El fuego de Burgohondo impacta en el 40% de la superficie vitícola de la Denominación de Origen de Cebreros
La Denominación de Origen Protegida (DOP) Cebreros, la más joven de Castilla y León, se ha visto afectada por el incendio que hace trece días se declaró en el municipio abulense de Burgohondo, con un impacto en el 40% de la superficie que abarca.
Aunque la variedad característica es la garnacha, que supone el 90% de la producción, la más afectada es la albillo real, cuya campaña de vendimia, “una de las más complejas” de su trayectoria, comenzó el pasado 1 de agosto, según ha informado en nota de prensa la denominación.
A la espera de analizar todas las consecuencias de este incendio, que se ha convertido en el mayor de la historia de España tras arrasar más de 50.000 hectáreas y que sigue activo, esta denominación de origen muestra “cautela” a la hora de constatar el alcance real de los daños, mientras que las bodegas del sello de calidad inician los trabajos de recolección del albillo real.
En el radio de acción del incendio, el mapa vitícola de la DOP ha sufrido “un impacto directo considerable”, ya que 200 de las aproximadamente 500 hectáreas que integran la denominación, han quedado comprendidas dentro del perímetro del fuego, lo que equivale a un 40% de la superficie vitícola protegida “expuesta a la acción de las llamas o las altas temperaturas”.
Cebreros, el municipio más afectado
Por municipios, el más afectado es Cebreros, teniendo en cuenta que es el que más hectáreas de viñedo inscrito tiene, hasta 180, mientras que el vecino de El Tiemblo, con solo 13 hectáreas, cuenta con todos sus viñas dentro del área de influencia de las llamas de este devastador fuego.
Por detrás de estos dos municipios se sitúan los de Burgohondo y a El Barraco, con algunos de sus parajes afectados por las llamas, al contrario que Navaluenga, Sotillo de la Adrada, Navahondilla o Mijares, cuyos viñedos no han sido alcanzados por el fuego.
El albillo, la uva más castigada
En este contexto, y aunque apenas representa el 10% de la producción, la variedad albillo real es, proporcionalmente, la más castigada por el fuego, ya que se concentra principalmente en las zonas a menor altitud de Cebreros, que es la parte más afectada por las llamas del municipio.
Según los datos de la DOP Cebreros, las primeras estimaciones apuntan a que un 75% del albillo real registrado está dentro de los límites del fuego, de ahí que este año resulte “complicado” realizar una previsión de kilos recolectados, si bien se espera una producción de la variedad blanca “especialmente escasa” en la añada 2026. “Al coincidir el avance de las llamas con la uva ya enverada y madura, la piel del fruto resulta especialmente sensible a la impregnación de olores a humo y ceniza”, explica la Denominación de Origen Protegida.
Por ello, en los viñedos donde sí es posible vendimiar desde el pasado 1 de agosto, pese a las dudas iniciales sobre si hacerlo, los elaboradores tendrán que “extremar las precauciones para preservar la calidad del mosto” y “evitar aromas y sabores indeseados procedentes del incendio”. En el caso de la garnacha, variedad preponderante en esta DOP en la que representa el 90% de la producción, los viñedos cuentan con una mayor dispersión geográfica en zonas que no se han visto alcanzadas por el fuego.
“Máxima cautela”
Así, mientras unas viñas se encuentran en municipios del Valle del Alberche como Villanueva de Ávila o Navalmoral de la Sierra, otras se ubican en la otra parte de la sierra, en localidades del Valle del Tiétar como Lanzahíta o San Esteban del Valle en el Valle, lo que, según la DOP “abre un margen de continuidad para el conjunto de la producción”. Por todo ello, la denominación considera que la “incertidumbre” y la “máxima cautela” primarán en los próximos días, ya que resulta “prematuro determinar cuántas cepas podrán recuperarse”.
Y ello, porque “habrá que esperar a la brotación de la próxima primavera para comprobar si las plantas afectadas vuelven a brotar o se han secado definitivamente, dándose por perdida la producción de este año en todo el terreno alcanzado por el fuego”. A todo ello se suma la “inquietud” por el “posible desplazamiento” de la fauna silvestre hacia los viñedos sanos tras la destrucción de su hábitat, algo que ya están constatando varios viticultores de la zona en algunas de sus parcelas.
Asimismo, preocupa “mantener el ánimo de un sector con una elevada media de edad de muchos de sus agricultores”. Con esta coyuntura, la DOP Cebreros observa “con prudencia la evolución de los acontecimientos”, a la espera de comprobar de qué manera se articularán los apoyos de las administraciones y del sector de la hostelería, para “sostener la actividad vitivinícola en la comarca”.
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