OPINIÓN | Catalunya: ¿agua o fuego?
Aunque algunos sectores de Madrid dicen estar convencidos de que el mal tiempo escampa y que gracias a las tablas de la ley incluso podremos ir a la playa el domingo, en Catalunya todo el mundo ve cómo se va acercando la amenazadora columna anunciando para el 1 de octubre un carajal de aúpa. Sin embargo, aún no está del todo claro si lo que se divisa es humo o nubarrones. Y la diferencia es enorme, como saben bien los payeses: si es fuego, quizá se pueda aún encauzar y controlar, con la ayuda de bomberos. Pero si es agua, no hay nada que hacer para salvar la cosecha.
La situación se ha tensado tanto con el referéndum del 1-O que ni siquiera los principales actores implicados saben ya con seguridad si lo que tendremos es un incendio o un temporal. Si el domingo centenares de miles de personas salen de sus casas con la intención de votar y el impresionante despliegue policial montado por el Gobierno del PP decide impedirlo, cualquier pequeño imprevisto puede desencadenar un espiral de caos que se sabe cómo empieza pero no cómo acaba. En estas circunstancias, sólo un milagro permitiría mantenerse en el guión previsto por los líderes de los bloques enfrentados.
Si lo que viene es fuego, siempre se podrá acabar llamando a los bomberos, aunque ya no está claro con qué dispositivo de emergencias. En el estado actual, pueden surgir aún candidatos a bomberos tanto por la izquierda como por la derecha, aunque sin garantías reales para controlar el fuego rápidamente y hasta con riesgo de extenderlo incluso más o de que se cuelen pirómanos aprovechando el caos.