Un kamikaze con furgoneta irrumpe en el centro de León sin causar heridos pero sí daños materiales
Un conductor de una furgoneta ha circulado a gran velocidad por dirección prohibida en el centro de León esta tarde. El kamikaze ha recorrido la avenida de Palencia, la avenida Ordoño II repleta de vallas por las obras, Santo Domingo y la Calle Ancha y ha atemorizado a cientos de personas en el centro de la capital leonesa sin causar ningún herido.
El suceso, sin embargo, provocó momentos de enorme tensión y muchos nervios, dada la afluencia de gente en todas estas céntricas zonas por la que circuló el conductor. Se trata de un hombre de mediana edad que gritaba e incluso llegó a golpear a su propio perro para introducirlo dentro del vehículo, según varios testigos presenciales.
Fue necesaria la inmediata intervención de siete patrullas de policía, cuatro de ellas de Policía Local y tres de Policía Nacional, para conseguir poner freno al conductor kamikaze, que se encontraba fuera de sí cuando llegó conduciendo hasta la misma Plaza de Regla, la plaza de la Catedral, entre una enorme expectación de cientos de personas, aliviadas como los agentes al comprobar que en su violenta marcha tan sólo se contabilizaban algunos daños materiales de terrazas a las que arrolló en pleno centro peatonal, pero sin dejar ninguna persona dañada, según el 112 de Emergencias de Castilla y León.
Los hechos han ocurrido a las 18.31 horas y provocaron un revuelto sin precedentes en el centro de la ciudad. Decenas de llamadas llegaron tanto a la propia Policía Local como al 112, advirtiendo de la deriva del conductor.
Tras circular en dirección prohibida por la avenida de Palencia, en Ordoño II fue sorteando y derribando numerosas vallas de obra situadas en esta avenida, en plenas obras de peatonalización.
Violencia contra un perro
Allí, el hombre se detuvo en un momento dado entre grandes voces, extrajo de la parte de atrás del vehículo a un perro que allí viajaba y lo estampó con un fuerte golpe en la parte delantera del mismo, continuando la marcha.
Tras pasar por la Plaza de Santo Domingo, ya llamando la atención de todo el mundo con el que se cruzaba, enfiló por la Calle Ancha, abarrotada a esas horas de la tarde. La mayor parte de los viandantes consiguieron ir apartándose a su paso, generándose un estado de gran tensión generalizada.
Hasta tal punto fue así que muchos comercios y establecimientos de hostelería, al comprobar que el conductor pasaba golpeando mesas y sillas de las terrazas instaladas en los laterales de la calle principal de la ciudad, indicaban a sus clientes que no se les ocurriera salir al exterior hasta que el peligro no hubiera pasado.
Las patrullas policiales le siguieron en una rápida maniobra, llegadas de diversos puntos, hasta conseguir dar el alto a la furgoneta en cuando esta embocaba la Plaza de la Catedral, procediendo a extraer al conductor del vehículo e inmovilizándole en el suelo para proceder a su registro y detención. Cientos de personas fueron testigos de la enorme tensión de la carrera y la detención, interesándose todos ellos por si se había producido alguna víctima, cosa que finalmente se evitó.
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