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Sobre este blog

Este blog es un espacio de colaboración entre elDiario.es de Castilla-La Mancha (elDiarioclm.es) y el Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha para abordar diversas cuestiones sociales desde la reflexión, el entendimiento y el análisis.

Salud Social

Varias personas pasean por el paseo marítimo, a 25 de diciembre de 2023, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Valencia ha amanecido con cielos despejados y, aunque las temperaturas máximas que se esperan, según la Agencia Estatal de Meteorología (A

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Intentando no desconectarme de las nuevas formas de vida, y especialmente por hablar el mismo idioma que mis alumnos, mantengo algo activas (con largos periodos de letargo) mis redes sociales. Ahora que me siento a escribir, observo que mis escasos tiempos muertos han sido ocupados por la tendencia impersonal e instintiva de actualizar el scroll infinito.

Mi Facebook e Instagram nunca se acaban (menos mal que no me atrevo con más). También he adquirido la costumbre de actualizar la bandeja de entrada de tres cuentas de correo y visitar mi balance bancario (ni que fuera yo broker) a través de la aplicación, como si por ello fueran a crecer los ceros hacía la derecha. ¿Se imaginan ustedes?

Volvamos a las redes. Durante la pandemia (aquel episodio que enriqueció a unos pocos y mató a miles) hicimos uso desmedido de estos soportes digitales que nos pretendían enseñar a cocinar o hacer macramé (intenté ambas cosas, no conseguí buenos resultados en ninguna). También hubo quienes se atrevieron con pasiones ocultas como las plantas de terraza o balcón y los ungüentos caseros.

Durante aquel confinamiento, y posterior periodo de vuelta a la normalidad, nuestra salud mental sufrió un varapalo y, todavía hoy, algunos y algunas batallamos intentando solventar las secuelas de aquel episodio, también las que veníamos arrastrando, junto con las que vamos sumando cada día. Me enorgullece escuchar a mis jóvenes pupilos hablar de salud mental y normalizar lo que otras y otros hemos escondido en otro tiempo. Sin duda, se trata de un logro que se abre paso para continuar poniendo el foco en una problemática que sigue sumando once suicidios cada día en nuestro país.

Escuchar conversaciones ajenas

He de confesar que escucho conversaciones ajenas y, que si estas me parecen muy interesantes,intento por todos los medios formar parte de ellas. Cuando digo interesantes no piensen ustedes en teorías, libros o música, sino más bien en los quehaceres cotidianos que construyen nuestra vida.

Tengo un vecino de siete años, me cae bien. Es un tipo entrañable, con una imaginación que envidio. Hoy hablaba con su abuelo mientras yo tendía la ropa justo un piso por encima de ellos, en un pueblo donde el ruido no es tal, sino el cacabeo de las perdices y algunos ladridos a destiempo. Sergio es muy nervioso, no para de hablar nunca e hila conversaciones con tal de que no le dejes solo mientras juega con un patinete al que le falta una rueda. Y hoy he sido yo quien, mientras colocaba con dos pinzas fluorescentes el último par de calcetines, sutilmente, le he preguntado cómo era eso de que las plantas no podían autocuidarse. Mientras regaba (en exceso) tierra negra todavía imberbe, le decía a su abuelo que había que cuidar cada día a las plantas ya que no podían hacerlo solas, no podían autocuidarse. Sergio, sin demasiado remilgo y tranquilo, me ha explicado que las plantas no pueden ponerse bonitas, no pueden usar laca de uñas ni visitar la peluquería.

Los teléfonos inteligentes también escuchan conversaciones ajenas. Ahora, sentada en mi mesa de trabajo, cuando mi dedo gordo actúa como resorte de un presente que es pasado en un mundo digital, ha comenzado la fiesta virtual del (terrible) autocuidado.

Experimento sociológico. Coloquen #autocuidado y #saludmental en la lupa que las redes sociales sostienen en la parte superior derecha de la pantalla. Las diez primeras imágenes tienen tonalidades pastel. En estas, se recogen mensajes donde unos apuestan por colores valientes de carmín (qué habrá pasado con los colores cobardes y cuáles son), y otros sostienen que por encima de todo está tu bienestar: “Dilo, aunque les duela”, dicen. Parece que da igual el resultado, lo importante es autocuidarse. Y vuelvo a darle al látigo anular para actualizar contenido.

El cuidado es una acción que se manifiesta al proteger o velar por otros

Mientras que los hombres perpetúan el concepto, bajo el manto de una masculinidad entendida como fortaleza física y varonilidad basada en feromonas y retos (autocuidarse para ganar a otros), las mujeres lo hacen rodeadas de tonos pastel y pieles morenas tostadas en noviembre. Donde cuidarse se asemeja a pagar tratamientos entendidos de belleza y escaparse para darse un caprichito.

Pocas veces un prefijo me ha parecido tan terrorista e inhumano por su mal uso y significación. Cuidado: del latín cogitātus 'pensamiento'. Se refiere a un “pensar en el otro” y, por tanto, poner atención en alguien. Asimismo, cuidado es una acción que se manifiesta al proteger o velar por otros. Los prefijos deberían utilizarse con perspectiva histórica (como muchas otras cosas importantes), salvaguardando el significado de la palabra donde se acoplan para sobrevivir. Debería estar prohibido que adquirieran entidad propia. Y nunca que el significado de la nueva palabra emergida lo construyeran quienes, llegado este momento de la historia, han tomado como bandera el relativismo como justificación. Siguiendo los trending topic de mis redes sociales, resulta que para este atajo de osadas y osados lo que comparten (e imparten) es salud mental. Qué atrevida es la ignorancia, qué valiente la falta de conocimiento y qué lejos siempre están de la ciencia.  

A lo mejor ser consciente no debería ser únicamente saber dónde está nuestro dedo gordo del pie derecho cuando alguien nos recuerda que lo tenemos, sino también saber(nos) que nos necesitamos. Que para subsistir y sobrevivir desde nuestras primeras formas humanas no hemos podido hacerlo solos ni solas. Y que para que la sociedad continúe el proceso de cambio del que es en sí misma y también responsable, a lo mejor cabe reestructurar la mirada, comenzar también a hablar de Salud Social. Y por favor, esta vez no nos atrevamos con inventos como “autosocial”, porque hay cosas que no podemos hacer solas ni solos.

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