Los jóvenes encausados por una protesta contra Pilar Rahola la denuncian por “complicidad con el genocidio”
“No hay genocidio sin propaganda”. Así lo exponen los dos militantes de la Organització Juvenil Socialista (OJS) de Catalunya encausados por tirar pintura roja a Pilar Rahola en 2024 en la denuncia que han presentado ante la Fiscalía contra la periodista y escritora por los delitos de incitación al odio y complicidad con el genocidio.
La denuncia pide a la Fiscalía abrir una investigación a la periodista como participante de un “engranaje de la barbarie”, en el que, recalcan, “el papel del propagandista no es anecdótico ni estructural”, ya que “construye el marco social que hace posible la ejecución del crimen y la impunidad de sus autores”.
Según los denunciantes, Rahola “ha negado, banalizado y justificado públicamente la comisión del delito de genocidio por parte de Israel contra la población palestina”, con el objetivo de “generar un marco mediático de hostilidad e incitación al odio contra la comunidad palestina a través de su deshumanización”.
La denuncia recoge declaraciones de Rahola en medios de comunicación y distintas intervenciones públicas en las que, según los denunciantes, la escritora “no se limita a negar, banalizar o justificar las atrocidades del ejército de Israel”, sino que opera “como altavoz del sionismo”.
Los dos jóvenes denunciantes están investigados por la acción que llevaron a cabo contra Rahola el 8 de octubre de 2024. La periodista había acudido a La Garriga para dar la conferencia inaugural de la Fundación Universitaria Martí L'Humà, que pudo celebrarse después del ataque una vez Rahola se limpió de pintura roja.
“Sé lo que es el fascismo. Mi familia sufrió la violencia del fascismo de derechas y de izquierdas. No me callarán nunca. Soy una ciudadana libre de un país libre”, manifestó la periodista en X después de los hechos.
En su declaración ante los Mossos semanas después, Rahola atribuyó el lanzamiento de pintura a una “señalización y odio” hacia su persona. Consideró que la OJS la escogió “por el hecho de ser una de las grandes referentes de la defensa del Estado de Israel, por el hecho de hablar de forma abierta sobre el conflicto Israel-Palestina e intentar un análisis más complejo del conflicto”.
La escritora agregó que el eco mediático de la acción la situó “bajo una diana en redes sociales”, donde se la tildó de “asesina” y se la amenazó con tuits, no identificados en el informe policial, como “la pintura tendría que haber sido explosiva”.
En el sumario del caso consta un informe en el que los Mossos admiten que no han hallado “referencias de relación con grupos extremistas violentos” de los dos investigados. “No constan datos objetivos de polarización o motivaciones de odio o discriminatorias en los dos investigados”, recoge el documento policial.
0