Un viaje por el Nordland noruego: Guía de las Islas Lofoten

Reine. Este pueblo de pescadores es uno de los lugares más famosos de las Lofoten.

Viajar Ahora

17 de agosto de 2025 12:38 h

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Las Lofoten son un destino en sí mismo. Este archipiélago de 80 islas principales y más de 2.000 islotes, rocas y peñascos se sitúa al norte de la ciudad de Bodø y supone uno de los hitos del Norland noruego. La Ruta Nacional E 10 recorre este mosaico de montañas, pueblos, fiordos y playas en un recorrido de 230 kilómetros entre el puente de Raftsundbrua (entre la isla de Hinnoya -en el Archipiélago de las Svalbard- y la de Austvågøy) y la villa pesquera de Å, en el extremo sur de las Lofoten. Lo llaman también la Carretera del Rey Olav en memoria del rey noruego que inició la cristianización del país en el ocaso de la civilización vikinga. Para el viajero quedan dos o tres días de conducción por uno de los parajes más bellos del planeta y el descubrimiento de una cultura totalmente vinculada con el mar. Las famosas cabañas de madera, los cobertizos para botes y los saladeros de bacalao que hablan de la colonización de los siglos XVIII y XIX conviven con viejas iglesias de madera y cementerios medievales y algunos de los restos más impresionantes de la civilización vikinga de toda Escandinavia.

Esta ruta (marcada con iconos naranjas sobre el mapa) explora lo más importante de este paraíso para viajeros. Sí, también es un lugar para turistas, pero es de los pocos lugares de Europa donde se puede hacer un viaje como los de antes.

El bacalao es el centro de la cultura de las Islas Lofoten.

Svolvær y la costa sur de Austvågøy.- La primera de las islas que forman el archipiélago de las Lofoten es Austvågøy. Es la isla más grande, la de alturas más considerables y cuenta con la ciudad más poblada de todo el conjunto del territorio. También es el lugar donde se empezó a hacer efectiva la cristianización de las islas con la creación del Obispado de Vågan en el siglo XII. Por todo esto, Austvågøy ejerce de capital del archipiélago y se erige como el ‘destino urbano’ de las Lofoten en una franja de territorio situado en el que se apilan las ciudades de Svolvær y Kabelvåg. Svolvær es un gran puerto que desplazó a la vieja Vågan como capital de la isla donde puedes empezar a ver las particularidades de la cultura de un Archipiélago que hasta la llegada del turismo vivía de la pesca. Una opción para visitar las islas sin necesidad de meter kilómetros desde Bodø es llegar hasta la isla en avión (al aeropuerto de Svolvær con conexiones con Bodø que apenas demoran 25 minutos frente a los casi 300 kilómetros de carretera con varios saltos en ferry que supone venir conduciendo).

Puerto de Svolvær.

Como pasa en otras poblaciones de las Lofoten, Svolvær ocupa un espacio marcado por la existencia de pequeñas islas y peñascos que se han ido llenando de casas después de que sirvieran como bases de pesca (con las típicas cabañas de madera de las islas, los rorbuers, y grandes secaderos de pescado). En este entramado encontramos algunos centros culturales como el Memorial de Guerra de Lofoten (Fiskergata, 3) o el Magic Ice Lofoten (Fiskergata, 36), un museo de esculturas de hielo que presume de ser el primero en su especie de todo el mundo. Y después queda ir y venir de isla en isla para ver lugares como el Frente Marítimo o la Batería de Kjeøya, una antigua instalación militar rodeada de secaderos de bacalao (desde aquí se sacan unas fotos espectaculares).

Iglesia de Vågan.

A pocos kilómetros de Svolvær nos topamos con Kabelvåg donde nos topamos, junto a una pequeña cala con la Iglesia de Vågan (sobre la propia E-10 a sólo cinco kilómetros), la catedral del archipiélago y uno de los edificios históricos más importantes del norte de Noruega. El edificio que se puede ver hoy data de finales del siglo XIX y se fabricó en piezas desmontables de hierro y madera que se trasladaron desde Trondheim. Pero el lugar es de gran importancia simbólica ya que aquí, en el siglo XII, se construyó la primera iglesia cristiana de las islas. En aquel periodo en el que los viejos dioses nórdicos luchaban contra la expansión del cristianismo, Kabelvåg era una importante posta de pescadores durante los meses de verano. El pueblo es muy bonito y ejerce casi de barrio de la capital con dos grandes centros culturales muy recomendables: el Acuario de las Islas Lofoten (Storvåganveien, 28) y el Museo de Lofoten (Storvåganveien).

Paredes del Fiordo de los Trolls.

Ir a ver el Fiordo del Troll.- Las excursiones que se acercan hasta el Trollfjord salen desde la ciudad de Svolvær y recorren el brazo de mar hasta la entrada del fiordo en una travesía espectacular que adelanta lo que nos espera en el escenario de una de las luchas más legendarias de la rica mitología nórdico. Según dicen, este lugar era reclamado por dos trolls: Hinnøy-Risen y Vågakallen. Como la cosa no se aclaraba, los dos gigantes se pelearon creando con sus golpes esta maravilla de la naturaleza. Un fiordo de 2,5 kilómetros de longitud con anchuras máximas de apenas 800 metros y alturas que superan los 1.000 metros sobre el nivel del mar. El Fiordo de los Trolls es también famoso por ser uno de los lugares donde se concentran más águilas pescadoras del norte de Europa.

Antiguo cobertizo de pescadores. Estas instalaciones aparecen en la mayoría de las villas de pescadores de las Lofoten.

El campo de fútbol más famoso del mundo en Henningsvær.- Una foto que ha dado mil veces la vuelta al mundo. Varias islas ocupadas por cabañas de pescadores y secaderos de pescado que ocupa un lugar espectacular entre montañas y el mar y que culmina en un campo de fútbol a orillas del mar. Más allá de llegar hasta aquí y poder ver el sitio con tus propios ojos hay varias cosas para hacer. Como sucede en todos los pueblos de las Lofoten, la pesca es el epicentro de todas las actividades de Henningsvær. Aquí puedes visitar una Fábrica de Caviar (Henningsværveien, 13) y el Full Steam (Henningsværveien), uno de los mejores museos dedicado a la pesca del bacalao del archipiélago. Aquí se conserva un curioso sistema de vapor que servía para secar el bacalao. Y después queda la experiencia de ver el campo de fútbol donde juega sus partidos el Henningsvær IL (Løktveien, 25).

En las Lofoten se encontró el salón comunal vikingo más grande de Escandinavia.

Vikingos en Vestvågøy.- La Carretera E-10 entra en la isla de Vestvågøy a través de los puentes de Gimsoystraumen y Sundklakkstraumen (desde la isla de Austvågsøya), una de las maravillas de la ingeniería que conectan el archipiélago al continente a través de uno de los caminos panorámicos más bonitos del mundo. El gran hito de la isla es poder rastrear el pasado vikingo de las islas. La granja de Bjorn fue el inicio de uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del pasado vikingo en toda la Península Escandinava: los restos del salón comunal más grande jamás encontrado. El Museo Vikingo de Lofotr (Ruta 10 -Bøstad-) levantó una réplica de este gran salón y lo convirtió en un museo arqueológico alucinante en el que conviven los restos arqueológicos y objetos de la época con cuidadas reproducciones (barcos, una granja con animales, talleres, etc). De lo mejorcito que hemos visto en este tipo de instalaciones. En Vestvågøy se encuentra la ciudad de Leknes, la segunda ciudad más importante de las islas. No es un lugar demasiado atractivo pero si te interesa la historia local puedes visitar el Museo Fygle (Fygleveien, 109 -Leknes-) un curioso museo de historia instalado en una vieja escuela del siglo XIX.

Playa de Kvalvika.

Flakstad y las playas del norte de Moskenesøya.- Unas veces por arriba y otras por abajo. El salto entre las islas de Vestvågøy y Flakstadøya se hace a través de un pequeño túnel de casi dos kilómetros de largo que te deja junto al pequeño pueblo pesquero de Napp. La gran joya de esta parte del archipiélago es Reine, pero antes de ir hacia el sur conviene hacer una parada junto a la Iglesia de Flakstad y las grandes playas que ocupan esta parte de la isla y la de la vecina Moskenesøya. Flakstad es uno de los municipios históricos de Lofoten y la iglesia data de finales del siglo XVIII aunque ya en el siglo XIII había un pequeño templo que atestigua la importancia del lugar en los tiempos de la transición hacia el cristianismo. El cementerio que hay junto a la iglesia, por ejemplo, es de los más grandes de Lofoten. El otro atractivo de la zona son sus bonitas playas de arena clara y aguas gélidas (Skagsanden y Rambergstranda). Otro aliciente de parar por aquí es saltar hacia el norte de Moskenesøya a través del Puente de Flakstadbruene. El gran objetivo de este rodeo es hacer el sendero de la Playa de Kvalvika, una de las más bonitas de las islas.

Nusfjord. Aquí puedes encontrar una de las villas pesqueras mejor conservadas de las Lofoten.

La villa pesquera de Nusfjord.- Es otro de los imperdibles de la isla de Flakstadøya. Ya sólo por hacer el camino que conduce a este pequeño puerto pesquero merece la pena tomar el desvío de la Ruta FV-807. Y lo que nos espera es aún mejor. Nusfjord es un pueblo de pescadores apilado en un estrecho y pequeño fiordo de paredes verticales. El puerto, aún en activo, es un ejemplo de la pervivencia de la actividad pesquera del lugar y, al mismo tiempo, un museo sobre la pesca en los siglos pasados. Casas de madera de colores rojos y ocres forman un conjunto urbano en el que sobreviven algunos edificios e instalaciones del siglo XIX. En este lugar sobreviven medio centenar de cabañas tradicionales de aquellos tiempos que se han convertido en un museo al aire libre donde puedes aprender todo sobre la pesca del bacalao ártico. Uno de los grandes atractivos de este museo es poder ver uno de los cobertizos para botes mejor conservados y equipados de todo el Archipiélago (se guardan también varios botes de la época incluida una gran barcaza a vela de finales del XIX).

Paisajes brutales en Reine.

Reine, la perla de las Lofoten.- Reine actúa como capital de Moskenesøya . Con sus más de 300 habitantes, este pueblecito instalado entre peñascos conectados por puentes es algo así como la gran metrópolis de una isla donde las poblaciones apenas son un par de casas dispersas. La ‘ciudad’ se encuentra en una zona de la isla de Moskenesøya marcada por el Kirkefjord, uno de los grandes fiordos de las Lofoten y, junto al Trollfjord, el paisaje paradigmático de este conjunto de islas. La carretera se aproxima a Reine saltando de roca en roca dejando ver dos de los lugares más fotografiados de todo el país: los palafitos de Hamnøy y los de Anitas. Estos pequeños conjuntos de casas de madera (aquí reciben el nombre de rorbuer) aupadas sobre las aguas por postes son el resultado de siglos de adaptación a las duras condiciones del lugar. Estos pequeños pueblos que anuncian la cercanía de Reine nacieron como postas de pescadores que llenaron hasta el último hueco de los peñascos que forman el vecindario de secaderos para la pesca. Aquí manda el bacalao ártico que cuando se seca se convierte en el ‘tørrfisk’ que durante más de mil años ha conformado mucho más que un modo de vida o un alimento. Aquí el bacalao es una cultura.

Secaderos de pescado en Reine. Las Lofoten están llenas de este tipo de instalaciones.

Un par de curvas entre rorbuers y secaderos de tørrfisk nos deja a las puertas de Reine. Junto a la carretera, un pequeño parking nos muestra la imagen paradigmática del Archipiélago: los rorbuers rojos de Reine (Palafitos de Gjestehavn) anclados sobre las aguas tranquilas y oscuras en un marco de picos agudos que emergen casi en vertical desde las profundidades del fiordo. Para muchos, este es el punto más bonito de todo el país. No sabemos si es para tanto pero la verdad es que el lugar impresiona. La parada en Reine además de un buen número de fotos tiene otros objetivos: el primero es ver de cerca los mayores secaderos de bacalao de las islas y, de paso, echarle un vistazo al Centro de Visitantes del Parque Nacional de Lofoten (Reineveien, 52). En el ‘centro’ de Reine también puedes ver algunas casas históricas, una pequeña iglesia de madera y los puertos y embarcaderos.

Vinstad. Este lugar da acceso al Parque Nacional de las Islas Lofoten desde Reine.

Vinstad, la puerta de entrada del parque nacional.- Desde Reine salen pequeñas embarcaciones que llegan hasta Vinstad, que ejerce de recibidor del Parque Nacional de Lofoten. El parque ocupa la mitad norte de la isla de Moskenesøya y casi por entero está constituido por picachos y fiordos casi inaccesibles que sólo se pueden visitar a pie o en barco. Uno de los escasos lugares fácilmente accesibles de este paraíso natural es el entorno de Vinstad y el fiordo y la playa de Bunes. Un lugar alucinante que te permite hacer paseos tranquilos a los pies de las montañas sin tener que hacer grandes esfuerzos.

Antiguos galpones de pescadores en la villa de Å.

Terminal por el principio: un paseo por Å.- El extremo sur de Moskenesøya nos da la oportunidad de ver uno de los mejores ejemplos de villa marinera del Archipiélago. El pueblo se llama Å y es uno de los mitos del Norland noruego. Este pueblecito está muy bien conservado y se ha librado de la ‘escenificación turística’ de otros lugares de las islas. En este pueblecito podemos ver el Museo de la Villa Pesquera de Å (Vegen, 21), uno de los mejores del país. El punto fuerte de esta villa es que está casi intacta y muestra la manera en la que se organizaron aquellos pueblos pesqueros del siglo XIX que extendieron el control del territorio noruego hacia el gran norte. Aquí podemos ver un embarcadero; un cobertizo para botes; grandes salas de procesado de pescado; la oficina postal; las viejas casas de las familias… Un verdadero fósil antropológico. Además, el entorno del pueblo es divino.

Volver a Bodø desde el Puerto de Moskenes.- Una posibilidad para los que viajan con coche de alquiler o vehículo propio es volver a Bodø a través del servicio de ferrys que parten desde el Puerto de Moskenes. La travesía dura unas tres horas y hay cinco servicios diarios desde las siete de la mañana hasta las 23 horas. Si vas con un coche de hasta seis metros el precio del billete ronda los 60 euros (los pasajes de los viajeros van incluidos), mucho menos que lo que te vas a gastar en gasolina para volver.

Fotos bajo Licencia CC: Robert Anders; Sergei Gussev; Ellen; didier grosjean; Julia Mrozek; Olivier Bruchez; Reiner Ehlers; Atibordee Kong; Frode Bjorshol; Kjell Jøran Hansen

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