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Qué ocurre cuando salimos a pasear sin el móvil y cómo puede mejorar nuestra salud

Los paseos sin móvil, mejor si son en entornos naturales.

Martín Frías

10 de agosto de 2026 21:25 h

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Si antes salíamos de casa con las llaves y la cartera, ahora es el móvil el que nunca se deja atrás. Sale a correr con nosotros, va a la playa, acompaña durante todas las vacaciones y se deja en la mesilla de noche para que nos despierte por la mañana (y podamos seguir mirando redes sociales sin levantarnos). Para muchas personas, ir sin móvil es como estar desnudos y, sin embargo, esa pequeña renuncia nos puede ayudar, especialmente en verano.

Cuánto tiempo pasamos con el móvil

Según la Encuesta TIC del INE 2024, el 95,8% de la población española de entre 16 y 74 años utilizó internet en los últimos tres meses, una cifra prácticamente universal, y hay que tener en cuenta que el principal dispositivo de acceso es ahora el móvil.

Un estudio de DatosRTVE indica que el uso del smartphone en España ronda las cuatro horas diarias, más aún para la generación Z, y con los mensajes de WhatsApp e Instagram como principales usos. El informe de la Fundación BBVA publicado este año pinta un panorama muy similar, con cuatro de cada diez españoles conectados a internet prácticamente todo el tiempo que están despiertos.

Lo que el tiempo de pantalla hace a la mente

El problema no es tanto lo que ocurre dentro de la pantalla, sino lo que deja de ocurrir fuera. Mientras estamos mirando el móvil no nos movemos ni ejercitamos, ni mantenemos interacciones con otras personas. Un ensayo clínico aleatorizado de 2025 comprobó qué ocurría cuando se pedía a un grupo de adultos reducir su tiempo de pantalla a dos horas diarias durante tres semanas, mientras que el grupo de control siguió con su uso habitual.

Al finalizar, el grupo de intervención mostró mejoras significativas con mayor bienestar, menos estrés y depresión, y mejor calidad del sueño. El umbral de dos horas como límite seguro no es arbitrario. Un estudio previo en Corea con más de 230.000 adolescentes había encontrado que a partir de tres o cuatro horas diarias la incidencia de síntomas depresivos y estrés aumentaba de forma marcada, mientras que con un uso de entre una y dos horas no se observaban diferencias.

Otra revisión sistemática de 2023 que analizó 50 estudios en adolescentes encontró que el uso del smartphone en días de colegio se asociaba con menor bienestar mental, y que el uso de redes sociales se asociaba específicamente con mayor riesgo de depresión, especialmente en chicas. Los mecanismos documentados incluyen la comparación social, la búsqueda de validación mediante likes, la interrupción del sueño y la sustitución de tiempo de actividad física por tiempo sedentario frente a la pantalla.

Qué ocurre cuando dejamos el móvil

La evidencia sobre los beneficios de tomarse descansos de la pantalla también se ha ido acumulando. Un ensayo controlado publicado en 2024 mostró que una semana de pausa en el uso del móvil mejoraba el bienestar y la satisfacción con la vida y hacía que se sintiera menos soledad, pero no hubo grandes cambios al reducir simplemente el uso de redes sociales. Curiosamente, al preguntar a la gente, la mayoría declara ser más feliz con móvil que sin él.

Lo que estos estudios apuntan es que la interrupción no tiene que ser total para producir efectos positivos. Incluso reducciones parciales y deliberadas del tiempo de pantalla generan mejoras medibles en el estado de ánimo y la satisfacción con la vida.

Los beneficios de pasear

Caminar tiene efectos beneficiosos sobre la salud mental que van más allá del ejercicio físico, sobre todo si es en la naturaleza. La Teoría de la Restauración de la Atención, formulada por los psicólogos Rachel y Stephen Kaplan, propone que los entornos naturales permiten recuperar los recursos cognitivos agotados por la vida urbana y digital, porque capturan la atención de forma suave y no tan demandante, sin requerir el esfuerzo de filtrado y selección constante que exige el entorno urbano.

Un estudio de 2024, con participantes repartidos en dos grupos para dar un paseo de 40 minutos en un entorno natural o en un entorno urbano equivalente, encontró que el grupo del entorno natural mostró mejoras en la atención ejecutiva, una medida neurológica, mientras que los del grupo urbano no. Otro estudio de 2024 encontró mejoras en el estado de ánimo y menos sensaciones negativas, aunque esta vez no hubo mejoras cognitivas.

Pasear sin el móvil, la combinación más eficaz

Se puede esperar, por tanto, una diferencia entre caminar con el teléfono y caminar sin él. La diferencia importa porque el móvil fragmenta la atención. Las notificaciones, la música con auriculares, el podcast o el instinto de fotografiar lo que se ve impiden que ocurra lo que la Teoría de la Restauración de la Atención describe como el mecanismo clave, que el entorno natural pueda capturar la atención de forma involuntaria y dejar descansar nuestros recursos cognitivos.

En vacaciones, cuando se suman los efectos de la reducción del estrés laboral, la mayor exposición a la luz natural y el cambio de entorno, un paseo diario sin teléfono puede funcionar como una herramienta de 'reseteo' mental. No tiene que ser largo ni por un parque nacional. El parque urbano, la orilla del mar, el paseo de un río o entre campos producen ya estos efectos positivos. El móvil seguirá ahí al volver.

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