Sobre este blog

Pregunta: ¿Por qué autoentrevistas?

Respuesta: Porque al fin y al cabo todas las columnas de opinión son respuestas a unas preguntas que se han borrado.

P: Hable por usted, no por los demás.

R: Bueno, no sé si todas. Las mías sí. Cuando tengo que escribir una columna me hago preguntas, las contesto y luego borro la parte del entrevistador.

P: Y aquí ha decidido dejarla.

R: Sí, para darle voz a mi otro yo.

P: ¿Y no es un poco esquizofrénico eso de hacerse preguntas, contestarlas y llevarse la contraria?

R: Un poco, pero es la única manera que tengo de saber lo que pienso sobre las cosas. Y además no siempre estoy de acuerdo con mis opiniones.

Entrevista a Antonio Orejudo sobre la casta y la caspa

La semana pasada no pude preguntarle por el resultado de las elecciones, así que le pregunto ahora.

Yo, que siempre he sido muy escéptico con el poder de las elecciones para cambiar las cosas de raíz, tengo que comerme mis prejuicios.

¿Han empezado a cambiar las cosas?

Por lo menos ha dimitido Rubalcaba, que no es poco.

¿Votó usted a Podemos?

No.

¿Le cae mal Pablo Iglesias?

No le conozco personalmente. Pero reconozco que tengo mis reservas ante su imagen pública como político.

¿Por alguna razón?

Me desconcierta que tenga un programa de televisión auspiciado por Público, el diario digital de Jaume Roures. No me cuadra que alguien como Iglesias avale, o se deje avalar, por Roures, ese empresario troskista que no dudó en aplicar la reforma laboral de Rajoy.

¿Entonces, según usted, todos los trabajadores de Roures, incluidos los de La Sexta, son sospechosos?

No, en absoluto. Estoy hablando solo de Público. Y estoy explicándole la impresión que me causó que ciertas personas continuaran trabajando en ese diario, o empezaran a hacerlo, después de aquella escabechina.

¿No está siendo usted un poco intransigente? La gente tiene que comer.

Por supuesto. Pero no estoy hablando de la gente que necesitaba ese empleo para comer. El programa de Iglesias y Monedero no era alimenticio. Y sin embargo, con su presencia en Público, blanqueaban a Roures. Esto es lo que no me cuadra, lo que me hace mantener una cierta reserva mental hacia ellos. Eso, y cierto vídeo, difundido por este diario, en el que Iglesias decía unas cosas muy raras.

Una cosa es su líder, que le podrá parecer mejor o peor, más simpático o más antipático, y otra cosa es el movimiento que representa, sus propuestas.

Un movimiento no es solamente su líder, pero es también su líder. Sobre todo en el caso de Pablo Iglesias y Podemos. En todo caso es una discusión bizantina.

¿Comparte usted sus propuestas?

Casi todas. Pero para hacerme un juicio definitivo de necesito ver cómo actúan, necesito verlos hacer política más allá de los grandes ideales. Necesito ver con quién pactan, en qué condiciones, qué votan; necesito verlos actuar en las pequeñas cosas. Por eso es muy bueno que las municipales vengan antes que las generales: a los partidos se les conoce por su labor municipal, por cómo gestionan los problemas de las tuberías, la recogida de basura, el horario de los museos, etc.

¿Cree usted que es se trata de un fenómeno pasajero?

Creo que no. Pero aunque lo fuera, da igual. Lo que ya ha sucedido, sólo eso, es muy bueno.

¿Qué ha sucedido?

La irrupción de Podemos ha convertido en viejo todo lo que estaba a su alrededor: los partidos, los políticos, ciertas ideas... Esos cinco escaños han sido como una poderosa radiación que en pocos segundos hubiera añadido cien años a todo nuestro sistema político.

A lo mejor es que el sistema ya tenía más de cien años.

Pero nosotros, los ciudadanos, estábamos como hipnotizados por palabras-tabú como estabilidad, responsabilidad y consenso. Seguíamos viendo jóvenes y lustrosos a unos zombis que solo tratan de sobrevivir en un sistema que se cuece en su propia corrupción. La irrupción de Podemos, sea o no coyuntural, nos ha despertado. De repente Rubalcaba ha mostrado su verdadera edad antediluviana. Tan espantosa ha sido la visión, que ha tenido que dimitir. Los Felipe González y compañía han aparecido ante nosotros como un grupo ancianos sordos y rabiosos. Es decir: aterrorizados.

Según Iglesias es la casta, que se ve amenazada.

Sí, esa es la casta. Y luego está la caspa. Las groseras reacciones de la caspa nacional y la soberbia displicente con la que los políticos y periodistas supuestamente más civilizados están tratando a Podemos me empujan hacia ellos por simpatía. Sus enemigos son sus mejores propagandistas.

¿Alguna predicción para el futuro?

Como dice Isaac Rosa, ahora cualquier predicción resulta verosímil. Susana Díaz puede acabar siendo la secretaria general de un partido irrelevante y Eduardo Madina cabeza de lista de Podemos.

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Pregunta: ¿Por qué autoentrevistas?

Respuesta: Porque al fin y al cabo todas las columnas de opinión son respuestas a unas preguntas que se han borrado.

P: Hable por usted, no por los demás.

R: Bueno, no sé si todas. Las mías sí. Cuando tengo que escribir una columna me hago preguntas, las contesto y luego borro la parte del entrevistador.

P: Y aquí ha decidido dejarla.

R: Sí, para darle voz a mi otro yo.

P: ¿Y no es un poco esquizofrénico eso de hacerse preguntas, contestarlas y llevarse la contraria?

R: Un poco, pero es la única manera que tengo de saber lo que pienso sobre las cosas. Y además no siempre estoy de acuerdo con mis opiniones.

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