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CATALUNYA

La Generalitat prepara una nueva ola de cierre de líneas en las escuelas

Enseñanza reducirá un año más el número de grupos del llamado debido a la caída demográfica que se arrastra desde 2008. Ante la amenaza de cierre de escuelas enteras, las familias defienden sus proyectos pedagógicos y proponen alternativas para la continuidad de los centros.

Este es un artículo publicado originalmente en El Diari de l'Educació

Los aspirantes a estudiar magisterio deberán aprobar un examen adicional además de la selectividad. En la imagen, un colegio catalán. /EDU BAYER

La Generalitat cerrará líneas por la caída de la natalidad.

El departamento de Enseñanza de la Generalitat cerrará el próximo curso, por segundo año consecutivo, líneas del primer curso de infantil -el llamado P3- en varias escuelas públicas catalanas. Los datos definitivos sólo se conocerán dentro de unas semanas, porque la planificación para el próximo curso aún no está cerrada y se está negociando con las administraciones locales. Estos cierres se presentan como una respuesta a cambios demográficos. "Veníamos de una época en la que había un boom de natalidad y llegaban muchos inmigrantes, pero ahora en cambio llega menos gente y hay menos nacimientos", explican desde la consejería.

Las familias, sin embargo, organizadas en la plataforma Ninguna Escuela Se Cierra, muestran su indignación ante medidas que a menudo se les anuncian a pocos días de que se inicien las preinscripciones. Desde la plataforma aseguran que ya se han incorporado a ella más de 30 escuelas que han recibido la notificación de que cerrarán progresivamente, dejando de abrir nuevos cursos, o de forma inmediata.

El número de nacimientos en Cataluña había ido creciendo año tras año desde 1998, hasta que en 2008 alcanzó el nivel más alto desde los años setenta: 89.024. Desde entonces la cifra no ha dejado de caer (en 2012 ya eran 77.098, un 13% menos que en 2008) y la previsión es que siga a la baja. Las escuelas que se movilizan contra el cierre lo comprenden en la mayor parte de casos, pero reclaman y proponen alternativas al desmantelamiento de los centros.

Familias movilizadas

"La situación es de frustración, de impotencia, porque ellos van haciendo pero no se preocupan ni de los niños, ni de la familia ni de las maestras", asegura Berta González, presidenta del AMPA de la escuela El Castell de Tona (Osona). Este centro es uno de los siete que ya recibió la notificación de que debía cerrar el 14 de febrero del año pasado. "Entonces denunciamos la situación, creamos esta plataforma en la que estamos cada vez más centros y casualmente casi todos con proyectos educativos innovadores", explica González.

La plataforma ha conseguido echar atrás algunas de las medidas anunciadas, como el cierre del P3 de la escuela Els Aigüerols, y cuenta con una resolución aprobada por unanimidad en el Parlament de Catalunya contra el cierre de las escuelas. Sin embargo, González asegura que en su escuela siguen en situación de incertidumbre: "Ahora mismo no sabemos nada, estamos pendientes de una reunión con el departamento, pero no nos han hecho el seguimiento al que se había comprometido la consejera Rigau".

Criterios de cierre

Otro de los centros afectados es la escuela Mediterrània en Viladecans, donde los padres y madres cuentan que hace sólo dos viernes que se les informó de que no habría P3 el próximo curso, a poco más de un mes del inicio de las preinscripciones. Desde Enseñanza explican que en Viladecans hay 40 niños menos que el año pasado con edad de iniciar P3. "Lo que hacemos es no abrir un grupo en el centro que no tiene la primaria completa ni tiene todavía edificio propio, en vez de hacerlo en un centro que ya está consolidado", explican desde el departamento.

Con este criterio, se ven especialmente afectadas las escuelas de más reciente creación -muchas de ellas todavía en barracones, a la espera desde hace años de un edificio definitivo-, que a menudo son las que hacen apuestas pedagógicas más innovadoras, como denuncia la plataforma Ninguna Escuela Se Cierra. Desde Tona, González asegura que estas apuestas eran un atractivo a pesar de la falta de espacio: "Si decidimos matricular a nuestros hijos a El Castell, a pesar de estar en barracones, era porque creíamos en el proyecto educativo de esta escuela, que es genial, con un gran equipo".

Consecuencias de la "mala fama"

Otro caso es el de la escuela Mare de Déu del Rocío, en Sant Vicenç dels Horts. Desde el departamento explican que, en este caso, además de las razones demográficas, se trata de una escuela con una demanda muy baja. Maite Durán, presidenta de la AFA, explica que la baja demanda se debe a que el centro tiene "mala fama" por la zona en que se encuentra. Pero asegura que esta percepción es infundada, y que se está llevando a cabo un proyecto educativo que ha mejorado en más del 50% el nivel académico en algunas asignaturas.

Durán admite el descenso demográfico, porque de hecho, este año los alumnos de P3 y P4 forman una sola clase, pero explica que en la zona hay otra escuela con dos líneas y las familias de Virgen del Rocío defienden que se cierre una de las líneas de esta en vez de cerrar su escuela. "Así no tendrá que cerrar ninguna escuela, porque lo que queremos los padres es seguir con el proyecto académico", asegura. Por eso siguen movilizándose y este miércoles se reúnen con el alcalde del municipio para tratar la cuestión.

La proximidad de los centros

La escuela Joan Coromines en Mataró es otro de estos centros con un proyecto especial, "una pedagogía activa donde las familias están muy implicadas", dice la madre Silvia Bofill. El año pasado ya cerraron el P3 de esta escuela de dos líneas, en barracones desde hace cinco años, y Bofill asegura que más de 60 niños del centro de la ciudad tuvieron que buscar alternativas y "hay gente que está llevando al niño a dos kilómetros de casa", remarca. Una problemática agravada por el hecho de que se hundió el edificio de otra escuela en el centro de Mataró y que ésta fue trasladada a las afueras.

"Ahora mismo no estamos en una situación tan mala como otras escuelas", explica Bofill, ya que les han comunicado que el próximo curso volverán a abrir P3. "Tiran por tierra todos los motivos que nos habían dado para cerrarlo, ahora que lo vuelven a abrir", asegura. No obstante, remarca que las familias siguen sintiendo la la escuela amenazada: "nos están cerrando líneas por debajo y por encima no nos construyen el edificio".

Reconversión en instituto

En la escuela Josep Guinovart de Castelldefels, el curso pasado cerraron un curso de P3 de los dos que tenían y este año se cerrará el otro grupo. "Aunque habrá plazas para los hermanos de matriculados, que serán unos 14 o 15 alumnos, no nos dan ninguna esperanza de que se abran plazas al año siguiente", explica la madre Ivana Travesí.

La situación a la que se enfrenta esta escuela es la de convertirse en un instituto. "Hay un instituto cercano que está en un edificio provisional y lo trasladarán al edificio de nuestra escuela", explica Travesí. El año pasado el departamento ya anunció que algunas escuelas se convertirían progresivamente en institutos. Mientras eliminaba grupos en la educación infantil, creaba otros en la primaria y secundaria. A pesar de la bajada de natalidad, la previsión es que el número de estudiantes de primaria y secundaria siga creciendo hasta el 2022.

La apuesta de las familias y la escuela es para convertir el centro en un instituto-escuela, que imparta desde infantil hasta secundaria. Consideran que es posible ir reduciendo progresivamente de una a dos líneas y cuentan con el apoyo del ayuntamiento, "pero el departamento no ha querido saber nada", asegura Travesí.

Desde el AMPA defienden la necesidad de "mantener las escuelas vivas, porque cuando sea necesario ampliar grupos no habrá escuelas". "Si ahora baja la demanda y cerramos la escuela, cuando vuelva a subir y no tengamos escuela ¿qué haremos? Apretarnos con 30 o 40 en clase como ahora?", se pregunta Travesí, que además lamenta que "sólo cambien la ley para aumentar las ratios y ahorrar, pero no para reducirlas ahora que baja la demanda".

Integración de escuelas

En la escuela Pasífae, de Vilanova y la Geltrú, el próximo será el tercer curso en que no matriculan nuevos niños. "Hace dos años que no hay preinscripciones de P3, así que los más pequeños hacen P5 y los mayores hacen quinto", explica Anna Salla, madre de P5. Llevaban desde 2008 esperando la construcción de la escuela, hasta que se comunicó a las familias que no se llevaría a cabo debido al descenso demográfico, y que deberían integrarse con el centro vecino a los barracones, la escuela Sant Jordi.

"Al principio de todo decidimos si queríamos luchar para que no cerraran la escuela o por una buena fusión, pero la mayoría de nosotros no elegimos esta escuela en primera opción y se acabó prefiriendo la fusión, pero ya llevamos más de dos años y es inviable que la ampliación de la otra escuela esté a tiempo para comenzar el curso en septiembre", explica Salla.

Mientras los hermanos de los alumnos de la Pasífae ya empiezan la escolarización en la escuela vecina, esta madre explica una problemática compartida con muchas otras escuelas señaladas para cerrar, el desistimiento de muchos padres y madres ante la incertidumbre sobre el futuro de sus hijos. "En dos años hemos perdido 40 familias, que en no verlo claro han marchado de la escuela", explica Salla.

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