una cosa es ser consciente de que el derecho a la protesta, a veces, puede tener consecuencias penales, y saber a lo que te puedes enfrentar, pero hacer pasar esta acción por antisemitismo es demasiado”, agrega el letrado.
Los hechos se remontan al 8 de octubre de 2024. La periodista había acudido a La Garriga para dar la conferencia inaugural de la Fundación Universitaria Martí L'Humà, que pudo celebrarse después del ataque una vez Rahola se limpió de pintura roja. “Sé lo que es el fascismo. Mi familia sufrió la violencia del fascismo de derechas y de izquierdas. No me callarán nunca. Soy una ciudadana libre de un país libre”, manifestó la periodista en X después de los hechos.
En su declaración ante los Mossos semanas después, Rahola atribuyó el lanzamiento de pintura a una “señalización y odio” hacia su persona. Consideró que la OJS la escogió “por el hecho de ser una de las grandes referentes de la defensa del Estado de Israel, por el hecho de hablar de forma abierta sobre el conflicto Israel-Palestina e intentar un análisis más complejo del conflicto”.
La escritora agregó que el eco mediático de la acción la situó “bajo una diana en redes sociales”, donde se la tildó de “asesina” y se la amenazó con tuits, no identificados en el informe policial, como “la pintura tendría que haber sido explosiva”.
En el sumario del caso consta otro informe en el que los Mossos admiten que no han hallado “referencias de relación con grupos extremistas violentos” de los dos investigados. “No constan datos objetivos de polarización o motivaciones de odio o discriminatorias en los dos investigados”, recoge el documento policial.
El abogado de los dos investigados remarca que para llegar a estas conclusiones la policía catalana ha realizado un “análisis profundo de la actividad en redes sociales” de los dos jóvenes. “Ojalá tanta intensidad investigadora en todos los casos”, ironiza.
“El riesgo de estar encausado y lo que quiere el sistema es que te quedes aislado, pero hemos recibido apoyo y muchos mensajes justo después de la acción y también ahora”, explica Víctor, que ve en su causa “un intento de castigo por expresar la solidaridad con Palestina”. “¿Qué es un bote de pintura ante un genocidio?”, se pregunta este joven.
El futuro juicio no ha mermado las convicciones de este joven. “Somos jóvenes pero tenemos las cosas claras: el contexto global es duro pero hay que dar un paso al frente y mostrar que no nos quedaremos de brazos cruzados”, reivindica.
“Al final del día estoy tranquilo, porque no banalizo el genocidio ni criminalizo a los que lo denuncian”, concluye Víctor, que tiene grabada una frase de una canción de Pete Seeger que un día una profesora le puso en clase, Which side are you on? [¿En qué lado estás?]. “Pues eso, yo estoy con la mayoría contra el genocidio”.
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