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El síndrome compartimental inferior

El aumento en la intensidad de los entrenamientos, de cara a citas exigentes, puede llegar a ocasionar lesiones. El síndrome compartimental inferior puede derivar de este incremento de volumen de entreno

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El síndrome compartimental inferior

La participación en competiciones populares de larga distancia está teniendo un auge importante en el mundo del corredor, desde el maratón hasta los ultramaratones o carreras de montaña hacen que el corredor popular incremente considerablemente su intensidad o volumen de entrenamiento durante la temporada para poder enfrentarse a una carrera de este tipo. Uno de los riesgos asociados a este cambio en los planes de entrenamiento es la aparición de lesiones vinculadas a la variación en la intensidad de entreno. Es obvio justificar lesiones propias del corredor en relación a la intensidad del entreno, pero existe un incremento importante en ciertas lesiones de relativa gravedad desencadenadas específicamente por su relación con este motivo.

El síndrome compartimental implica la compresión de los nervios y de los vasos sanguíneos en un espacio encerrado. La inflamación que ocasiona el síndrome está asociada con trauma de alta energía. Los mecanismos de producción son varios, desde un impacto violento sobre la pierna o la aplicación de vendajes o enyesados con un carácter compresivo excesivo. Una de las causas de aparición del síndrome compartimental en miembro inferior puede deberse a mecanismos de repetición durante la carrera que ocasiona un incremento en la presión en un compartimento, bien por un incremento del volumen de entreno, o por un cambio en la intensidad del mismo. El origen podría justificarse por la insuficiencia de la musculatura y las fascias para absorber la presión ejercida durante la carrera. Las capas espesas de tejido denominadas fascia separan los grupos de músculos en los brazos y en las piernas. Dentro de cada capa de la fascia se encuentra un espacio, llamado compartimento, que incluye tejido muscular, nervios y vasos sanguíneos. A diferencia de una bomba, la fascia no se expande, de manera que, cualquier tipo de inflamación en un compartimento ocasionará aumento de presión, lo cual comprime los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Si esta presión es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloquea, lo cual puede ocasionar lesión permanente a los músculos y a los nervios. 

El síndrome compartimental es más característico en mujeres que en hombres y su nombre se debe a las estructuras anatómicas de la pierna, la cual consta de cuatro compartimentos o espacios, limitados por tejido fibroso e inelástico, donde se alojan los músculos.

Los espacios se subdividen en un compartimento tibial anterior, ocupado por los músculos que permiten el movimiento del pié hacia arriba y adelante. El compartimento peroneo lateral, localizado en la parte externa de la pierna, contiene los músculos del mismo nombre y los compartimentos posteriores profundo y superficial donde se encuentran los músculos que permiten el movimiento hacia atrás de la planta del pié. El más afectado debido a la estrechez y rigidez de sus estructuras es el tibial anterior.

Síntomas habituales
La enfermedad aguda suele presentarse en forma súbita después de un golpe directo sobre la pierna o en forma crónica por tiempo prolongado en caso de un entrenamiento exagerado.
Las personas que padecen esta enfermedad comienzan a sentir dolor en la parte anterior de la pierna y aumenta a medida que transcurre la práctica. El dolor puede en algunos casos ser similar a un calambre, se intensifica al continuar con el ejercicio y mejora completamente en el momento que se deja de correr. El dolor es progresivo tipo calambre llegando a ser severo debido al aumento de la demanda del oxígeno requerido por los músculos durante la práctica deportiva y a la falta de aporte del mismo por la obstrucción generada en las arterias. Los nervios también se ven afectados por la compresión, manifestándose como hormigueo, sensación de adormecimiento, y cambios en la percepción de la temperatura en los pies y los dedos. Muchos de los episodios mejoran con masajes y estiramientos, pero otros requieren un tratamiento quirúrgico, el cual consiste en realizar incisiones o cortes sobre la fascia o envoltura, lo que genera una descompresión inmediata de los músculos, arterias, venas y nervios. El procedimiento no es complejo y tiene un éxito entre el 75% y 95% de los casos tratados.

Medidas preventivas
Utilización de calzado deportivo adecuado al terreno, preferiblemente con mecanismos de amortiguación más resistentes. Evitar los vendajes apretados en las piernas durante la práctica deportiva. Mantener una disciplina en cuanto a los estiramientos musculares antes y después de la actividad física. Lo que permitirá un estiramiento del tejido fibroso e inelástico llamado fascia, dándole mayor espacio al músculo para desplazarse. Realizar entrenos con una correcta progresión según la intensidad o volumen.

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