Las universidades públicas canarias apuestan por la “presencialidad adaptada” en el nuevo curso

Imagen de archivo de la prueba de evaluación del Bachillerato para el acceso a la Universidad.

Natalia G. Vargas

Santa Cruz de Tenerife —

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La pandemia de COVID-19 truncó el pasado curso universitario. La escasa adaptación a la formación online de profesorado y alumnado, la imposibilidad de concluir las prácticas en empresas o la falta de dispositivos electrónicos y de conexión a Internet en algunos hogares forzaron a las universidades a encontrar soluciones a contrarreloj. Seis meses más tarde y a menos de cuatro semanas de retomar las clases, la Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) apuestan por una “presencialidad adaptada”. Este método consiste en combinar la enseñanza presencial con la telemática. “Por ejemplo, en los grupos que sean muy grandes, la mitad seguirá la clase desde el aula y el resto de forma online a través de cámaras, e irán rotando”, explican desde la ULL, que prevé inaugurar el curso académico el 5 de octubre, frente a la ULPGC que lo hará el 28 de septiembre. “No se trata de migrar a una docencia semipresencial, sino de procurar la máxima presencialidad posible compatible con las recomendaciones sanitarias”.

El objetivo es reducir el número de personas concentradas en espacios cerrados y garantizar la separación de seguridad de un metro y medio. Si bien todas las medidas se adaptarán a las distintas facultades y grados. “No es lo mismo Derecho, que cuenta con mayor número de alumnos, que Filología Inglesa, donde los grupos son menores”, apuntan desde la universidad tinerfeña. En todos los casos se velará porque los subgrupos y equipos de trabajo se mantengan constantes.

 Ante un posible confinamiento, los centros de estudios superiores de la comunidad autónoma cuentan con un “plan b”, fundamentado en la total digitalización de la enseñanza. Un escenario donde la experiencia del pasado fin de curso sirve de aval: “En la ULL realizamos hasta 70.000 pruebas virtuales, reforzamos los servidores y unificamos los campus virtuales. Es un sistema que ya existe y que funciona. Estamos preparados”.

 A pesar de ello, procurar la máxima presencialidad posible, “siempre que sea compatible con las condiciones sanitarias”, es uno de los principios estratégicos para este nuevo curso. La universidad de la provincia oriental se justifica en cuatro razones: “Las titulaciones que se imparten en la ULPGC han sido diseñadas y acreditadas para un modelo docente presencial. Los medios, las instalaciones y los recursos están diseñados y dimensionados para un modelo docente presencial. El personal docente de la ULPGC está formado y tiene amplia experiencia en esa modalidad, pero no necesariamente en las modalidades a distancia. El estudiantado, en su mayoría, acude a esta universidad porque ha optado por un modelo presencial”.

 Este centro señala que priorizará la presencialidad para los estudiantes de primer y segundo curso de grado, y también de los últimos cursos en aquellas titulaciones que requieran la realización de prácticas habilitantes. Al igual que la ULL, primará la asistencia física en las actividades de carácter práctico que requieran el uso de instrumental específico o de infraestructuras concretas, como las prácticas de laboratorio. La evaluación continua deberá primar, de acuerdo con el plan de contingencia de la ULL, al considerarse una vía de “transición más sencilla entre modalidades de enseñanza presencial y no presencial y la mejora de los resultados de aprendizaje”.

 

Minimizar la brecha digital

Para familiarizar a la comunidad universitaria con el entorno online, se impartirán cursos de formación. En el caso del profesorado, estarán focalizados en aspectos técnicos y metodológicos. En el del alumnado, en el aprovechamiento óptimo de los contenidos. También el personal de administración y servicios recibirá instrucciones sobre cómo garantizar una buena gestión. El cuerpo docente contará además con asesoramiento técnico y se implantará la figura del profesorado-mentor en cada departamento. La ULPGC elaborará una guía para la enseñanza telepresencial, “donde se delimiten de manera expresa los derechos y obligaciones tanto del alumnado como del profesorado, especialmente en lo que respecta al cumplimiento de horarios y requisitos para la evaluación continua”.

 En este nuevo contexto, donde el entorno virtual gana peso, minimizar la brecha digital es el reto protagonista. “El cuatrimestre pasado cedimos 400 ordenadores con conexión y lo mantendremos”, aseguran desde la ULL. Unas ayudas que el plan de contingencia del centro prevé reforzar si se suspende la enseñanza presencial.

 El “plan b” ante un posible confinamiento

En el caso de que las cifras de la pandemia en Canarias obliguen a suspender la presencialidad de la formación universitaria, “se han diseñado medidas que permitan la adaptación de manera ágil y efectiva” a una formación online. Una de ellas es el planteamiento de actividades formativas que permitan sustituir a la parte práctica de las asignaturas experimentales, pero que conduzcan a adquirir los mismos conocimientos y competencias previstas. Un ejemplo es el estudio de casos o explicación de procesos frente a las prácticas en laboratorios o talleres.

 La ULPGC ha incidido en su documento de medidas en que el teletrabajo deberá desarrollarse con condiciones que permitan la conciliación laboral y familiar, que respeten el derecho a la desconexión digital y teniendo en cuenta el esfuerzo añadido que estas adaptaciones pueden provocar sobre el personal docente.

 Un tercer escenario se contempla: el de la total presencialidad. “Se considerará vigente cuando las autoridades sanitarias declaren superada la pandemia y dejen de estar en vigor las normas de seguridad y prevención sanitarias”. 

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