La portada de mañana
Acceder
El debate sobre el tope a las hipotecas
La candidata del PP en València privatizó por 5,7 millones una universidad
OPINIÓN | El fascismo sociológico ya está aquí. Por Rosa María Artal
Sobre este blog

Los seres humanos hacemos la historia en condiciones independientes de nuestra voluntad.

El antinacionalismo es mala estrategia

Alberto Núñez Feijóo, tras ser proclamado líder del PPdeG en enero de 2006, junto a Mariano Rajoy y Manuel Fraga Iribarne. / PPdeG

36

Manuel Fraga Iribarne, siguiendo la estela de Don Antonio Cánovas, defendió la tesis de la “mayoría natural” con base en la cual se tenía que dirigir el Estado. La estrategia política ganadora sería la que consiguiera traducir dicha “mayoría natural” en “mayoría parlamentaria”. Y eso es lo que representaba su apuesta por la constitución de Alianza Popular para competir electoralmente tras la muerte del general Franco. 

El fracaso de la estrategia no pudo ser mayor. En 1977 y 1979, es decir, en las dos primeras ocasiones en las que se celebraron elecciones democráticas, la “mayoría natural” se tradujo en menos del 10% de los sufragios válidamente emitidos. En 1979 por partida doble, ya que ese listón del 10% no se consiguió superar tampoco en las elecciones municipales que se celebraron inmediatamente después de las generales. 

Es verdad que dicha “mayoría natural” reviviría tras la descomposición de UCD a partir de 1982. Pero lo sería circunscrita al espacio de la derecha. AP se convertiría en la expresión indiscutible de la “mayoría natural” de la derecha española. Pero solo de la derecha en sentido estricto. De dicha “mayoría natural” quedaba excluida “la mayoría real” que integraban no solamente los electores de los partidos de izquierda de tradición socialista y comunista, sino todas las demás expresiones políticas de la sociedad española, muy significativas en Catalunya y País Vasco, pero también en otros territorios del Estado.

La “mayoría natural” no refleja la “complejidad y diversidad” de la Constitución material de España. En las dos ocasiones en que ha parecido que podía hacerlo, en las elecciones generales de 2000 y 2011, en las que el PP obtuvo una mayoría parlamentaria absoluta, se ha podido comprobar que esa “mayoría natural” es flor de una legislatura. El PP perdería las elecciones en 2004, tras la ejecutoria de José María Aznar en su segunda legislatura, y en 2015 no las perdería formalmente, pero sí materialmente, ya que, tras la ejecutoria de Mariano Rajoy entre 2011 y 2015, el PP continuaría siendo el primer partido y sería investido presidente en 2016, pero sin que dicha mayoría de investidura fuera mayoría de Gobierno. La “moción de censura” en 2018 lo pondría de manifiesto. Desde entonces, la derecha se ha fragmentado y no ha dejado de ser minoritaria en España en ningún momento. De ahí la estabilidad de los gobiernos presididos por Pedro Sánchez desde entonces, a pesar de todos los pesares, incluido el ocasional “fuego amigo”. 

Desde 2015, la estrategia del PP ha consistido en evitar que se pueda revertir su acción de Gobierno con mayoría absoluta desde 2011. No tiene ningún proyecto de país que no sea el puramente conservador del pasado inmediato. A los Gobierno presididos por Pedro Sánchez les está costando mucho superar la resistencia del PP, pero lo está consiguiendo. De ahí los tres Presupuestos Generales aprobados con una muy amplia mayoría parlamentaria y de ahí las 176 leyes aprobadas también con esa misma mayoría. Las Cortes Generales han recuperado el ejercicio de las “potestades legislativa y presupuestaria” (art. 66.2 de la Constitución), que habían caído en desuso desde 2016. 

La no renovación del Consejo General del Poder Judicial y el intento de bloquear la renovación parcial del Tribunal Constitucional a través de ese CGPJ “en funciones” son los restos que le quedan al PP de su mayoría absoluta de 2011 a 2015. De ahí que el incumplimiento descarado de la Constitución sea la única política del PP en este momento. Es una manera de reconocer de manera inequívoca su condición minoritaria.

España no se puede gobernar establemente con una estrategia “antinacionalista”, porque dicha estrategia desconoce la Constitución Territorial material de España. Cuanto más pronto lo reconozca el PP mejor será para él y, sobre todo, mejor será para toda España. Con su política actual, el PP únicamente puede pretender que el sistema político español no funcione. Pero nada más.  

Sobre este blog

Los seres humanos hacemos la historia en condiciones independientes de nuestra voluntad.

Etiquetas

Descubre nuestras apps

stats