El Canal Imperial reabre como un espacio divulgativo las esclusas de San Carlos, que permitían navegar hasta Zaragoza
El Canal Imperial ha reabierto este lunes las esclusas de San Carlos de Zaragoza, que permitían la navegación hasta la capital aragonesa y que cerraron sus puertas en los años sesenta del siglo pasado. Operativas desde finales del siglo XVIII, servían también para la capacidad de riego en la ribera alta del Ebro.
En el acto han participado la directora general del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, María Dolores Pascual, y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Carlos Arrazola, acompañados por el jefe de Explotación del Servicio 1, que incluye el Canal Imperial, Julián Brihuega, ingeniero autor del proyecto.
Como ha explicado el presidente del organismo de cuenca, con esta actuación inciden en la “recuperación patrimonial de bienes que realiza la Confederación”, una “faecta que es menos conocida que otras, y una cara amable que merece la pena divulgar y que sea conocida”.
Los albores del Canal Imperial fueron en el siglo XVI pero el impulso final se lo otorga Carlos III a través del Conde Aranda que encargó a Ramón Pignatelli la realización de esta obra que finalizó en 1795. Tenía tres finalidades: mejorar la capacidad de riego desde Fontellas, en Navarra, hasta Zaragoza; aprovechar la fuerza motriz, y promover la navegación y el transporte de mercancías y de personas.
El ferrocarril sustituyó la funcionalidad de la navegación en el Canal, y se ha querido recuperar estas esclusas como patrimonio cultural, patrimonial e hidráulico“.
Los trabajos
En julio de 2022, la CHE adjudicó la actuación para recuperar la funcionalidad de las antiguas esclusas del Canal Imperial en La Casa Blanca, en Zaragoza, llamadas de 'San Carlos', con un presupuesto de 381.985 euros. Estas nuevas esclusas y la demostración de su antiguo uso para el paso de embarcaciones se van a integrar en el recorrido divulgativo sobre el agua y su gestión que la Confederación tiene en el Espacio Hidrológico de La Casa Blanca.
El Canal Imperial toma sus aguas del río Ebro, en El Bocal (Fontellas) y su construcción tenía por objeto mejorar y prolongar el regadío de la antigua Acequia Imperial de Aragón, llevando el agua del río Ebro hasta Zaragoza y más allá, y hacer posible la navegación. El Canal discurre paralelo al Ebro, por su margen derecha, a lo largo de unos 108 km, y atraviesa los municipios de Fontellas, Ribaforada, Buñuel y Cortes (en Navarra), y de Mallén, Novillas, Gallur, Boquiñeni, Luceni, Pedrola, Figueruelas, Grisén, Alagón, Pinseque, Zaragoza y El Burgo de Ebro (en Aragón).
Está considerada una de las obras hidráulicas más importantes de Europa en el siglo XVIII. Entró en funcionamiento en 1795 y permitió la mejora del regadío, así como el establecimiento de un servicio de transporte de barcos entre Tudela y Zaragoza.
La intervención ha consistido en construir e instalar unas nuevas compuertas para las esclusas, en tres niveles de altura de las aguas y con dos vasos intermedios, para crear una instalación demostrativa del funcionamiento de la esclusa para la elevación y descenso de una embarcación.
Las esclusas de San Carlos son las primeras del Canal Imperial, situadas en su kilómetro 81, y a ellas se suman dos más, las de Valdegurriana y las del camino de Torrecilla.
Espacios de divulgación
Las esclusas se encuentran junto al Molino de La Casa Blanca, en el “Espacio Hidrológico” de la Confederación Hidrográfica del Ebro, un centro museístico y divulgativo sobre el ciclo del agua y las infraestructuras asociadas al mismo creado por la Confederación Hidrográfica del Ebro.
El espacio ofrece visitas guiadas que comienzan en la Fuente de los Incrédulos, narrando la historia del Canal Imperial y, tras el recorrido por el interior del molino, finaliza en las esclusas de San Carlos.
Estos trabajos responden a los ejes de gestión de la CHE por un Ebro Sostenible, en concreto a la mejora del conocimiento (eje 1) que busca incorporar las mejores técnicas y las últimas investigaciones en la gestión de la demarcación hidrográfica del Ebro y facilitar su difusión a toda la ciudadanía, así como el eje transversal 1 Gestión del Patrimonio Cultural e Histórico.
Los otros cuatro ejes de acción son: la mejora de su gestión, buscando la mayor eficiencia en los sistemas (eje 2); alcanzar el buen estado de las masas de agua con medidas para disponer de un medio hídrico y de sus ecosistemas asociados con condiciones ambientales cada vez mejores (eje 3), la renovación de la visión de la dinámica fluvial (eje 4) y la garantía del suministro a los usos esenciales (eje 5).
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