España, golpeada por la segunda gran tragedia ferroviaria en solo nueve meses
Dos tragedias ferroviarias en menos de un año. El accidente de Adamuz, en Córdoba y el de este miércoles en Urda, Toledo, han dejado el dramático saldo de más de un centenar de víctimas mortales. El pueblo de Urda, el más cercano al choque entre los trenes de Iryo y Renfe, en los que viajaban medio millar de personas, acabó de despertar con la polifonía inequívoca del desastre: un coro de ambulancias como jamás se había oído en esta población de 2.500 habitantes.
Después de una jornada de sirenas, solidaridad y agitación, Urda se sumió en el silencio al caer la noche, en ese minuto en el que se recordó a los fallecidos frente a los Ayuntamientos de toda España. En ese minuto en el que un gesto de luto callado devolvió al país al dolor del pasado 18 de enero en Adamuz.
Apenas nueve meses han pasado entre los dos accidentes. El primero todavía está siendo investigado. El de este miércoles recibió el calificativo de “inverosímil” por parte del ministro de Transportes, Óscar Puente. Las primeras pesquisas apuntan a un error humano “inexplicable”, que permitió circular al tren de Renfe por la vía en la que el Iryo permanecía detenido.
“Si ha habido negligencias se sabrá, y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia”, aseguró este miércoles el presidente del Gobierno en su visita a la localidad, pocas horas después del accidente. Pedro Sánchez reconocía públicamente el daño a la confianza en la seguridad de la red de alta velocidad, una de las joyas del transporte público español.
“Si tenemos que reforzar aún más la seguridad para reconstruir la confianza en el sistema ferroviario y la alta velocidad, se hará, porque lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios en la alta velocidad en un mismo año”, recalcó Sánchez.
“Todo indica a que el origen de los accidentes no tiene nada que ver”, aseguró el presidente, intentando marcar diferencias con Adamuz, el accidente que se cobró 46 víctimas mortales. Además de la investigación judicial, también indagará en las causas la recientemente creada Autoridad Independiente e Investigación Técnica de Accidentes de Transportes. Se trata de un organismo que no depende del Ejecutivo, cuyos integrantes han tenido que recibir el visto bueno del Congreso de los Diputados y cuyas pesquisas pueden prorrogarse varios meses, incluso años.
Sánchez anunció desde esa localidad toledana, ya marcada en el mapa por la tragedia, la declaración de tres días de luto. Esto “desgarra unas heridas que todavía permanecen abiertas”, ha expresado la Asociación de Víctimas de Ademuz en un comunicado. “Nuestro pensamiento y nuestro corazón están con quienes han perdido a sus seres queridos, con las personas heridas y con todas las familias que están viviendo momentos de enorme angustia e incertidumbre”, han subrayado.
Una decisión fatal
La decisión se tomó en el centro de control de Adif, en la estación de Atocha. Un operario autorizó la circulación del tren de Renfe, del AVE que circulaba hacia Sevilla, cuando el tren de Iryo estaba parado en la misma vía.
“Sobre las 8.30, el sistema de control de la estación de Urda cae por un error de comunicación en los ordenadores”, explicó el ministro a los medios de comunicación. Se trata de un sistema denominado LZB que se utiliza en esa línea de alta velocidad desde su inauguración en 1992 y que está en proceso de ser sustituido. “No porque no sea bueno, sino porque ya no se fabrica y ha entrado ya en una fase en la que no hay renovación”, ahondó Puente.
Ese fallo en el sistema afectó a un tramo de 63 kilómetros y supuso “la detención de todos los trenes que circulaban por ese tramo. Con los trenes detenidos, entra en mando del sistema el centro de control de Adif” en la estación de Atocha en Madrid, “que controla el tráfico ferroviario en esa zona concreta”, incidió el ministro.
“Hay una comunicación del centro de control con los trenes detenidos y se toma la decisión a las 8.36 [horas] de que el tren que impacta con Iryo reanude la marcha con normalidad”, señaló el responsable de Transportes. “En ese momento, ese tren tenía obligatoriamente que detenerse, no podría reanudar la marcha con normalidad porque el circuito de vía estaba ocupado por Iryo” y existía un semáforo en rojo, para evitar esa circulación. Sin embargo, “se ordena que reanude la marcha a las 8.36, el tren recorre 25 kilómetros con el tren Iryo detenido y acaba impactando, con el resultado que conocen”. Unos kilómetros en los que su velocidad habría alcanzado los 200 kilómetros por hora.
Los audios del centro de control, a los que ha tenido acceso elDiario.es, confirman que desde allí se indicó al maquinista que reanudase su camino con marcha “normal”. En los audios también se escucha cómo la maquinista de Iryo explicó a las 8.48 que no podía revisar el sistema y por eso todavía se encontraba parada. Nada parece indicar que supieran que había otro convoy yendo hacia ella. A las 8.54, el tren de Renfe chocó contra este tren.
Tragedia tras una hora de viaje
El Iryo 6076 es uno de los más madrugadores y salió poco antes de las 8 de la mañana de este miércoles de la madrileña estación de Atocha con dirección a la de Santa Justa, en Sevilla. El alcance del AVE de Renfe se produjo tras apenas una hora de trayecto, sobre las 8.48 según la compañía de origen italiano, cuando la mayoría de pasajeros o dormitaban o permanecían en sus asientos.
“Hemos notado un sonido muy fuerte y después ha sido todo un amasijo de hierros”, contaba a elDiario.es uno de los viajeros, que hacía el trayecto hacia Córdoba y consiguió salir del tren a través de una ventana rota. “Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer. Hoy es mi segundo cumpleaños”, narraba otro joven, Diego Martín, a la espera de que su padre llegase desde Sevilla para recogerlo.
Ramón Revolo, voluntario de Protección Civil de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), fue uno de los primeros en acudir en ayuda de las víctimas. “Esto no se puede describir. Es una pena, un desastre”, explicaba sobrecogido, tapándose la cara en numerosas ocasiones: “Lo que hemos visto ha sido muy trágico, muchos muertos y heridos de gravedad”.
María José, vecina de la cercana localidad de Marjaliza y que se acercó al lugar del accidente a socorrer a los afectados, explicaba que una mujer inglesa le había dejado a cargo de su bebé mientras ella iba en busca de su marido, al que no localizaba: “Ha sido horrible”, reconocía visiblemente emocionada.
Horas de incertidumbre
La incertidumbre se palpaba no solo en tierras toledanas, sino también en la ciudad a la que tendrían que haber llegado tanto el Iryo 6076, con casi 150 viajeros, y el AVE 2080, con cerca de 400 pasajeros a bordo. “No sé nada de mi amiga”, contaba Joaquina desde la estación de Santa Justa. Pero a su amiga ya no le llegaban ni mensajes ni llamadas a las diez de la mañana, cuando contaba su experiencia a los medios, afectada.
Juan, que vive a caballo entre Madrid y Sevilla, lamentaba que probablemente este accidente se iba a politizar “y otra vez antes de las elecciones se aprovecharán de la muerte de personas”. “¿Y las personas que han fallecido, que están heridas, qué van a hacer con ellas?”, se preguntaba. Los partidos anunciaron que suspendían toda su agenda apenas se conoció la noticia del accidente. Todos, con una excepción: Vox, que continuó con los actos de precampaña previstos y utilizó la tragedia para atacar al Gobierno, a poco más de un mes de las elecciones generales. Santiago Abascal ha aprovechado un breve mitin en Valladolid para llamar “ministro de la muerte” a Óscar Puente y “banda criminal” al Ejecutivo.
Mientras, en el pabellón de Urda que ha recibido a buena parte de los heridos en el accidente, los últimos familiares esperaban tener noticias de los suyos. “Está allí, en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea, le están haciendo análisis”, grita una mujer a otra. Ellas reciben buenas noticias, pero muchos solo pueden esperar que no se confirme el peor de los escenarios. Aunque no hay una cifra oficial de desaparecidos, se espera que las grúas que trabajan sin descanso para mover los coches siniestrados dejen al descubierto más cadáveres.
Antonio Gómez, otro de los viajeros, relataba cómo un raíl atravesó el coche en el que viajaba con un amigo. “He ido al vagón 7, donde estaba mi compañero, pero no lo he encontrado”, explicaba acompañado de su mujer y su hija, que se desplazaron a recogerlo. Tenían previsto acudir a Toledo a presentar la denuncia correspondiente, como muchas familias que no tienen noticias de sus allegados, y que durante todo el día inundaron las redes sociales pidiendo información sobre ellos.
Una de las personas que permanece desaparecida es la exministra Fátima Báñez, titular de la cartera de Empleo con Mariano Rajoy y presidenta de la Fundación CEOE. Báñez viajaba en el Iryo accidentado y acudía a Sevilla para participar en un acto de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Sin noticias de su paradero, la noticia conmocionó a la gran patronal española, que seguía “a la espera de información contrastada” y trasladaba su apoyo “y cercanía a su familia y allegados”.