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Medio año sin poder enterrar al joven tiroteado por un policía local de Montornès por la inacción del juzgado

La familia del fallecido sostiene una fotografía suya

Oriol Solé Altimira

Barcelona —
17 de febrero de 2026 22:34 h

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La familia de Mohamadou Diawara, el joven con problemas de salud mental que murió el pasado 24 de julio tiroteado por un policía local de Montornès del Vallès (Barcelona) tras entrar en comisaría con un cuchillo, todavía no ha podido enterrar su cuerpo más de seis meses después. La razón: la paralización de la causa judicial que investiga su muerte.

Así lo pone de manifiesto la documentación que ha podido consultar elDiario.es. Los escritos que el abogado de la familia, Eduardo Cáliz, registra ante el juzgado de instrucción 4 de Granollers (Barcelona) desde el pasado octubre no se han proveído, según ha denunciado el letrado en reiteradas ocasiones. Tampoco había recibido respuesta en la tarde de este martes.

“La paralización del procedimiento judicial, sin ningún motivo ni justificación, incrementa el dolor y el malestar de la familia”, denuncia Cáliz, que se pregunta si el trato recibido a los familiares del fallecido por parte del sistema judicial sería el mismo “si la víctima hubiera sido una persona no racializada”.

Ante la falta de respuesta del juzgado, la familia ha interpuesto un escrito de queja ante el Consejo General Poder Judicial (CGPJ) para denunciar la inacción judicial. Según consta en el Boletín Oficial del Estado (BOE), desde noviembre un nuevo juez está al frente del juzgado.

“Tal y como se están desarrollando tanto la investigación judicial como la policial, no se puede afirmar que el esclarecimiento de esta muerte constituya una prioridad real para las autoridades”, apostilla el abogado.

La defensa ha solicitado al CGPJ “un impulso procesal ante la paralización injustificada del procedimiento”. Antes ya lo había hecho ante el juzgado de instrucción 4 de Granollers, sin recibir respuesta.

Tras realizar la reconstrucción del tiroteo en la comisaría y practicar declaraciones de testigos en octubre, la causa ha entrado en una parálisis. La defensa ha denunciado que hasta cuatro peticiones realizadas desde el 14 de octubre no han sido ni siquiera tramitadas.

La primera solicitud era una ampliación de la autopsia del joven fallecido el 24 de abril para determinar de forma definitiva la causa de la muerte y si la lesión que tenía Mohamadou en la cara al morir era compatible con un golpe de porra recibido por uno de los agentes en comisaría.

El 20 de octubre, la familia pidió otras diligencias de investigación y que el Ayuntamiento de Montornès del Vallès compareciera como responsable civil en la causa. Ante la falta de respuesta, el 2 de diciembre el abogado, nuevamente, requirió nuevos datos de la autopsia.

Al no recibir respuesta, el letrado de la familia ha registrado un nuevo escrito este lunes en el que solicita, de nuevo, al juzgado un “impulso procesal” a la causa “teniendo en cuenta la gravedad de la misma y que los padres no pueden enterrar a su hijo fallecido”.

A la espera de una respuesta judicial, el tiroteo en un recinto cerrado como una comisaría a una persona con un trastorno volvió a reabrir el debate sobre la reacción policial ante personas con problemas graves de salud mental. La familia del fallecido, además, ve racismo en la actuación policial y se pregunta si los agentes hubieran disparado en caso de ser un joven blanco.

La versión policial de lo sucedido fue monolítica: Mohamadou entró cuchillo en mano, accedió, tras un golpe, a la parte privada de la comisaría y blandió el metal ante el agente que estaba en la recepción. Menos de medio minuto después, entraron otros dos agentes que estaban en el coche patrulla. Uno de ellos ya entró con la pistola desenfundada.

Las cámaras de seguridad de la comisaría avalan la primera parte de la versión policial. Se observa que Mohamadou entra en el recinto con un cuchillo de unos 20 centímetros y, a los treinta segundos, a los dos agentes que patrullaban tras aparcar el coche frente a la comisaría.

Sin embargo, no hay vídeo del momento clave porque la cámara no funcionaba desde hacía meses. En un estrecho pasillo, según relataron los agentes, Mohamadou se giró e intentó atacar con el cuchillo a una de las policías que acaba de entrar e intentaba reducirlo con el bastón policial. La respuesta de su compañero fue disparar. Mohamadou falleció y el tercer agente resultó herido de bala, aunque se ha podido recuperar. Todo ocurrió en menos de un minuto.

Los Mossos d'Esquadra concluyeron en pocas semanas que la actuación policial “se produjo en el marco del cumplimiento del deber y en el ejercicio legítimo de su oficio, protegiendo la vida de un individuo y actuando en legítima defensa”.

Los disparos, remarcó la policía catalana, fueron “un medio necesario y proporcional para evitar daños irreparables”. La familia todavía no ha podido enterrar el cuerpo casi siete meses después.

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