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Lamine Sarr, portavoz del movimiento que llevó al Congreso la regularización de migrantes: “Hemos sufrido todo tipo de racismo hasta llegar aquí”

Lamine Sarr, portavoz de la campaña Esenciales y del Sindicato de Manteros de Barcelona

Marta Maroto

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Lamine Sarr (39) no puede quitarse la sonrisa ante los vítores y aplausos de sus compañeros. Fotos y ramos de flores, abrazos y gritos de júbilo porque el camino ha sido duro hasta llegar a la Comisión de Trabajo en el Congreso de los Diputados. En las manos de los parlamentarios descansa ahora la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que, con más de 600.000 firmas validadas, pide la regularización de medio millón de personas migrantes que realizan trabajos invisibilizados en la economía sumergida y en condiciones de precariedad. 

Más de 800 organizaciones y 14.000 voluntarios unidos en la campaña ‘Esenciales’ —bautizada así por la relevancia de los sectores que emplean a miles de personas sin papeles, como puso de manifiesto la pandemia— se pusieron manos a la obra en febrero de 2022, recogiendo en apenas diez meses las rúbricas suficientes para forzar un debate en el Congreso. 

Con prisa por no perder el tren de vuelta a Barcelona, Sarr, que además de portavoz de Esenciales también lo es del Sindicato de Manteros de Barcelona, cuenta a ElDiario.es cómo la tienda de Top Manta, la marca de ropa creada por los manteros para dar trabajo estable y regular a migrantes, se convirtió en uno de los centros neurálgicos de la iniciativa: de este local de las Ramblas, símbolo de la lucha antirracista, salían pliegos vacíos que regresaban llenos a los pocos días, llegando a juntar hasta 32.000 firmas. 

De sol a sol y sin descanso, comienza ahora un trabajo de presión y seguimiento por parte de la sociedad civil para que efectivamente esta iniciativa popular, una de las que más apoyo ha recibido en la historia de este país según se felicita el movimiento, prospere y reconocer los derechos de miles de trabajadoras del hogar y cuidadoras, temporeros y trabajadores del campo, manteros…

¿Cómo valora la presentación de la ILP en la Comisión de Trabajo?

Ha sido un día histórico. Cuando en un primer momento impulsamos la Propuesta No de Ley durante el confinamiento, muchos pensaron que era imposible. El Congreso la rechazó, pero logramos hacer conocido nuestro nombre, el movimiento Regularización Ya, y hemos demostrado que no bajamos los brazos, que seguimos luchando y trabajando, ahora para recoger más de 500.000 firmas que van a permitir debatir una Iniciativa Legislativa Popular. 

Centenares de organizaciones y miles de voluntarios han logrado que se llegue a las firmas necesarias, ¿cómo ha sido el trabajo hasta llegar hasta aquí? 

Hemos encontrado piedras y racismo en el camino, todo tipo de obstáculos. Hemos tenido que trabajar noche y día, con frío o calor, bajo la lluvia; hemos ido a las universidades, a los barrios, a las fiestas populares y a las presentaciones de todo tipo de eventos culturales, a las colas de los conciertos… Medio millón de firmas no son pocas, y hemos llegado a presentar 700.000. Estamos muy contentos.

¿Cómo ha vivido esta etapa a nivel personal?

Pues ha sido duro, no te voy a engañar… Hemos recibido insultos y hemos sufrido todo tipo de racismo. Sin embargo, el racismo contra el que hemos decidido que vamos a gastar nuestra energía es el institucional, contra leyes que le ponen límite a nuestros derechos, como la Ley de Extranjería. Personalmente, una de las cosas que más me ha sorprendido de manera positiva ha sido la juventud. Cuando íbamos a los campus de las universidades y hablábamos con la gente joven, se involucraban con nosotros y llamaban a más compañeros e incluso a profesores para que vinieran a firmar. Vivimos reacciones que nos sorprendieron para bien.  

¿Por qué es importante que esta iniciativa legislativa llegue al Congreso y se abra un debate? 

La lucha por la regularización es una lucha invisibilizada, hay muchas personas que están pasando momentos muy difíciles, que viven a diario situaciones de explotación, y son cosas que no se cuentan. Por supuesto, son demandas de cambio y mejoras que no llegan aquí al Congreso. Para nosotros era importante hacer este esfuerzo para ser escuchados, para que una parte de la sociedad, a la que nunca le ha llegado nuestro mensaje, pueda empatizar y conocer las dificultades que vivimos, que personas que nunca se han topado con nuestro discurso puedan meterse en nuestros cuerpos y sentir la discriminación y la desigualdad a la que nos enfrentamos quienes también trabajamos en este país. 

Yo llegué aquí en 2006, y hasta hace muy poco, 2019, no pude regularizarme. Amigos con los que llegué, o que llegaron casi a la vez que yo, todavía no han podido regresar a Senegal o a sus países de origen ni siquiera de vacaciones para ver a sus familias. Son personas que dejaron atrás hijos, padres, amigos… y son muchos años sin ver a la gente que quieres. Esto es una manera de castigar a los migrantes, es una manera de hacernos sentir excluidos, discriminados, y no debería pasar en una sociedad moderna. 

¿Os habéis sentido escuchados por los grupos parlamentarios? ¿Qué va a pasar ahora? 

Ha ocurrido lo que esperábamos. Nos han preguntado y estábamos bien preparados para contestar. Nosotros hemos hecho todo lo que podíamos hacer: ya no es una ILP, ahora es un Proyecto de Ley y está en mano de los políticos de la Comisión de Trabajo. Esperamos que aceleren este proceso para que quienes lo necesitan puedan beneficiarse de esta regularización extraordinaria. 

Por nuestra parte, nosotros como movimientos y sociedad civil, seguiremos haciendo presión social, a través de sindicatos, redes sociales… Aunque ya se hayan entregado las firmas, vamos a seguir tejiendo redes y hablando con partidos políticos, con quienes queremos empezar una ronda de conversaciones. Ya lo hemos dicho, no vamos a parar hasta que no salga adelante una regularización. 

Durante la pandemia enviasteis una carta a la Moncloa que no fue atendida, también en 2020 fue rechazada una Proposición No de Ley (PNL). ¿Cuáles son los principales escollos a los que os enfrentáis en un contexto, además, electoral?

La proximidad de las elecciones no deberían influir en el proceso de otorgar derechos básicos a la ciudadanía, que en este caso es que se entregue un papel a personas para que puedan trabajar de manera regular. Muchos migrantes, además, ya tienen empleos en la economía sumergida pero, al no cotizar, no pueden aportar a la Seguridad Social. Estas personas, repito, son esenciales, y merecen poder trabajar y moverse. 

Por otro lado, el principal escollo es el partido en el poder, porque si el Partido Socialista tiene voluntad política esta iniciativa sale adelante y puede aprobarse. Todavía no sabemos qué línea va a adoptar, nosotros estamos deseando sentarnos con ellos, y con todos los partidos políticos, para empezar un diálogo y recabar más apoyos. 

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