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Lo que ocurre si la pobreza no se mide con dinero: el número de pobres casi se duplica y la mayoría vive en países de renta media

Una persona sin hogar pide limosna en una calle de Pekín.

Icíar Gutiérrez

¿Qué es ser pobre? Tradicionalmente, la pobreza se ha medido por la falta de ingresos a la hora de salir adelante. Para poner cifras a este problema a nivel internacional, el Banco Mundial fijó el umbral de pobreza extrema en menos de 1,90 dólares diarios: 736 millones de personas no lo sobrepasan, según los datos más recientes del organismo internacional.

Pero ser pobre también puede tener que ver con el combustible que se emplea para cocinar, el acceso al agua potable o la escolarización de los hijos. Si se tienen en cuenta otras carencias más allá del dinero, si se concibe que es un fenómeno más amplio que no afecta solo económicamente, sino a varias dimensiones de la vida como la salud, la educación, la alimentación o las condiciones de vivienda, el número casi se duplica. Más de 1.300 millones de hombres, mujeres y niños son pobres en varios sentidos a la vez, según el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI).

La mayoría no se encuentran en los países de renta baja, sino en aquellos de ingresos medios. Para el PNUD, estas cifras reflejan que el concepto tradicional de pobreza “resulta obsoleto”. “Los nuevos datos del índice demuestran, con mayor claridad que nunca, que etiquetar a los países —incluso a los hogares— como ricos y pobres conlleva una simplificación excesiva. La pobreza es algo más complejo. No podemos abordarla como algo uniforme. Debemos comprender mejor quiénes son aquellos que viven en situación de pobreza multidimensional, dónde viven y las múltiples maneras en las están quedando rezagados en el ámbito de la salud, la educación y sus condiciones de vida”, argumenta el director de la oficina del informe sobre desarrollo humano del PNUD, Pedro Conceição, en declaraciones a eldiario.es..

El índice analiza 101 países entre 2007 y 2018 que engloban el 76% de la población mundial. Se basa en las encuestas de demografía y salud así como las de hogares elaboradas por Unicef. Los investigadores lo describen como una medida de pobreza “aguda” porque, dicen, refleja la superposición de varias necesidades básicas. También aseguran que, al incluir otras dimensiones del bienestar de las personas más allá de los ingresos, sus resultados se complementan con los informes sobre pobreza extrema del Banco Mundial.

El PNUD la viene viene utilizando y perfeccionando desde 2010. En la actualidad, utiliza diez indicadores que miden la salud, la educación y el nivel de vida, de los cuales debe cumplirse al menos un tercio para entrar en esta categoría. Aquellos que se ven privados de la mitad o más se encuentran en los niveles más severos.

“Se han hecho grandes progresos en la últimas décadas para reducir la pobreza en el ámbito de los ingresos, pero debemos ir más allá. Necesitamos entender cómo las personas experimentan las carencias asociadas a la pobreza multidimensional: ¿Están desnutridas? ¿Pueden ir a la escuela? ¿Tienen acceso a agua potable o energía? En definitiva, se trata de conocer cuál es la anatomía de la pobreza del siglo XXI. Solo entonces podremos diseñar políticas verdaderamente eficientes y eficaces para combatirla”, defiende Conceição.

Hace cuatro años, los dirigentes mundiales se comprometieron a cumplir, en 2030, 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que estos días centran los debates en Nueva York, en el Foro Político de Alto Nivel. El primero de todos exige terminar con la pobreza en todas sus formas en todas partes. La primera de las metas es erradicar la extrema pobreza, medida en ingresos por el Banco Mundial. Sin embargo, también se comprometieron a reducir a al menos a la mitad “la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales”. Es aquí donde, a juicio de los investigadores del PNUD y la Universidad de Oxford, entra el IPM. 

886 millones de pobres en países de renta media

De acuerdo con los resultados, más de dos tercios de las personas en situación de pobreza multidimensional, unos 886 millones, viven en países de renta media. De ellos, 94 millones se encuentran en países de ingresos medios-altos. “Este dato indica que el crecimiento económico de un país no tiene por qué traducirse necesariamente en una mejora de las condiciones de vida para las personas”, esgrime Conceição.

El organismo de Naciones Unidas recurre para evaluarlos a la clasificación del Banco Mundial. De acuerdo con la institución, las economías de ingresos medios-bajos son aquellas con una Renta Nacional Bruta per cápita de entre 1.026 y 3.995 dólares; mientras los de renta media-alta llegan hasta los 12.375 dólares.

Algunos de los países de renta media que figuran en la lista del índice de pobreza multidimensional son India (373,7 millones de pobres), Nigeria (98,1 millones), Pakistán (75,5 millones), Bangladesh (68,6 millones), China (54,4 millones), Indonesia (18 millones), México (8 millones), Filipinas (6 millones), Egipto (5,03 millones) o Perú (3,8 millones).

Otros 440 millones de personas con carencias en varias dimensiones viven en los Estados más empobrecidos del planeta, con una renta per cápita inferior a 1.025 dólares. Son lugares como Etiopía (87,6 millones), República Democrática del Congo (60,2 millones), Yemen (13,4 millones), Nepal (9,9 millones) o Siria (1,3 millones). 

El PNUD, sin embargo, insiste en que los datos analizados “muestran que los promedios a nivel nacional pueden ocultar una enorme desigualdad en los patrones de pobreza de un país”. Pone el ejemplo de Uganda, donde el 55% de la población sufre pobreza multidimensional. No obstante, las diferencias son enormes en el interior: mientras la capital, Kampala, tiene un índice del 6%, en la región de Karamoja, al noreste, se dispara hasta el 96%. “Para combatir la pobreza necesitamos saber dónde viven las personas pobres. No están distribuidas uniformemente en cada país, ni siquiera dentro los hogares”, sostiene Achim Steiner, administrador del programa de la ONU para el desarrollo, en un comunicado.

No todas las personas que entran dentro de estas cifras experimentan la pobreza por igual. Por ejemplo, Egipto y Paraguay tienen valores similares en el IPM pero la desigualdad entre los pobres es mucho mayor en Paraguay que en Egipto. Lo mismo ocurre en el sur de Asia con Pakistán o Bangladesh, que a pesar de contar con niveles de pobreza multidimensional parecidos, la desigualdad entre los propios pobres es mayor en Pakistán.

Los resultados también evidencian que los niños sufren la pobreza de forma más intensa que los adultos. Casi la mitad de las personas pobres contabilizadas por el PNUD, 663 millones, son niños. A nivel mundial, uno de cada tres menores de edad es pobre en varias dimensiones frente a uno de cada seis adultos.

Los investigadores, sin embargo, subrayan una tendencia positiva: los que se encuentran al final de la cola están dando pasos mayores. “Estudiamos los datos de un grupo de diez países de renta media y baja y obtuvimos resultados esperanzadores, ya que el 40% más pobre de la población ha avanzado más rápido que el resto [es decir, la proporción de indicadores que no se cumplen creció de forma más acelerada entre este grupo de población que en el resto]”, dice Sabina Alkire, directora de OPHI.

De estos 10 Estados examinados a lo largo del tiempo, India y Camboya son los que más rápidamente redujeron sus índices de pobreza multidimensional. Etiopía, India y Perú redujeron “considerablemente las privaciones en los 10 indicadores, de acuerdo con el balance del PNUD. Etiopía, por ejemplo, mejoró en nutrición, escolarización o agua potable. India progresó, por ejemplo, en el combustible para cocinar o la higiene, y Perú desarrolló energía limpia, electricidad o vivienda.

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