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Cultura

"La hora de los hornos", 50 años de un documental que sigue vigente

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Hace cincuenta años, los argentinos Fernando 'Pino' Solanas y Octavio Getino estrenaron un documental clave en la historia del cine político latinoamericano y hoy, los problemas que denunciaban "están aún ahí".

Así lo señaló hoy Solanas en la presentación en el Festival de Cannes de la proyección de un filme que se realizó entre 1966 y 1969, clandestinamente, como "un acto de resistencia contra la dictadura del general (Juan Carlos) Onganía".

Un filme que fue "una gran aventura" y "una enorme provocación", en palabras de Solanas, que expresó su satisfacción por la cantidad de debates y discusiones que generó su trabajo, dividido en tres partes: "Neocolonialismo y violencia"; "Acto para la liberación" y "Violencia y liberación".

A sus 82 años, el realizador argentino se mostró emocionado por presentar su trabajo de nuevo en Cannes y ante la mirada del delegado general del festival, Thierry Frémaux, a quien llamó su "primer y gran promotor".

En Cannes presentó "Sur" en 1988 y se llevó el premio a mejor director y en 1992 el de la Comisión Técnica por "El viaje". Y hoy volvió al festival para presentar uno de los trabajos claves de su carrera.

"Nadie creía que lo pudiéramos hacer", recordaba hoy Solanas. Y lo hicieron, en la soledad impuesta por la clandestinidad y sacando de Argentina 175 cajas de película para llevarlas a Roma, donde acabaron el montaje en casa de los hermanos Taviani.

El 2 de junio de 1968 se estrenó en el Festival de Pésaro (Italia), unos días después de que Cannes tuviera que suspender su edición de aquel año en la ola del movimiento de Mayo del 68.

"Nos preguntamos entonces cómo hacer para que se viera el filme" porque tenían muchos simpatizantes pero también muchos críticos con un trabajo que cargaba con fuerza contra la violencia institucionalizada en Latinoamérica.

Consiguieron hacer 70 copias a su regreso a Argentina y comenzaron a exhibir a película en una especie de red paralela política de difusión de cine. Es decir, en casas particulares, en locales, en cualquier sitio que les dejaran.

La respuesta, rememora, "fue formidable". Se producían discusiones en los descansos de la proyección -la película era en 16 milímetros y a los 45 minutos había que cambiar de bobina- y la repercusión de su trabajo fue mucho más lejos de lo que podían haber imaginado.

Como también lo fue la persecución a la que fueron sometidos los que participaron en la elaboración del filme.

"Tardamos aún décadas para salir de la represión y de la censura, Fue un periodo muy difícil hasta que en 1983 se reinstauró la democracia", indicó Solanas, que sin embargo se lamentó de que "los problemas que planteaba la película, están aún ahí".

La liberación, los abusos, la impunidad, la geografía del hambre, la democracia, la justicia social o la marginación son algunos de los elementos que se repiten en un documental que mezcla imágenes reales y de ficción para denunciar la situación de Argentina y de Latinoamérica en aquel final de los sesenta.

Fidel Castro, Che Guevara, Mao Zedong, Juan Domingo Perón o Eva Perón son algunas de las figuras que aparecen en el documental, que sirvió hoy en Cannes como homenaje a la carrera cinematográfica de Solanas.

"Un inmenso personaje, artista y poeta", afirmó en su presentación Frémaux, que destacó la vida "extremadamente rica" del realizador argentino, sus reflexiones sobre la ecología, la naturaleza o la desesperanza obrera.

Un "senador indisciplinado, comprometido y muy respetado" y uno de los cineastas con la "obra más potente de todos los directores contemporáneos".

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