OPINIÓN | El conflicto catalán desnuda la crisis de España
Puigdemont da una rueda de prensa en Bruselas con 7 de sus consejeros, como estrategia de defensa y buscando ganar la batalla de la imagen. En 4 idiomas además, para desesperación de los monolingües. El aguerrido españolismo les llama cobardes desde la barrera. Tras aplaudir con pasión la petición de delitos que, como sedición y rebelión, más parecen decimonónicos. Vivimos tiempos de alta épica y poca racionalidad. Con extremos que se inscribirían incluso en el sainete de no ser por sus dramáticas consecuencias. La independencia de Cataluña ha sido el detonante que permite ver el profundo deterioro del poder y sus valedores. El Régimen del 78 se derrumba y amenaza con arrastrar cuanto encuentre a su paso. Los síntomas son palmarios, nadie ya se molesta ni en disimularlos, a pesar de esa exultante reafirmación que pretende ignorar los fallos estructurales.