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El movimiento documental cubano en torno a la Revolución, en el Reina Sofía

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El movimiento documental cubano en torno a la Revolución, en el Reina Sofía

El movimiento documental cubano en torno a la Revolución, en el Reina Sofía

El movimiento documental cubano en torno a la Revolución es un episodio de la vanguardia en América Latina habitualmente ignorado y a él dedica un ciclo el Museo Reina Sofía.

Unido al impulso de mostrar una realidad nueva y repensar la función pública de la imagen, el documental en Cuba fusionó el registro fáctico con la estética de choque y la agitación del montaje.

Comisariado por Michael Chanan, el programa del ciclo, organizado en colaboración con la Cinemateca de Cuba y con formatos originales procedentes del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), se articula en diálogo con la exposición retrospectiva que el Reina Sofía dedica al artista cubano Wifredo Lam.

En 1959, la realidad cubana cambió radicalmente con el triunfo del movimiento revolucionario. Una de las consecuencias en la escena artística fue el nacimiento de un nuevo cine en el que el documental juega un papel central.

Apenas una década después, Julio García Espinosa, figura de referencia de la producción cinematográfica, escribió un manifiesto titulado "Por un cine imperfecto".

En su reflexión sobre la práctica del cine revolucionario sostiene que las imperfecciones de un cine de urgencia de bajo presupuesto que busca generar un diálogo público son preferibles al brillo de las grandes producciones que simplemente anulaban y cosificaban al público.

Esta tesis, planteada en una de las piezas más destacadas del ciclo, "Tercer mundo, tercera guerra mundial", rodada en Vietnam en 1968, queda demostrada en la corriente experimental que atraviesa a numerosas de las películas incluidas también en el programa.

La Revolución desató un frenesí de proyectos, con nuevos creadores que salieron a las calles entusiasmados por narrar la actualidad, creando un terreno fértil para un género en convulsión.

Figura importante del ciclo es Santiago Álvarez quien transformó el "Noticiero semanal" del que estaba a cargo. En lugar de mostrar una secuencia arbitraria de elementos inconexos, los unió en un discurso político, o los convirtió en documentales monográficos, que luego continúa en filmes más extensos.

El público acudía en masa a ver su sátira política, centrada en un montaje rápido e inmediato, normalmente dirigida contra el expansionismo norteamericano, precisamente en un momento en el que el documental parecía iba a desaparecer de las pantallas de cine.

Álvarez también hizo de estos noticiarios una escuela para cineastas jóvenes, en la que les enseñó a crear películas de manera veloz y barata, aprovechando los materiales que hubiese a mano.

Como contrapunto a este cine, el programa incluye una selección de filmes realizados en Cuba por cineastas extranjeros llegados durante los primeros años de la Revolución, como son los casos de Joris Ivens, Chris Marker y Agnès Varda.

Historiador del cine, profesor en la Universidad de Roehampton y autor, entre otros libros, de "The Cuban Image: Cinema and Cultural Politics in Cuba" (1986), Michael Chanan ha querido presentar en este ciclo un movimiento ignorado en las historias de la vanguardia pero fundacional en la transformación crítica del documental en un medio que negocia con un momento histórico clave y examina sus propios límites y posibilidades.

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