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Los descuelgues para rebajar salarios aumentan por primera vez desde 2013

Imagen de archivo de un comercio. Este sector es de los más afectados por los decuelgues.

Laura Olías

Los descuelgues de los convenios colectivos de las empresas o inaplicaciones, como se denominan formalmente, han aumentado este 2019 por primera vez desde 2013. Las empresas están recurriendo más a esta especie de 'puerta de atrás' para rebajar las condiciones pactadas en los convenios colectivos que les son de aplicación, como vía para imponer rebajas salariales. Hasta noviembre de este año se han registrado 996 inaplicaciones, superando la cifra alcanzada en todo 2018 (987), según los datos del Ministerio de Trabajo.

Las inaplicaciones de los convenios colectivos están reguladas en el artículo 82.3 del Estatuto de los Trabajadores, que fue modificado en las reformas laborales de 2010 y 2012 facilitando este mecanismo para exceptuar las condiciones laborales pactadas entre sindicatos y patronal. Se ampliaron tanto las causas que tienen que alegar las empresas para justificar las inaplicaciones, como las materias susceptibles de descuelgues (antes de 2012 solo eran cuestiones salariales) y el procedimiento para aprobarlos (en 2010 se permitió la creación de comisiones específicas para ello en las empresas sin representación de los trabajadores, por ejemplo).

Comisiones Obreras ha presentado este viernes un informe sobre las inaplicaciones de convenios desde octubre de 2010, fecha a partir de la cual se pueden registrar oficialmente. Hasta el año 2012, cuando se aprobó la obligación del registro, apenas hay descuelgues de convenios inscritos: un total de 14. En 2012, el número ascendió a 538 y en 2013 “se produjo el boom de las inaplicaciones” –recoge el estudio– cuando llegaron a las 2.572.



A partir de entonces, coincidiendo con los años de recuperación macroeconómica, las inaplicaciones de convenios colectivos registrados se han reducido año a año, con mayor intensidad en 2014 y 2015 y de manera más moderada en los últimos ejercicios. Hasta 2019, cuando los descuelgues han repuntado ligeramente.

El sindicato precisa que sus datos no coinciden exactamente con la estadística del Ministerio de Trabajo porque ha analizado los convenios inscritos en el REGCON (el Registro de Convenios Colectivos) agrupándolos anualmente por la fecha de la firma, en lugar de la fecha del registro, y porque el sindicato ha eliminado algunas “duplicidades detectadas” en su análisis.

El secretario general de CCOO, Unai Sordo, junto a la secretaria confederal de Acción Sindical, Mari Cruz Vicente, han exigido al próximo Gobierno la revisión de la legislación sobre las inaplicaciones de los convenios colectivos como otro de los “elementos más lesivos” de la reforma laboral de 2012, junto a las más mencionadas como la supremacía del convenio de empresa sobre el sectorial y el límite a la ultraactividad (prórroga de los convenios colectivos cuando termina su vigencia).

Antonio González, de Economistas Frente a la Crisis, coincide en la necesidad de revertir las facilidades a los descuelgues, aunque señala que las empresas han recurrido generalmente a otros mecanismos “más discretos” para precarizar las condiciones de sus plantillas, como “la modificación sustancial de las condiciones de trabajo reguladas en el artículo 41 del Estatuto”.

En 2019, los 996 descuelgues han involucrado a 793 empresas y afectado a 20.903 trabajadores. Desde 2010, el estudio de CCOO señala que las inaplicaciones alcanzaron a un total de 348.229 trabajadores. Por sectores, el sindicato destaca que los que más recurren a esta posibilidad son “comercio, hostelería, industria siderometalúrgica y construcción”.

El economista Antonio González considera que el incremento de los descuelgues este año puede explicarse por “la ralentización de la economía y con determinados problemas sectoriales concretos, como en la industria de la automoción, que afectan también de manera indirecta a muchas empresas suministradoras”.

Desde CCOO justifican también este aumento porque “se empieza a estrechar el margen entre los salarios mínimos recogidas en los convenios colectivos y los salarios que realmente cobran los trabajadores”, que antes estaban más distantes.

Vía para rebajar salarios

Aunque en 2012 se permitió aplicar los descuelgues a otras materias además de la salarial, como el “horario y distribución del tiempo de trabajo” y las “mejoras voluntarias de la acción protectora de la Seguridad Social”, la gran mayoría de las inaplicaciones de convenio se aprueban para desmarcarse en temas salariales. En las 996 registradas este año, el 79% afectaba a la cuantía salarial o el sistema de remuneración.

Desde 2010, de las 9.673 inaplicaciones estudiadas por CCOO, en el 96% de los casos se descolgaba “la cuantía salarial, el sistema de remuneración o ambos”. Le sigue como materia afectada la “distribución del tiempo de trabajo y el régimen de trabajo a turnos” (15,40%) y “las mejoras voluntarias de la acción protectora de la Seguridad Social” (6%).

¿Quiénes aplican estos descuelgues? La gran mayoría son pequeñas empresas, lo que en opinión de CCOO quedó impulsado por “las comisiones ad hoc” que pueden dar luz verde a las inaplicaciones desde la reforma laboral de 2010, en aquellas empresas sin representación de los trabajadores. El 60,3% de las inaplicaciones analizadas por el sindicato corresponden a las empresas más pequeñas, de 1 a 10 trabajadores, y el 70% de los acuerdos salieron de estas “comisiones ad hoc”. 

El sindicato ha insistido en que en estas comisiones se genera muchas veces el riesgo de presión por parte de los empresarios sobre plantillas muy reducidas. El informe destaca que 871 acuerdos firmados por este tipo de representación afectan a una única persona; 860, a dos y 727, a tres personas.

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