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"Relatos salvajes", a dar la sorpresa como "El secreto de sus ojos"

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"Relatos salvajes", a dar la sorpresa como "El secreto de sus ojos"

"Relatos salvajes", a dar la sorpresa como "El secreto de sus ojos"

La película polaca "Ida" es la gran favorita para imponerse en la categoría de mejor filme de habla no inglesa en la 87 edición de los Óscar, en la que la argentina "Relatos salvajes" busca dar la sorpresa como ya hiciera "El secreto de sus ojos" en 2010.

"IDA" (Polonia), el caballo ganador

La cinta del realizador Pawel Pawlikowski es la única de las cinco candidatas en esta categoría que cuenta con más de una nominación a los Óscar. Además de como película extranjera, "Ida" opta al galardón de mejor fotografía.

El filme narra la historia de una novicia que, antes de tomar los hábitos, se ve envuelta en un viaje que le lleva a descubrir el pasado de su familia de la mano de su tía en una fría Polonia comunista en la década de 1960 donde aún están abiertas las heridas causadas por la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

"Ida" fue rodado en blanco y negro con encuadres poco ortodoxos y llega a los Óscar tras triunfar en los BAFTA británicos, los Goya españoles, y en los Premios de Cine Europeos, donde consiguió los de mejor película, director, guión -Pawlikowski y Rebecca Lenkiewicz-, fotografía -Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski- y el que concede el público.

Se trata de la décima ocasión que una producción polaca logra estar entre las cinco nominadas al Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, un galardón que la cinematografía de ese país europeo aún no ha conseguido.

La última representante polaca en optar al premio fue "In Darkness" (2011), de Agnieszha Holland, que se fue de vacío en la ceremonia de 2012.

Esa lista la completa "Katyn" (2007), "El hombre de hierro" (1981), "Las señoritas de Wilko" (1979) y "La tierra de la gran promesa" (1975), todas ellas dirigidas por Andrzej Wajda; "El cuchillo en el agua" (1962), de Roman Polanski, así como "Noches y días" (1975), "The Deluge" (1974) y "Faraón" (1966).

"RELATOS SALVAJES" (Argentina), a por el triplete argentino

La cinta argentina "Relatos salvajes", dirigida por Damián Szifrón, disputa la categoría de mejor película en habla no inglesa, la misma en la que hace cinco años se impuso la también argentina "El secreto de sus ojos", de Juan José Campanella.

Aquel año, 2010, fue el último en el que una obra latinoamericana se alzó con la estatuilla de película extranjera y los paralelismos entre ambos casos son más que llamativos.

En aquella ocasión, al igual que ahora, se trató de una producción realizada con capital español y con Ricardo Darín como uno de sus protagonistas.

Ninguno de los dos filmes llegó a la semana de los Óscar como favorito para llevarse el premio.

En 2010, todo parecía indicar que la candidata alemana, "La cinta blanca", del austríaco Michael Haneke, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y candidata también al Óscar de mejor fotografía estaba llamada a recoger el galardón.

En 2015, esa vitola de favorito recae sobre la candidata polaca, "Ida", de Pawel Pawlikowski, que al igual que le pasó a "La cinta blanca" está nominada al Óscar de mejor fotografía.

Tanto "La cinta blanca" como "Ida" se rodaron en blanco y negro y cuentan historias en cuyo trasfondo se palpa el belicismo europeo de la primera mitad del siglo XX.

"Relatos salvajes", que acaba de obtener el premio de mejor película iberoamericana en los Goya, está compuesta de seis historias independientes pero con un punto en común: la reacción extrema que cualquier persona puede tener frente a una situación cotidiana.

Darín, Leonardo Sbaraglia, Darío Grandinetti, Érica Rivas, Rita Cortese, María Marull, Óscar Martínez o Julieta Zylberberg son algunos de los nombres que componen el reparto coral.

Coproducida por la argentina Kramer & Sigman Films y la española El Deseo -de los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, que con esta producción son la única representación de España en los Óscar-, la película se estrenó en el último Festival de Cannes, donde obtuvo una gran recepción por parte del público y del mercado cinematográfico.

Pese a que no consiguió ningún premio en la sección oficial, salió de Cannes con distribución para Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Escandinavia, Italia, Benelux, Francia, Japón, países del este de Europa y toda Latinoamérica.

En su país de origen fue todo un fenómeno, con más de 3,5 millones de espectadores, y también consiguió importantes cifras en España -con casi un millón de espectadores-, Uruguay, Chile, México o Francia, con 258.000 entradas vendidas en solo dos semanas, según datos de la productora argentina.

Argentina ha logrado hasta la fecha dos estatuillas de película extranjera: "La historia oficial", de Luis Puenzo, en 1986 y "El secreto de sus ojos" en 2010.

Otros cuatro títulos lo han intentado sin suerte: "La tregua" (1974), de Sergio Renán; "Camila" (1984), de María Luisa Bemberg; "Tango" (1998), dirigida por el español Carlos Saura, y "El hijo de la novia" (2001), de Campanella.

"LEVIATÁN" (Rusia), la lucha contra el sistema

El director y guionista Andrey Zvyagintsev, responsable de títulos como "El regreso" (2003), que ganó el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia, convenció a los académicos de Hollywood con "Leviatán", una historia universal centrada un hombre corriente al que un sistema corrupto le pone entre la espada y la pared.

El filme se impuso a "Ida" en los Globos de Oro como mejor película extranjera y se presenta como una alternativa real al favoritismo de la cinta polaca, junto con "Relatos salvajes".

"Leviatán" recibió el premio de mejor guión en el Festival de Cine de Cannes y ganó como mejor película extranjera en el Festival de Cine de Palm Springs.

La última ocasión en la que una cinta rusa ganó el Óscar de película extranjera fue en 1995 con "Quemado por el sol" (1994), que fue la única vez que una producción rusa se impuso en los premios de la Academia de Hollywood desde la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Rusia optó al Óscar también con "12" (2007) y "Urga, el territorio del amor" (1992), ambas de Nikita Mikhalkov, además de "Vor: el ladrón" (1997) y "El prisionero de las montañas" (1996).

Entre 1969 y 1985 nueve filmes hechos en la URSS disputaron el Óscar y tres de ellos se hicieron con la estatuilla: "Moscú no cree en las lágrimas" (1980), "Dersu Uzala" (1975), dirigida por el japonés Akira Kurosawa, y "Guerra y paz" (1966).

"TANGERINES", la guerra de las mandarinas

Por primera vez una película estonia disputa la estatuilla de mejor largometraje de habla no inglesa, una producción que también consiguió la nominación en esa categoría en los Globos de Oro, todo un éxito para el filme del cineasta Zaza Urushadze.

"Tangerines" está ambientada en Georgia en 1992 en pleno conflicto con los separatistas abjasos tras la disolución de la URSS y cuenta las desventuras de dos inmigrantes estonios que deciden quedarse en el país hasta que puedan recolectar las mandarinas de su plantación de frutales.

Fue la última de las cinco candidatas en esta categoría en lograr distribución en EE.UU., un acuerdo con Samuel Goldwyn Films que se anunció el 13 de febrero.

"Tangerines" tuvo su estreno oficial en el Festival de Cine de Varsovia en octubre de 2013 y se ha paseado por festivales en Alemania, Serbia, Lituania, Israel y EE.UU.

"TIMBUKTU", la crudeza del fundamentalismo

Avalada por sus reconocimientos en el Festival de Cannes, donde participó en la competición oficial por la Palma de Oro, "Timbuktu" ha impactado por su relato de la ocupación de la legendaria ciudad de Tombuctú, en el desierto de Mali, por parte de los fundamentalistas islámicos.

Entre junio de 2012, cuando fue ocupada por los yihadistas, y enero de 2013, cuando fue liberada por tropas franco-malienses, los habitantes de Tombuctú trataron de sobrevivir a la persecución del fundamentalismo islámico.

El filme se inspiró en la historia real de una pareja que fue condenada por radicales religiosos a morir lapidada en Aguelhok, al norte de Mali, acusados de mantener relaciones sexuales sin estar aún casados.

El incidente empujó al realizador mauritano Abderrahmane Sissako a escribir la historia y dirigirla.

Al igual que en el caso estonio, es la primera vez que una cinta de Mauritania compite por la estatuilla de la Academia de Hollywood.

"Timbuktu" debutó en el Festival de Cannes y se ha proyectado en numerosos festivales en Europa, América y Asia.

La asociación de la prensa extranjera afincada en Francia, creadora de los premios cinematográficos Lumière -los Globos de Oro galos- proclamó a "Timbuktu" mejor película del año y a Sissako mejor director en la ceremonia celebrada el 2 de febrero en París.

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