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ENTREVISTA

Sarahi Boleko, presidenta de SOS Racismo Madrid: “En España hay una violencia desmedida en la actuación policial”

La presidenta de SOS Racismo Madrid, Sarahi Boleko.

Laura Prieto Gallego

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Viernes 29 de marzo, primera hora de la mañana. Un vecino del barrio madrileño de Lavapiés graba con su móvil una detención policial violenta de dos jóvenes negros y la publica en redes sociales, expresando su indignación. Cientos de personas se hacen eco de esas imágenes, en las que puede verse cómo un agente inmoviliza a un chico en el suelo, mientras que un segundo policía le golpea en la pierna varias veces. Instantes después, este segundo policía arremete contra otro chico, que no ofrece resistencia en ningún momento y trata de sentarse en el suelo, pero recibe un fuerte golpe a la altura de la clavícula y trata de huir.

Dos días después, los vecinos se concentraron en la plaza principal del barrio para apoyar a los dos chicos, de poco más de 20 años. A ellos también se les pudo ver allí, emocionados. El acto fue convocado por varios colectivos antirracistas de la capital, entre ellos, SOS Racismo. “No se trata de un caso aislado, sino algo sistemático que sucede porque existe una estructura racista”, deja claro la presidenta de la organización, Sarahi Boleko, en una entrevista con elDiario.es.

¿Qué pensaron cuando vieron el vídeo de la actuación policial en Lavapiés?

No nos sorprende, porque pasa a menudo en Lavapiés. Justo un año atrás, el 15 de abril, nos estábamos manifestando por otro abuso policial. Lo que demandamos las asociaciones antirracistas es que se tome conciencia de que lo que pasa en Lavapiés no es un caso aislado, sino algo sistemático que sucede porque existe una estructura racista.  

Su oficina está en el barrio. ¿Les suelen llegar denuncias de los vecinos por casos similares?

Muchas. En Lavapiés, están dispuestos alrededor de un 40% de los dispositivos policiales que hay en todo Madrid. Es un barrio bajo sospecha porque las personas racializadas que viven en él están bajo sospecha. Nos llegan muchos testimonios, pero sabemos que hay muchos más que quedan invisibilizados por desconocimiento o miedo a denunciar. 

¿Por qué cuesta tanto a las víctimas denunciar? 

Hay personas que no denuncian porque desconocen incluso los derechos que tienen y las vías de denuncia que existen. Pueden desconocer los medios para presentar una queja o los espacios donde pedir ayuda. También influye la barrera idiomática. Por ejemplo, los dos chicos del vídeo no hablan del todo bien español y no se les proporcionó en ningún momento acceso a un traductor. En otros casos, no se les garantizan sus derechos en el proceso de denuncia porque no hay un abogado capacitado y sin una gran carga de trabajo que pueda atenderles. 

Es un barrio bajo sospecha porque las personas racializadas que viven en él están bajo sospecha

A todo esto hay que sumar que el o la afectada en cuestión se encuentre en una situación administrativa irregular. Es algo que limita y da miedo a la hora de denunciar, porque piensas que te pueden deportar o encerrar en un CIE. Las barreras son muchas. 

¿Se suele criminalizar a este tipo de barrios, donde hay una gran población de origen migrante? 

Hace tiempo que empezamos a denunciar que barrios de Madrid como Lavapiés, Vallecas o Villaverde están siendo despojados de dispositivos sociales, sanitarios y, en general, de atención comunitaria local, mientras aumentan los dispositivos policiales. Son áreas de alta vulnerabilidad, por clase social, y porque habitan muchas personas racializadas en ellos. Subir las tasas de dispositivos policiales no es la solución a las cuestiones que afectan a los barrios, lo que hace falta es una intervención social adecuada.

En el caso de Lavapiés, hablamos de un barrio que está a diez minutos andando de Sol, en pleno centro de Madrid. El contraste de vida que hay respecto a otras zonas colindantes, como Latina, es impresionante. Si comparas ambos barrios es evidente que en Lavapiés hay una dejadez de servicios y recursos. 

El secretario de antirracismo de Podemos, Serigne Mbaye, dice que los agentes implicados en la detención del vídeo “ya eran conocidos en el barrio por el trato a las personas negras”. ¿SOS Racismo tenía constancia de ello?

A raíz de la difusión del vídeo el viernes pasado nos han llegado comentarios acerca de estos dos policías, y sabemos que hay un tercero. Nos cuentan situaciones parecidas en las que los protagonistas son los mismos y, al parecer, todo el mundo los conoce. Es algo que habrá que investigar. 

Muchos comparan lo que se ve en el vídeo con casos sonados de EEUU, como el de George Floyd, cuyo asesinato desencadenó enormes movilizaciones contra la brutalidad policial.

Sí. Deberíamos comparar el tratamiento que se da a las personas racializadas por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad en ambos países, en Estados Unidos y en España. Como allí, aquí también vemos una violencia desmedida en la actuación policial. Es lo que sucede en el vídeo del viernes. Independientemente de si esos dos chicos hicieron algo mal o no, nada justifica esa violencia.

Es tan sencillo como, si había alguna sospecha, reducirles y mandarles a comisaría. Pero el vídeo es desgarrador. ¿Por qué le están pegando tanto? Es inexplicable. Y, a lo mejor, a otra persona blanca, en esa misma situación, se la hubiera tratado de otra manera. ¿Cuál es el sesgo que hay detrás de la policía para que se realice una actuación como la que vimos el viernes y se tenga totalmente normalizado que esto suceda? 

Red Jurídica, una plataforma de abogados que trabajan por los derechos de las personas migrantes y otros colectivos, insiste mucho en que, aunque una persona sea culpable de un delito, tiene derecho a la dignidad, a que se la respete y a no sufrir abusos, y más en una situación como la que se ve en las grabaciones donde hay una total indefensión. 

La versión de la Policía es que los dos jóvenes tuvieron una actitud “hostil” y que uno de los agentes fue herido. Además, varias organizaciones de policías insisten en que no se pueden sacar conclusiones porque en el vídeo solo se ve una parte de lo que ocurrió. ¿Qué cuentan los dos jóvenes?

Es cierto que todavía desconocemos lo que desencadenó esa actuación policial, pero el motivo que haya detrás no justifica la violencia desmedida que se ve en las imágenes. Los chicos mantienen su versión de que ellos no hicieron nada. De hecho, ellos también han denunciado y han solicitado los vídeos de las cámaras de seguridad que están situadas en la misma plaza de Lavapiés. Entiendo que si piden esto es que no tienen miedo y no tienen nada que ocultar. Lo mismo pienso de los agentes, si ellos tienen claro lo que pasó, no habrá problema en que se conozcan esas grabaciones. Ayudaría a aclarar el relato de lo que pasó, porque primero se habló de posesión de drogas y luego, al parecer, de un enfrentamiento con una cajera. 

¿Han podido hablar con los dos chicos? 

Sí, son dos chavales a los que se les ha descrito en los medios como hombres, pero tienen poco más de 20 años y llevan muy poco en España. Ellos están completamente indignados con lo que ha pasado, no se lo esperaban y, además, sostienen que, no solo fueron agredidos en la calle, sino que luego les siguieron pegando en el coche de policía. Se sienten muy frustrados, especialmente con la impunidad con la que se ha podido hacer algo así. 

Independientemente de si esos dos chicos hicieron algo mal o no, nada justifica esa violencia

La parte buena, por decir algo, es que al menos están siendo ahora mismo acompañados por una asociación y que reciben también el acompañamiento de una asesoría legal, algo que muchas veces no pasa. 

Usted acudió, como una de las organizadoras, a la concentración del domingo en Lavapiés. ¿Esperaba que asistieran tantos vecinos del barrio? 

Ver a tanta gente nos reafirmó en la importancia de aquella concentración. Cuando la planteamos, estuvimos debatiendo si hacerla el domingo o esperar a más adelante, pero creíamos que, fuésemos dos o 100, teníamos que organizarla para que los chicos se sintieran acompañados y apoyados. 

La gente está muy cansada de que dejemos pasar estos abusos policiales y que no hagamos nada frente a ellos. De que no haya una revisión sobre qué sucede con las personas racializadas y el trato que reciben de la policía. En general, la gente está muy cansada de que se sigan vulnerando los derechos de las personas racializadas con total impunidad. 

Se han abierto dos investigaciones, una iniciada por la Dirección General de Policía, y otra anunciada por el Ministerio de Interior. ¿La respuesta por parte del Gobierno habría sido la misma sin la presión ciudadana? 

No lo creo, no. Básicamente, porque son abusos sistémicos. Estas agresiones pasan constantemente y, las pocas veces que alguien intenta denunciar, pueden multarte por desacato a la autoridad. Si no hubiera habido una denuncia colectiva de las asociaciones y la sociedad, creo que no habría pasado nada. 

La gente está muy cansada de que dejemos pasar estos abusos policiales

¿Qué esperan de estas investigaciones?

Lo deseable sería que hubiera una reparación del daño y un reconocimiento total de lo que ha ocurrido. Necesitamos presionar para que sea una investigación veraz y efectiva y que no caiga en saco roto. Que no sea un “hemos abierto la investigación, pero ya está”.

¿Qué medidas exigen para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir?

Espero también que esta denuncia sirva para que se promueva un cambio real. Sabemos que estos actos no son una excepción, que este tipo de actos racistas suceden en todos los barrios, incluso en el fútbol, y otros muchos espacios

Hace falta una ley contra el racismo, que proteja a las personas racializadas frente a las vulneraciones de sus derechos y reconozca la existencia del racismo estructural. Un marco legal que afirme que, igual que las personas somos machistas, aprendemos racismo y lo podemos desaprender; y que los funcionarios, al igual que la policía, tienen sesgos racistas y necesitan más formaciones para promover un tratamiento igualitario y justo para todos.

De esta ley, por cierto, ya existía un borrador el año pasado y no se llegó ni a debatir en el Congreso. Para evitar esta violencia, pediría que no se nos deje fuera de la agenda política, porque siguen dejándonos al margen, sin tener en cuenta las demandas de la población racializada.

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