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Julio M. Marante

Periodista

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Con el mar en la sangre

Hace algún tiempo cayó en mis manos el libro de Alberto Campo Baeza Quiero ser arquitecto. Estos días lo he recordado al saber que a nuestro joven arquitecto Jorge Henríquez, le habían otorgado el primer premio en el prestigioso certamen internacional Isarch, creado con la finalidad de distinguir a estudiantes y jóvenes de la especialidad en el marco universitario, dando a conocer sus aportaciones a la arquitectura del futuro. El trabajo galardonado Hotel escala para navegantes  es una propuesta para la regeneración del frente portuario de la bahía de Santa Cruz de La Palma. El propio Henríquez Yanes ha apuntado en una entrevista que este reconocimiento al proyecto realizado pone en valor la bahía de nuestra ciudad y el Monumento Natural del Risco de la Concepción y no deja de ser una oportunidad para su posible desarrollo. Así son los vocacionales de la arquitectura , en un grano de arena ven un mundo y en cada flor silvestre un paraíso. Henríquez Yanes, con el mar en la sangre y el salitre en la venas por esos apellidos que forman parte de la memoria histórica y nostálgica de nuestra isla, la construcción naval y su comercio marítimo, parece dispuesto a embellecer nuestro litoral, si es que lo dejan, con una estructura por la que fluye también la música de sus ancestros en la armonía de las formas. Henríquez y Yanes, dos apellidos que abrieron horizontes y que Jorge lleva con honroso orgullo y que como su padre, igualmente arquitecto, quiere construir sueños para disfrute de la gente.

En una ciudad como la nuestra, que todavía ofrece al visitante un conjunto urbano equilibrado y nada despreciable, aunque tiempo atrás algunos edificios rompieran su paisaje y actualmente nos hieran como una estocada recordándonos historias irreversibles de malas praxis, nos resulta grato que a un arquitecto joven con un toque de rebeldía en el diseño y aspirando a un cambio contra el mal gusto, le hayan otorgado este premio. Sabemos que distinciones tan tempranas abren  importantes y sugestivas interrogantes,  pues a partir de ahora las obras del arquitecto-artista serán juzgadas, analizadas y valoradas con un mayor nivel de exigencias por ese huracán humano que, cuando se pone crítico, acaba por devorarnos. No te rindas. Alimenta tus afanes y no entierres tus sueños. La sociedad, y ese es tu caso, también suele premiar a los hombres y mujeres que trabajan seriamente como tú has hecho. Con indeclinable tenacidad y un espíritu de superación bastante encomiable, has terminado la carrera y estás a punto de culminar un máster. Así es que esta distinción compensa el esfuerzo realizado con entusiasmo y la aventura de concursar en una prueba de creatividad internacional como Isarch, la primera huella de una profesión que pronto será la lógica del día a día. El frente de batalla de un trabajo que honra y que te ofrece la posibilidad de sobrevivir en el futuro.

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La ‘Noche en Blanco’ con Tajadre

Poseedora de una personalidad histórica innegable, en La Laguna se aprecia la enorme fuerza de una ciudad activa e inquieta de la que emana junto al indiscutible poder social y cultural que siempre tuvo, el económico. Sus calles, poseedoras de un pacifico y sosegado encanto, guardan viejos valores detrás de cada fachada, cual hitos imperecederos de su historia. Tiendas y más tiendas, tascas y más tascas, en la ciudad universitaria se percibe  un espíritu de iniciativa empresarial que responde a sus expectativas de futuro. Siempre que voy a Tenerife, siento el deseo irreprimible de pasar por La Laguna, como lugar de descanso y bendición de la fatiga. Esta vez, en días cercanos a la Navidad, me llamó la atención su Noche en Blanco y, libre de otros deberes, me fui a escuchar en la iglesia de La Concepción a los componentes de Tajadre de La Palma, notables herederos de una de nuestras tradiciones más arraigadas, perpetuada contra viento y marea: el canto de Lo Divino, que esta agrupación mantiene con estilo propio en gloriosa plenitud. Ninguna moda ni ambición coyuntural les ha desviado de este acervo cultural, que es patrimonio de todos los palmeros.

En La Laguna, seguimos las entrañas del pueblo. Su paisaje urbano es una maravilla de suavidad y de finura… El ambiente de bienestar visible, nos hizo seguir la antigua calle de La Carrera, cuyo nombre se debe a las carreras de sortijas en los torneos medievales, Catedral arriba, con la emblemática torre de cantería de La Concepción al fondo y la iluminación especial de estas fechas, empezamos a palpar la curiosidad, el afecto y hasta el entusiasmo de no pocos palmeros que nos saludábamos con sonrisas cómplices con algo de emoción justificada, al unirnos en el camino. Sabíamos lo que nos aguardaba en el templo y  provocaba en nosotros un escalofrío íntimo. Después de muchos años, los amigos de Tajadre volvían a cantar la Navidad en La Laguna, un viejo sueño se había convertido en realidad.

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Apaciguar los ánimos

Lo pensaba mientras leía en la prensa y en este periódico digital las noticias del desencuentro entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma en el asunto del Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan), ambas instituciones están obligadas a salir de esta especie de pim-pan-pun y de la guerra fría en la que se habían metido. Apaciguar los ánimos es una medicina preventiva hasta para los infartos. El político, como ha descrito magistralmente Weber, está marcado por el entorno en el que desarrolla su actividad, casi siempre se mueve por la pasión y por la ambición. Ambos sentimientos están alejados de la reflexión que ha de acompañar a hombres y mujeres abnegados, que se afanan por el bienestar social y el progreso de los pueblos. Menos mal que el Gobierno de Canarias, ante el posicionamiento del Cabildo de La Palma y su presidente Anselmo Pestana, ha expresado tras la reunión bilateral mantenida, su deseo de flexibilizar su estrategia y frenar la escalada de tensión originada semanas atrás. La Institución palmera puede acreditar gastos antes de que acabe el plazo legal del 9 de diciembre y, comprometido fielmente con la ley, procurará hacerlo, mientras que la consejera del Gobierno Rosa Dávila ha establecido un nuevo calendario de reuniones de seguimiento del Fondo con un primer encuentro en el mes de enero. Quienes apreciamos en el Fdcan la noble idea del honesto reparto entre islas y municipios en un esfuerzo por crear riqueza, no entendimos el recurso del Gobierno de Canarias para devolver 13,4 millones de euros, que el Cabildo decía haber justificado. Nos pareció una respuesta simplista a los problemas complejos y reales que tiene La Palma y que el Gobierno debiera conocer, pues sus obras públicas en la Isla, también se eternizan de forma considerable.

Esta es una tierra con amplias heridas abiertas, algunas de ellas heredadas, que tardan en cicatrizar. Por eso, generalizar es muy cómodo, pero a veces es injusto. En La Palma se dan situaciones, y lo saben, en las que se aumentan los plazos y se elevan los costes de los trabajos tanto humanos como mecánicos, pero eso no es óbice para que nos quiten la libre iniciativa y la voluntad de sobrevivir. La Isla que causa asombro y envidia por su belleza y por ser un modelo a seguir en la conservación de sus parajes naturales, no puede quedar al margen, esperando por la mágica generosidad de dádivas o limosnas que puedan solucionar sus problemas.   Siempre habrá una línea que marque, o debiera marcar, la natural convergencia de islas mayores y menores, y entre administraciones de superior e inferior rango, y esa línea no es otra que la prevalencia  de servir al ciudadano.  

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Periodismo y Constitución

Mientras los políticos de turno empiezan a buscar nuevos argumentos para convencer a los electores ante la proximidad de las urnas, a algunos nos preocupa y mucho la máquina de guerra verbal que, en ocasiones con mediocre estupidez, han puesto en marcha los diferentes partidos. Al leer la prensa, encender el televisor, escuchar la radio, notamos el discurso venenoso que poco aporta a la convivencia, o nos saltan –a través de internet y otras formas de comunicación– agresivos mensajes que nos avisan de que el fogón lo han puesto a fuego vivo. Por eso, ante la cercanía del 6 de diciembre, efeméride de nuestra Constitución, y sin querer recomponer el desguace de la realidad que nos ocupa, hemos querido acercarnos a la Carta Magna y a su artículo 20 que nos han proporcionado cuarenta años de periodismo libre. Tiempo suficiente para alegrarnos y reflexionar sobre la libertad de expresión y los rumbos –algunos equivocados– que ha seguido, y que no son atribuibles a la Constitución, sino al uso inadecuado, a veces abusivo, de esa libertad.

Cuando escucho, leo y veo ciertos ejercicios de periodismo cuyo rigor no supera el palique en cualquier cafetería, donde se pierden las jerarquías de valores e imperan sin disimulos la aspereza, la crispación y el sarcasmo, al discutir sobre hechos tanto sociales como políticos, he notado como se apartan los principios que deben imperar en los ámbitos de pensar con el afán de disimular o esconder intereses poco honestos. Así, el oyente o el televidente difícilmente puede extraer la verdad. No se tiene en cuenta que la Constitución también recoge un derecho complementario que resulta esencial para salvaguardar el ejercicio efectivo de la libertad de expresión, se trata del derecho paralelo de los ciudadanos a recibir una correcta y veraz información. El compromiso con la verdad es fundamental y no puede soslayarse. La opinión pública necesita para formarse una información libre, responsable y debidamente protegida. Y que sepamos, la Constitución no protege la falsedad por más que por otro lado no prohíba mentir.

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Leer y escribir

Peregrino en la rutina de los días, con las gotas de lluvia arañando los cristales, un libro –como casi siempre- me rescata de la monótona y gris indiferencia. No lo firma un gran autor, ni es un thriller cargado de suspense que me enganche con funestos sinsabores… No es eso. Con la llegada del otoño y las primeras escaramuzas del nuevo curso escolar, han caído en mis manos “Las super-historias de cuentos de la Breña Baja Mágica”. Les diré que ha sido el producto del I Taller Infantil de Fomento de la Lectura para toda la Familia, coordinado por la periodista y escritora Julieta Martín Fuentes, y maquetado por Beginbook Ediciones. Gracias al empuje de Ana Trujillo Hernández, concejala de Cultura de la villa de Breña Baja, se ha podido plasmar en un libro la esencia de un taller que aspira a tener continuidad en nuevos cursos escolares. Esta publicación es el faro encendido que muestra el camino a futuras experiencias, un mensaje supremo de cultura, en una simbiosis de asombro y de ternura.  Un trabajo desarrollado por niños y niñas, cuya concepción del mundo permanece todavía entre la candidez y la inocencia. Es decir, en esa sencillez donde radica lo sublime y su grandeza. Allí, donde la prosa musical, lejos de la tensión narrativa de los adultos, nos cuenta cosas, retrata personajes y refleja de pleno la curiosidad argumental de estos escolares con imágenes literarias que, en algunos casos, invitan a detenerse, a volver las páginas con lenta sorpresa. Algunos textos nos parecen caricias que nos ayudan a encontrar la paz exacta y nos hacen olvidar el peso existencial en el que nos movemos buscando una perfección inalcanzable. Ojeando los breves e ingenuos escritos de estas criaturas, quienes ya somos padres y abuelos sentimos vibrar los mecanismos subconscientes de la emoción y si, además, hemos nacido en Breña Baja, no podemos menos que ensalzar la tarea realizada por Ana y Julieta. No podemos menos que sentirnos orgullosos de pertenecer a un pueblo culto, que ha de valorar en su justa medida a los artífices de la idea.  Julieta Martín ha sabido ganarse a padres y madres despertando la naturaleza imaginativa de niños y niñas, hasta hacerla galopar potenciado la luz de sus mentes infantiles; criaturas, curiosas en su inocencia, que han evocado la frescura de sus sueños y los han descrito, negro sobre blanco, con un toque de serenidad y ternura en un parto de letras y colores. Ana Trujillo y Julieta Martín han sido capaces de idear un espacio donde soñar y jugar con los niños leyendo y escribiendo sus propios cuentos, con imaginación y creatividad para cambiar el mundo, han convertido en real lo que hace unos meses era sólo un deseo. Con este taller, el horizonte de los escolares de Breña Baja se ha alargado por campos de estrellas para una Navidad complicada, y por escenarios llenos de cenicientas, zapatos perdidos y lobos con alma. En este libreto sencillo y sin grandes pretensiones, hemos visto plasmada la ilusión y la dicha sempiterna de los pequeños escolares, quienes con ese mundo interior que nunca engaña, han encontrado en Julieta Martín, paralelamente a sus tareas educativas, una especial inclinación a la lectura y  la escritura: una llamarada de sol que esperamos que nunca se apague.    

Julio M. Marante

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…Y las adelfas florecieron

Desde hace días me he negado a creer que la cultura forme parte de la política y que muchos gobernantes la consideren como una manera de entretener a la ciudadanía. El nombramiento de la escritora Elsa López como Hija Adoptiva de La Palma por parte del Cabildo Insular, me parece un acto de justicia, ajeno a vaivenes ideológicos y recomendaciones y juegos políticos. Un nombramiento que, pueden estar seguros, los palmeros agradecemos. Además, ya era hora. Es posible que algunos lo consideren un premio modesto, pero es la distinción más alta que la Isla puede ofrecer a quien habiendo nacido lejos, en Santa Isabel de Fernando Poo, actual Malabo (Guinea), ha hecho de nuestra tierra, la suya. Una isla salpicada de espumas, que recorrió de niña con sus pantuflas de esparto, antes de viajar a Madrid, cursar la carrera de Filosofía y Letras y, después de algunos años, volver siguiendo el rastro de las gaviotas para quedarse en ella , en la Isla del barco fondeado arriba en La Alameda, muy cerca del barranco… Elsa López es una gran embajadora de nuestra tierra. Posee el arte de decir cosas y sabe decirlas bellamente. Elsa siempre escribe de forma clara, limpia, elegante, modélica. Sus poemas, cuentos, artículos, ensayos… sus palabras siempre cálidas y amasadas de amor nos han suministrado confort y luz a cuantos hemos tenido la oportunidad de leerla y escucharla, de compartir con ella comentarios y opiniones sobre nuestras miserias y grandezas. Cierto es que la verdad no es patrimonio exclusivo de nadie… Y en algunos de sus artículos, Elsa ha puesto el dedo en la llaga. En otras, sin embargo, con intención y fuerza, nos ha dejado acertadas sugerencias que nos permiten atisbar nuevos horizontes, o lo que es lo mismo, válidos argumentos para que esta isla alcance un futuro dinámico, posible y esperanzado. Y es que a Elsa le puede la Isla. Una isla que lleva bajo la piel y que ha quedado para siempre fijada en sus versos… La Palma. Mi isla. El rincón más querido de todas mis nostalgias. Siempre ha querido, y ahora mucho más como Hija Adoptiva, que los palmeros tengamos una mejor conciencia de lo que somos y de lo que queremos, lejos de esos vientos malignos que doblan los racimos. Porque al margen de siniestras voluntades, pugnas políticas y equivocadas decisiones, la cultura se puede eclipsar pero no morir en una isla ilustrada como la nuestra. Gracias Elsa por participar del milagro de su plenitud. Como escritora y editora has sabido crear una atmósfera intelectual que nos prestigia. Has creado cultura y has trabajado por ella. Formas parte del milagro cultural de esta Isla. El viento te trajo un día y las adelfas florecieron.

Julio M. Marante

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Carlos Hernández, en el recuerdo

Quisiera expresar cuatro ideas claras, sin florituras, ni falsa retórica, tal y como las dicta el corazón para retratar la identidad encarnada en un ser humano como Carlos Hernández, un amante de la cultura, como lector empedernido se asomaba tanto a la armonía sonora del verso como a la esencia literaria de la novela o del cuento. Ya lo hacía antes de descubrir el milagro de la radio. Era un intelectual hasta en el modesto escalafón que ocupaba en nuestra emisora. Hombre sencillo, pero con unos valores morales estimados por cuantos le conocían. Cuando siendo un apasionado de la radio llegó a  La Voz de la Isla de La Palma, sus ojos revelaban el brillo de la dicha, los deseos que en su corazón anidaban. Su llegada fue una honra para nosotros y una bendición para nuestra discoteca, de la que emanaba desde hacía tiempo un aire rancio y trasnochado. La ordenó a su manera y la convirtió en un filón para nuestros programas. Mientras estuvo con nosotros aquellos discos tuvieron por derecho el cariño de sus huellas. No había temática que se tratara para la que él no hallara el corte adecuado, la canción apropiada. Carlos Hernández fue en nuestra emisora, algo más que un ordenanza, como también fue en nuestras calles un tertuliano locuaz, lejos de su apariencia silente y solitaria. En su pueblo de Barlovento también fue algo más que un vecino. Y es que detrás del torbellino de su vida había más cosas… Más allá de los compañeros de trabajo estaban sus amigos y amigas, que apreciaban su bondad y su arrebatada fantasía. Por eso, hay escritores y poetas que le lloran desde que se le escapó el último latido, desde que su cabeza se quejara como el jilguero herido que se sabe incapaz ya de volar. Se apagó su cerebro y después no le quedó ni la esperanza, tal vez en un adiós, el leve suspiro del que se marcha.

La iglesia de Nuestra Señora del Rosario, el templo de una sola nave con más capacidad de la Isla, se llenó de vecinos y de amigos, allí estaban algunos escritores muy queridos como Inmaculada Hernández y Nicolás Melini, y también personas  que te apreciaban procedentes de otros lugares de La Palma. El cura-párroco habló de tu nobleza, de tus visitas a los enfermos, de la generosidad y el altruismo de los que nunca quisiste presumir. Palabras sencillas, que además de sosegarnos, te hicieron todavía más grande a nuestros ojos. Ahora, lejos de todo ruido, estarás departiendo con la poetisa María Nieves Samblás y con tu amigo Leocadio, y con tantos otros como tus compañeros de la radio: Domingo Ventura, Antonio Herrera Maño, Carmen María,  Jesús Eduardo, Antonio Manuel, Pedro, Vidal, Pepe… Ellos, también se habrán sorprendido por tu temprana llegada a esa eterna mansión, donde la paz es y será nuestro consuelo.

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“Dejad que los niños…”

En medio de las luchas por las parcelas del poder, de las disputas parlamentarias para impedir que el Gobierno apruebe el techo de gasto, junto con los objetivos presupuestarios del déficit y la deuda pública, escuchando por doquier interpretaciones, legítimas o no, sobre el problema catalán y los peligros de desunión en una sociedad enfrentada; en medio de las triquiñuelas políticas que nos alejan del servicio público honrado, el que debe volcarse en fortalecer nuestras instituciones; en medio de tertulias televisivas o radiofónicas, en las que hombres y mujeres con los más absurdos comentarios, atraviesan la línea que separa la dialéctica de la inconsciencia y la locura, me quedo en silencio para no malgastar mis palabras. Pienso por un momento en tantas cabezas huecas que con máster o sin él, se apuntan a dirigir esta tierra nuestra llamada España.

Y mientras el pensamiento me come el cerebro a picotazos y permanezco en silencio hablando conmigo mismo, un ligero tono de whatsapp en el teléfono móvil, me saca de mis cavilaciones sobre problemas irresolubles. El movimiento digital descubre ante mis ojos una fotografía de mi hijo y de mis nietos ante el Papa Francisco. Hay noticias que emocionan y acarician el alma. Por fin algo bueno en un tormentoso día de calor: un grupo de niños canarios con cardiopatías congénitas viajaron a Roma para conocer al Papa. Su Santidad les recibió en audiencia y compartió con ellos y sus familias momentos entrañables. Al fin – me dije – una no una buena noticia, sin el toma y daca de las escaramuzas políticas. Una noticia tan pura como los gestos de Francisco y la inocencia de los niños… Y recordé que en aquel tiempo, le acercaron a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaron… Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. Esa es la imagen transmitida por el Papa Francisco. Me cuentan que también viajó a Roma el cirujano Raúl Abella Antón, director de la Asociación de Cardiopatías Congénitas Cor Barcelona, especialista en cirugía cardiovascular de los Hospitales Vall d`Hebrón y Universitari Dexeus, una eminencia médica que ha salvado a miles de niños, entre ellos muchos canarios, y que ha participado en más de cincuenta misiones humanitarias. Ciencia y fe en una muestra significativa de cómo donar el sí al servicio del prójimo. ¿No es acaso esta, darse a los demás, la doctrina de Jesús y del Papa Francisco? Ante los hechos, quiero creer que sí.

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A propósito del Día de Canarias

San Borondón… ¡Oh, mito fantástico de bruma / tierra intacta y fugaz, divina y deslumbrante!  / Yo te amo, extraña isla que surges entre espuma / y entre espuma te hundes y borras al instante. Los versos de Luís Álvarez Cruz, los podríamos incluir en el imaginario mítico-literario de las Islas, producto de  de la información inflamada de navegantes, científicos y poetas, capaces en sus narraciones de construir paraísos de todo tipo, ubicados en las islas atlánticas,  reales o míticas, legendarias o fantásticas. En la carta náutica de Grazioso Benincasa (1482) se representa incluso la isla y hasta los nombres de sus siete ciudades. Pero esa isla de ensueño, envuelta en los velos de la fábula y la leyenda, en un relato de siglos apareció y desapareció el otro día… La historia de las Islas Canarias es más antigua. Como sabemos por el historiador griego Herodoto, quinientos años antes de Cristo, en los extremos del mundo conocido solían colocarse los pueblos, las islas y los fenómenos más extraordinarios y raros. ¿Era esto propio de la ficción literaria? El Jardín de las Hespérides, las Islas de los Bienaventurados, el Jardín de las Delicias, el Paraíso Solar de los Etíopes, los Campos Elíseos… nombres y lugares de otro mundo, con los que Homero, Píndaro, Virgilio o Plutarco, entre otras fuentes clásicas, se referían a estas tierras. No debe extrañar, por tanto, que esa ensoñación invite a los canarios, a mezclar sutilmente el mito con la historia.

En estas fechas, celebramos el Día de Canarias. Como escribió Manuel Alemán: todo pueblo necesita espacios sociales para el encuentro y la expresión de sus vivencias, para la comunicación y el intercambio. Ese espacio lo encuentra en la fiesta popular. Sin embargo, si la expresión es la manifestación de experiencias, sentimientos y actitudes personales que marcan la vida del canario, no estamos para muchos festejos. Vivamos el Día de Canarias con los pies en el suelo, analicemos la situación real de nuestro archipiélago, no aquella mítica que nos dice que estas islas son  restos de La Atlántida o parte de una civilización perdida.  Celebremos la fiesta, sí. Porque en torno al Día de Canarias se dinamizan los contornos de nuestra cultura con premios, cantos y flores, con la sagrada lealtad a la fecha del 30 de mayo de 1983, cuando tuvo lugar la primera sesión de nuestro Parlamento Autónomo, pero no olvidemos que junto al impulso festivo de los parranderos que hacen derroche de alegría con sus cantos y bailes, un dolor casi perpetuo y silencioso camina a nuestro lado. Canarias no es La Arcadia del ambiente idílico que describen poetas, artistas y por suerte aquellos que nos visitan. Son muchos los canarios que siguen aprisionados en la crisis y por ello, en medio de esta explosión festiva, sólo vale un regocijo contenido en una tierra lastimada. No podemos ser felices, si nos falla la esperanza.

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Transvulcania

La esperanza promocional de La Palma se encarnó hace unos días en los casi cuatro mil participantes de la Transvulcania. El paisaje de la Isla se ofrecía a los corredores como un milagro de mar a cumbre, en cada recodo del camino. La orografía palmera ha convertido esta prueba en una aventura única y sin parangón alguno. Esa es una realidad de la que hablan miles de deportistas después de recorrer kilómetros y más kilómetros  sobre la epidermis de una tierra que ni los propios palmeros conocemos en su totalidad. No existe demagogia en aquellos participantes que elogian la prueba, la ruta seguida y el grado de dificultad vivido en esta décima edición de la Transvulcania, pero algunos de ellos han mostrado su disgusto por la poca difusión del acontecimiento en los periódicos de Canarias. Los deportistas se quejan con razón. Una prueba internacional de esta magnitud no puede quedar al margen de lo que, deportiva y emocionalmente, fue para ellos una gesta que raya lo épico.

No basta la comunicación local, nacional e internacional aportada por las nuevas tecnologías, y que los propios protagonistas han subido a las redes sociales. Parece que la epidemia de la envidia que nos enfrenta a los canarios de distintas islas ha acabado con la sagrada lealtad que los medios escritos deben tener por el equilibrio entre islas mayores y menores, provocando una vez más, el  sentimiento de frustración que a los palmeros nos atrapa desde hace años. ¿Qué debemos hacer para acabar con la marginación de la que somos objeto? He escuchado con atención el video de un corredor de Gran Canaria enojado con medios de su propia isla, Canarias 7 y La Provincia, por no haberse hecho eco de una prueba de este nivel, cuando culminarla – afirma – ha sido una heroicidad para cualquier corredor. La Transvulcania de La Palma tiene los fundamentos necesarios para ser considerada como una de las carreras de montaña más prestigiosas del calendario deportivo. Han sido los propios participantes, quienes la han catalogado como una de las ultramaratones más duras del mundo, tal es así que desde 2015, la organización empezó a requerir a los inscritos la justificación de sus capacidades para superar con éxito las distancias. Así, en la presente edición, en medio del espectáculo que dieron las grandes estrellas, los deportistas canarios reclamaron su cuota de protagonismo y bajaron sus tiempos con respecto a ediciones anteriores.

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