Tocar el cielo de lo sublime
Vivienda puede que no haya para todos, pero museos va a haber de sobra en Santander. Comer no comeremos, pero el espíritu no pasará hambre. Trabajo precario no faltará, pero alcanzar lo sublime estará al alcance de la mano. Un sueño, un delirio, un éxtasis esto de habitar la ciudad de los laureles literarios, los museos premium y las universidades de verano. ¿Qué problema hay?
En los próximos meses, la capital de Cantabria multiplicará su oferta expositiva, que se concentrará en pleno centro, alrededor del Centro Botín. Allí abrirán sus puertas el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), el Museo Reina Sofía-Archivo Lafuente y la colección Banco Santander. En segunda línea, literal y simbólicamente, el Museo de Bellas Artes de Santander también calienta banquillo por si ha de salir en cualquier momento, no sea que los turistas se vayan sin empacho de arte.
Puede que algunos no tengan este año un techo bajo el que cobijarse, pero lo que sí pueden estar seguros es que terrazas cubiertas no les van a faltar. Van a extasiarse de bahía en todas direcciones. A partir de junio abrirá sus puertas Faro Santander, el proyecto de la Fundación Banco Santander para exponer su colección. Con un poco más de retraso abrirán sus puertas el Centro Asociado del Museo Nacional Reina Sofía y, si los dioses no lo impiden, el Museo de Prehistoria saldrá por fin de los bajos del Mercado del Este para acabar en los bajos de la Consejería de Cultura, cuya nueva sede está avanzando a velocidad de crucero en Puertochico.
Turistas e 'indígenas' tendrán terrazas y museos para hartarse y en contrapartida la precariedad de quienes hacen cultura y no solo actividades seguirá a la orden del día. Así ha sido y así será. Pero la experiencia de lo sublime, ay, eso nadie podrá quitárnoslo
Entre inversión privada y pública, el baile de millones es mareante, lo suficiente para construir un montón de pisos protegidos e instalar cientos de marquesinas de autobús por el extrarradio. Así, la obra del MUPAC fue adjudicada en 45,4 millones de euros en 2022, pero se ha encarecido en nueve millones más. La marca santanderina del Reina Sofía cuesta 15,7 millones, de los cuales 1,5 los pone el Gobierno de Cantabria y 5,9 más el Ayuntamiento de Santander. Faro Santander se inaugura en junio con tres años de retraso. Cuando se anunciaba su apertura para 2023 se calculaba la inversión privada en 60 millones de euros. Actualmente, se desconoce el monto definitivo, pero esa es otra historia, una historia privada.
Como era de prever, en Santander no se ha producido el debate social que se produjo en Bilbao con el megaproyecto del Guggenheim. El debate entre la apuesta por la alta cultura y la cultura ciudadana se zanjó allí con el hecho consumado del museo que han intentado copiar todos y que encanta a los visitantes, a los que poco dice la cultura de base local de la capital vizcaína.
En Santander no ha habido siquiera este debate. Ya no solo vivienda, servicios o protección social, ni siquiera el tipo de cultura por la que apostar se ha debatido. Si la inversión pública hubiera ido enfocada hacia los lugareños, sea cual sea su actividad laboral, en vez de a los turistas, que por cierto, votan en otras partes, tal vez pudiera haberse reorientado las estrategias para la próxima década de otra forma, visto que financiación pública hay.
Pero no. Turistas e 'indígenas' tendrán terrazas y museos para hartarse y en contrapartida la precariedad de quienes hacen cultura y no solo actividades seguirá a la orden del día. Así ha sido y así será. Pero la experiencia de lo sublime, ay, eso nadie podrá quitárnoslo.
Santander y Cantabria han construido el decorado más caro de la historia para proporcionar atrezo a la hostelería, auténtica oferta cultural de la capital.
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Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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