Los videojuegos frente a su mala fama: estos son sus beneficios

Mario Bros.

El de los videojuegos es uno de los sectores con mayor crecimiento en la economía de nuestro país. El dinero que mueve crece año a año, y en 2020, impulsado por el confinamiento y la necesidad de quedarse en casa, su facturación aumentó un 18% en relación con el año anterior: trepó hasta los 1.747 millones de euros.

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Así lo señala el Anuario de la Industria del Videojuego en España, publicado en abril por la Asociación Española de Videojuegos. El documento destaca que también crece el número de usuarios: ya son 15,9 millones, el 47% de la población de entre 6 y 64 años. Además, las jugadoras mujeres son cada vez más: el 46% del total.

Más allá de esas cifras, en general los videojuegos siempre han tenido una cierta mala prensa, que los acusa de muchos efectos negativos: sedentarismo, aislamiento, ansiedad, depresión, problemas en el rendimiento escolar, adicción, conductas violentas, etc.

En efecto, la Asociación Psicológica Estadounidense ha señalado –y ratificado recientemente– que existe un vínculo entre los videojuegos violentos y las conductas agresivas, aunque no hay evidencia suficiente de que eso pueda ser causa directa de violencia criminal o de delincuencia. Es decir, al menos algunos de esos riesgos son reales.

Pero, al mismo tiempo, los videojuegos también tienen beneficios. Numerosos estudios científicos han indagado en esta cuestión y hallado muchos efectos positivos de esta práctica en personas de diferentes edades. Algunos de los más importantes se describen a continuación.

1. Contribuyen al bienestar emocional

Uno de los trabajos más recientes, publicado en febrero de este año por científicos de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, señala que la afición a los videojuegos está asociada con un pequeño aumento en la sensación de bienestar afectivo y emocional.

Para llegar a tal conclusión, los investigadores analizaron –entre otras cosas– los sentimientos de autonomía, afinidad, competencia y disfrute de los jugadores. Y llamaron la atención sobre el hecho de que muchos de los estudios que enfatizan los posibles efectos negativos de los videojuegos solo trabajan con las respuestas ofrecidas por esos jugadores, y no con datos menos subjetivos, como el tiempo que dedican a esta actividad, el tipo de juegos, etc.

2. Mejoran el cerebro y la salud cognitiva

La materia gris en el hipocampo –una de las áreas del cerebro vinculadas de forma más directa con la memoria– aumenta y se beneficia en adultos (tanto jóvenes como mayores) que juegan a videojuegos de plataformas en tres dimensiones, como por ejemplo el famoso Super Mario 64, de la empresa Nintendo.

A esa conclusión llegó un estudio realizado en Canadá, que además comparó el efecto de esos juegos con el de escuchar música, y comprobó que, al menos en este sentido, los primeros produjeron mejores resultados.

Ya un trabajo de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, había revelado que los videojuegos favorecen el "entrenamiento cognitivo" en adultos de mediana edad y mayores, al ejercitar la "velocidad visual de procesamiento". Es decir, los videojuegos funcionan como una suerte de gimnasia mental para mantener el cerebro joven.

3. Ayudan a combatir la depresión en adultos mayores

En 2015, un estudio en Australia reveló que ciertos juegos que se pueden desarrollar en grupo (como el de bolos disponible para la consola Nintendo Wii) son una buena contribución para aliviar la tristeza, la soledad y la depresión en residencias de adultos mayores, y aumentan la sensación de apoyo y el sentido de pertenencia hacia el lugar donde viven.

Además, los "videojuegos activos", aquellos que no se controlan solo a través de un mando a distancia sino que exigen movimientos de otras partes del cuerpo (brazos, piernas, etc.), como el mencionado de los bolos, tienen también otros beneficios, como se verá más abajo.

4. Se relacionan con la creatividad y la inteligencia

Los niños que más juegan a videojuegos tienen una mayor creatividad que quienes no lo hacen, incluso que quienes sí utilizan otros dispositivos o tecnologías, como ordenadores, teléfonos móviles o internet. Así lo establecieron científicos de la Universidad de Michigan, tras estudiar datos de 491 niños y niñas de doce años.

Por su parte, expertos de la Universidad de York, en el Reino Unido, hallaron también una relación entre la inteligencia y la afición a un tipo de videojuegos conocido como arenas de batalla multijugador en línea (MOBA, por sus siglas en inglés). El más conocido de esos juegos se llama 'League of Legends'.

Es importante aclarar que ninguno de estos trabajos afirma que jugar a videojuegos mejora la creatividad o te hace más inteligente: solo señalan una vinculación entre ambas cosas. En todo caso, tal vez trabajos futuros puedan encontrar una relación de causalidad.

5. Son útiles contra la dislexia y el "ojo vago"

Un estudio realizado por científicos vascos –publicado por la revista 'Nature' en 2017– llegó a la conclusión de que los videojuegos de acción estimulan la capacidad de atención visual y lectora ante situaciones difíciles, lo cual podría ser de gran ayuda para combatir la dislexia.

Entre las conclusiones del artículo, los especialistas del Basque Center on Cognition, Brain and Language, con sede en San Sebastián, apuntan que en el futuro se podrían tratar problemas como la dislexia a través de programas informáticos que combinen el entrenamiento de la atención visual con las características de los videojuegos de acción.

Por otra parte, también hay evidencias científicas de que los videojuegos "inducen plasticidad en el sistema visual de adultos con ambliopía". Es decir, personas con el llamado "ojo vago" o "perezoso", un problema que reduce la capacidad visual en uno de sus ojos.

Por lo tanto, estos entretenimientos audiovisuales podrían ser beneficiosos también en este sentido. Por supuesto, esto no es un tratamiento contra el problema: quienes lo padecen deben acudir a un especialista para que este indique las medidas más oportunas que se deben tomar. 

6. Reducen el dolor y la ansiedad en tratamientos pediátricos

Científicos de Australia publicaron el mes pasado un meta-análisis de 34 estudios que analizaban las consecuencias de intervenciones quirúrgicas y otros tratamientos médicos realizados a niños.

El trabajo llegó a la conclusión de que el uso de videojuegos ofrece beneficios: tanto para reducir el dolor en los menores como para disminuir los niveles de ansiedad en los propios niños y en sus cuidadores. Por lo tanto, pueden formar parte de esos tratamientos como una manera de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

7. Promueven la actividad física

Los "videojuegos activos", también conocidos como 'exergames', son los que implican diversos movimientos del cuerpo, lo que hace que sean mucho menos sedentarios que los videojuegos normales. A su manera, promueven también la actividad física.

Existen varios estudios sobre sus efectos, que han comprobado que son beneficiosos para la salud física de los jóvenes, que tiene efectos positivos físicos y psicológicos para los adultos mayores que viven en residencias, que pueden aliviar la depresión e incluso que ayudan a la salud mental de estudiantes universitarios.

No obstante, estos trabajos también señalan que los 'exergames' no sirven como un sustituto de la actividad física recomendada (caminatas y otros ejercicios) para evitar el sedentarismo y procurar un buen estado de salud general.

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