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CATALUNYA

Toni Comín, el conseller de Salud que se propone recuperar la confianza en el sistema público

Ex diputado del PSC, independiente de la órbita de ERC presente en las negociaciones entre JxSí y la CUP, deberá gestionar la cartera con más presupuesto

Comín es licenciado en ciencias políticas y filosofía y, a diferencia de Boi Ruiz, no tiene experiencia previa en el ámbito sanitario

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Antoni Comín número tres de la llista unitària "Junts pel Si" / ENRIC CATALÀ

Antoni Comín en una imagen de archivo ENRIC CATALÀ

Durante las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP la formación anticapitalista aseguró que una de sus líneas rojas era que consellers como Felip Puig o Boi Ruiz no podían repetir y se apuntaba que en el caso de que se llegara a un acuerdo la cartera de Salud sería una de las que quedaría en manos de Esquerra y no de Convergència. Quién será el sucesor de Ruiz en el cargo, Toni Comín, tiene poco que ver con el hasta ahora conseller.

Mientras que Boi Ruiz ha estado al frente de la conselleria de Salud por Convergencia Democràtica de Catalunya y ha sido uno de los hombres fuertes de Mas, Comín tiene un perfil de izquierdas y está dispuesto a garantizar que no se haga negocio con la sanidad pública, según aseguraba en una entrevista publicada el martes por este medio. El que se presentó como número 11 en la lista de Junts pel Sí, independiente de la órbita de ERC, ha estado siempre vinculado a las izquierdas -su padre es el ex dirigente del PSUC Alfonso Comín- pero no siempre al independentismo.

El nuevo conseller fue diputado independiente por las listas del PSC-Ciutadans pel Canvi durante los años del Tripartito, pero al igual que otros diputados como la exconsellera de Salud Marina Geli, se ha alejado del federalismo. Es uno de los fundadores de la plataforma 'Socialisme, Catalunya i Llibertat', un espacio de encuentro de gente de izquierdas constituido a finales de 2013 y adherido al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir a principios del 2014. El mismo año Comín, que aún militaba en el PSC, rompió el carné del partido, y sonaba como uno de los posibles nombres a la lista de ERC a las elecciones europeas aunque no fue candidato. Finalmente ha sido en las elecciones del 27-S y con la formación de Junts pel Sí donde Comín ha encontrado su lugar y un cargo. "Quiero un estado social de primera división y para eso hace falta un Estado", explicaba en verano para justificar su incorporación a las listas de la candidatura transversal. Fuentes cercanas a su labor como diputado apuntan a que es un hombre "ambicioso" y, según éstas, lo demuestra el hecho de "que haya ido rodando de partido hasta lograr un cargo".

Otra diferencia más allá del perfil político de uno y del otro, es la trayectoria profesional. Mientras que Ruiz es doctor en medicina y ha estado tradicionalmente vinculado con el mundo sanitario -por ejemplo como presidente de la patronal Unión Catalana de Entidades sanitarias- antes de ostentar el cargo de conseller de Salud, Comín es licenciado en filosofía y ciencias políticas, ejerce de profesor adjunto en la escuela de negocios ESADE y no ha estado previamente ligado al mundo sanitario. Tampoco durante los años que fue diputado en el Parlament estuvo en la primera línea de temas de salud aunque sí que participó en la mesa de conversaciones con el colectivo afectado por Síndromes de Sensibilización Central, durante la ILP Fibromialgia-Síndrome de Fatiga Crónica, cuando Geli lo situó en el diálogo con la comisión promotora de la ILP.

Después de estar presente en la mesa de negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP en cuanto el plan de choque y las medidas sobre sanidad, Comín tiene ahora la responsabilidad de gestionar una cartera que representa un 40% de los presupuestos de la Generalitat pese a no tener experiencia previa en el ámbito sanitario, lo que por un lado, le libra de prejuicios de intereses pero por otro puede ser una desventaja. Además, también tiene el reto de devolver a la sanidad pública una confianza que ha disminuido en los cinco años de Boi Ruiz, periodo en el que se ha recortado en más de 1.300 millones de euros el presupuesto de Salut y han salido a la luz escándalos sanitarios como el ' Caso Innova', de macrocorrupción sanitaria, que a su vez ha llevado a destapar casos como el de las  prótesis caducadas de Traiber.

Habrá que esperar para saber si el nuevo conseller mantiene el entorno de confianza creado por Boi Ruiz o, por el contrario, decide cambiar los directores del ICS, Pere Soley, del CatSalut, Josep Maria Padrosa o del Aquas, Josep Maria Argimon, éste último firme defensor del proyecto VISC+. Entre las propuestas más ambiciosas de Junts pel Sí para esta legislatura está la eliminación de centros privados con ánimo de lucro de la red hospitalaria de utilización pública. En un artículo publicado por este diario fuentes de JxSí explicaban que era muy positivo y citaban como ejemplo que la Clínica del Vallès o el Hospital Sagrado Corazón -del grupo Quironsalud (antigua IDC) - serían "desprivatitzades". Las mismas fuentes aseguraban también que la idea es "revertir las extrernalizaciones injustificadas", como el servicio de alergología del Hospital Doctor Josep Trueta (Girona), uno de los ocho hospitales públicos del ICS. Cómo se hará y qué inversión de dinero público supondrá está por ver.

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