Jia Qingguo: “¿Que la relación UE-China no es sostenible? Comenzó cuando China era débil y sus empresas atrasadas y no se detuvo”
A diferencia de lo que solemos asumir en Occidente, el sistema político chino cuenta con ocho partidos legales minoritarios que cooperan con el régimen bajo la dirección –y subordinación– del Partido Comunista de China (PCCh). Uno de ellos es el Liga Democrática de China, al que pertenece Jia Qingguo. Este partido enfoca su agenda principalmente en el desarrollo cultural, científico y educativo de la nación. Su base de afiliados (más de 340.000 miembros) está compuesta por académicos de alto nivel, científicos y educadores. Su propuesta principal es canalizar el conocimiento técnico y académico de este sector hacia la toma de decisiones del Estado.
Jia Qingguo (Wuzhi, Henan, 1956) es una figura destacada dentro de la Liga Democrática y, a través de esta afiliación, ocupa su influyente escaño en el Comité Permanente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh). No es un parlamento con poder legislativo, pero sí el máximo órgano consultivo y de asesoramiento político del país. Este experto en relaciones internacionales es reconocido por haber sido el decano de la prestigiosa Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Pekín.
En esta entrevista que concede a elDiario.es tras su participación en la reunión anual del Cercle d'Economia en Barcelona en un debate sobre la reconfiguración del orden internacional, no rehúye a cuestiones políticas, sí bien el diálogo gira principalmente en torno a cuestiones económicas. Pero reconoce las “violaciones de derechos humanos” en Xinjiang, “que China debería aprender a evitar”, y no le duelen prendas en señalar a Estados Unidos y a la UE por no reconocer el “genocidio del Gobierno de Israel en Gaza” ni en admitir que la estrecha colaboración de China con Rusia “tiene mucho que ver EEUU”.
Europa se siente cada vez más atrapada entre Washington y Pekín. ¿Cómo cree que debería posicionarse la Unión Europea en este nuevo panorama internacional?
Europa debería desarrollar sus propias políticas en función de sus intereses y valores. Y sus intereses exigen que Europa continúe con las relaciones comerciales y económicas. Es la manera que tiene de aprovechar la ventaja comparativa en el comercio y de hacer a Europa más próspera. Europa puede vender su tecnología a China, pero también aprender y comprar tecnología de China. Debe ser un proceso bidireccional. Aprovechar la oportunidad para Europa es una decisión que los europeos tienen que tomar, pero no hay que desperdiciar esta oportunidad por la presión de EEUU.
La Comisión Europea sostiene que la actual relación comercial y de inversión con China no es sostenible. ¿Cree que Bruselas exagera?
No sé por qué dice que no es sostenible, se ha sostenido durante mucho tiempo. Comenzó cuando China era bastante débil, cuando las empresas chinas eran muy pequeñas y también atrasadas. China no la detuvo y se ha beneficiado del proceso. Las empresas chinas se han ido haciendo más grandes con el tiempo, más fuertes y más competitivas. Si las empresas chinas pudieron hacerlo cuando la situación estaba en contra de China, ¿por qué no pueden hacerlo las empresas europeas cuando están en una mejor posición que la que tenían las empresas chinas en el pasado? Decir que la relación económica no es sostenible demuestra que algunas personas no tienen confianza en las empresas europeas. En otras palabras, creen que no pueden aprender, adaptarse, ni que pueden tener éxito en el comercio y en la inversión con China.
¿Los productos Huawei no son seguros? Los teléfonos de Apple tienen vulnerabilidades demostradas por la propia inteligencia de EEUU. Es una decisión política, no de seguridad
Desde Europa se percibe una contradicción: China defiende la globalización y el libre comercio mientras mantiene importantes barreras en sectores estratégicos.
Las barreras comerciales y los aranceles de China han bajado a lo largo de los años. China tiene un acuerdo de libre comercio con los países de la ASEAN y ambas partes se han beneficiado de ello. ¿Por qué no pueden hacerlo China y Europa? Están obstaculizando su propio progreso en términos de desarrollo tecnológico. Uno de los problemas con Europa es que se preocupa mucho por la influencia estadounidense. Por ejemplo, EEUU dijo que los productos de Huawei no eran seguros. Tanto el Gobierno británico como el alemán realizaron todo tipo de pruebas en los laboratorios y no encontraron nada, y aun así siguieron su consejo. Usted habla de vulnerabilidades: el teléfono de Apple también las tiene. Hay evidencias proporcionadas de que la inteligencia de EEUU intervenía en los teléfonos de los líderes europeos. Pero en el caso de Huawei, después de tantas pruebas, todavía no confían en sus productos. Es una decisión política, no de seguridad.
China lidera la transición hacia el vehículo eléctrico, mientras Europa teme perder parte de su capacidad industrial. Los fabricantes europeos denuncian que las ayudas públicas han permitido a las empresas chinas construir una ventaja competitiva difícil de igualar.
Creo que tanto China como Europa subvencionan a sus empresas. El argumento de que las empresas chinas se han vuelto más competitivas gracias a las subvenciones es exagerado: son competitivas en general, no solo en un sector o producto. Si el Gobierno chino proporcionase subvenciones a todas las empresas para hacerlas competitivas en el mercado mundial, quebraría. El verdadero secreto es que están sometidas a mucha presión. En un inicio, había docenas de empresas de vehículos eléctricos en China enfrascadas en una competencia feroz. Todas perdían dinero, a pesar de las subvenciones. Entonces el Gobierno chino, por si no fuera suficiente, introdujo Tesla en China. Se construyó una fábrica en Shanghái enorme, lo que puso aún más nerviosas a las empresas chinas. Al final quedaron las más fuertes, como BYD o Geely. Las que intentaron mejorar y fueron capaces de ofrecer productos de mayor calidad a un precio menor. Esa es probablemente la razón por la que algunas empresas tuvieron éxito y otras quebraron.
El vicepresidente y ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, ha defendido la necesidad de dialogar con China “de igual a igual”. ¿Qué significa para usted una relación entre iguales entre Europa y China?
Durante mucho tiempo, el Gobierno ha defendido establecer una relación de igualdad y respeto mutuo hacia los países occidentales, en general, y con Europa en particular. Para China no hay ningún problema, la cuestión es cómo llevarlo a la práctica. Me pregunto, por ejemplo, ¿seríamos capaces de mantener una conversación real sobre cómo abordar cuestiones de derechos humanos o recurriríamos a la “diplomacia del megáfono” para decirlo a gritos sin llegar a un acuerdo? Creo que China, probablemente, prefiera el primer enfoque. Todos tenemos nuestras preocupaciones sobre los derechos humanos y todos podemos mejorar en esa materia. Así que es mejor que sentarnos tranquilamente a dialogar para compartir nuestras experiencias y que aprendamos mutuamente.
¿Qué otros errores está cometiendo Europa en su análisis de China?
Sobre todo en cuanto a la lectura que hay sobre su situación en materia de derechos humanos. Las decisiones de la UE en los últimos años respecto a China han estado muy condicionadas. Europa depende mucho de EEUU y le interesa mantener esa buena relación. A veces, hasta el punto de perjudicar sus propios intereses. Un ejemplo es el caso de Xinjiang. Los europeos aceptaron la narrativa estadounidense de que lo que ocurrió fue un genocidio. Para nosotros, en cambio, fue una gran campaña antiterrorista. Muchas personas fueron asesinadas y China tenía que responder. Es cierto que para combatir el terrorismo se tomaron decisiones que violaron derechos humanos. Pero si se mira el resultado final, Xinjiang se está convirtiendo en un lugar mejor y más seguro. De los medios para lograrlo hay que aprender para evitar llegar a esos extremos. Pero considerarlo un genocidio es demasiado. Un genocidio es lo que el Gobierno israelí está haciendo en Gaza. Eso es un genocidio y, sin embargo, ni el Gobierno estadounidense ni la UE lo nombran como tal.
La lucha contra la corrupción ha sido una de las grandes prioridades del liderazgo chino en los últimos años. ¿Qué balance hace de esos esfuerzos y cuáles son los principales desafíos pendientes para fortalecer las instituciones y la confianza ciudadana?
China ha estado librando una guerra contra la corrupción y hemos derribado a muchos funcionarios que malversaron dinero público. Creo que eso muestra la determinación del Partido Comunista Chino por hacer que el Gobierno sea honesto. Pero todavía queda mucho por hacer. La pregunta de cómo hacer que el sistema sea limpio y eficiente sigue sin ser respondida completamente. Pero al menos ahora los funcionarios acatan más las normas que en ningún otro momento de la historia china. En otras palabras, ahora operan dentro de las reglas, aunque siga habiendo corrupción.
China entiende las razones de Rusia: la expansión hacia el este de la OTAN ejerció una enorme presión (...), pero China no ha respaldado las operaciones militares especiales de Rusia, en Ucrania: viola el derecho internacional
China ha evitado condenar la invasión rusa de Ucrania y mantiene una estrecha relación con Vladímir Putin. ¿Dónde sitúa Pekín los límites de esa asociación? ¿Existe algún escenario en el que China pudiera distanciarse de Rusia?
Es cierto que la relación política de China con Rusia es bastante buena. Pero eso no significa que China respalde las operaciones militares especiales de Rusia, como ellos las llaman, en Ucrania. La razón es sencilla: es una violación de la Carta de la ONU y del derecho internacional. Pero China también entiende las razones de Rusia: la expansión hacia el este de la OTAN ejerció una enorme presión sobre su país, y Ucrania era parte de la Unión Soviética. Estas dos cosas fueron las que probablemente llevaron al presidente Putin a tomar una decisión. Pero China nunca ha respaldado las operaciones militares de Rusia en Ucrania, en su lugar adoptó una política de neutralidad. China se ha abstenido incluso de vender armas a Rusia para apoyar sus operaciones militares. Esperamos que los dos países puedan alcanzar un alto el fuego lo antes posible y que puedan abordar sus diferencias mediante la negociación, en lugar de dejar morir a su gente en los campos de batalla.
Si la guerra de Ucrania terminase mañana, ¿seguiría siendo Rusia un socio estratégico indispensable para China o la importancia de Moscú depende en gran medida de su confrontación con Occidente?
Sin duda, China y Rusia mantendrían su nivel actual de cooperación si no fuera por la cuestión de Ucrania. Creo que la cooperación entre ambos países no puede, sino ampliarse y no va dirigida contra ningún otro país. Por supuesto, la razón por la que China está dispuesta, y Rusia también, a participar en este tipo de cooperación, creo que tiene mucho que ver con las presiones de EEUU sobre ambos. Pero creo que no podemos descartar la posibilidad de que, con el tiempo, China y EEUU, por un lado, y Rusia y EEUU, por el otro, mejoren su relación. Pero primero tenemos que poner fin a la guerra en Ucrania antes de poder alcanzar algún tipo de gran poder en la cima.
Hablemos de la economía doméstica de su país. Durante años se asumió que el crecimiento económico chino sería prácticamente ilimitado. Hoy el país afronta un envejecimiento acelerado de la población, una prolongada crisis inmobiliaria y una menor confianza de los consumidores. ¿Cuál considera que es el principal desafío económico de China para la próxima década?
Aunque no soy economista, creo que el nivel actual de crecimiento de China sigue siendo bastante sólido. Pero tenga en cuenta que la economía china se ha vuelto tan grande que niveles más altos de crecimiento son cada vez menos probables. Por supuesto, nos enfrentamos a muchos desafíos económicos, como los que usted cita: el problema inmobiliario, la falta de consumo interno, el problema del envejecimiento de la población. El Gobierno chino está intentando abordarlos. Lo primero es estimular, desarrollar políticas para estimular el desarrollo del sector de alta tecnología, la fabricación de alta gama, la inteligencia artificial, los robots, quizás también la maquinaria agrícola, el 6G, todas estas cosas. Y al mismo tiempo, por supuesto, el Gobierno chino ha estado diseñando políticas para ayudar a las personas que se han quedado atrás; es decir, las que están perdiendo sus puestos de trabajo y también a la población vulnerable, para garantizar que puedan llevar una vida digna. Estamos en un proceso de transición desde una economía centrada en productos de gama media y baja hacia una economía que tendrá una cuota cada vez mayor del mercado mundial en productos de fabricación de alta gama, así como en el ámbito de la ciencia y tecnología.
La IA y los robots destruyen empleo y hay que abordarlo. Se habla de recaudar impuestos a los empresas muy automatizadas para ayudar a formar a los afectados y, luego, tal vez deberíamos pensar en reducir la jornada laboral
El desempleo juvenil ha alcanzado niveles muy elevados y muchos jóvenes expresan incertidumbre sobre su futuro laboral y económico. ¿Le preocupa que este fenómeno pueda tener consecuencias sociales o políticas a largo plazo?
Bueno, sin duda es un tema al que el Gobierno chino ha prestado cada vez más atención, pero no solo al desempleo juvenil, sino también al desempleo en general, debido a la creciente aplicación de la IA. Por ejemplo, tenemos taxis robotizados, vamos a tener fábricas robotizadas, así que ¿cómo vamos a abordar la situación de desempleo que se derivará de ello? Pues estamos pensando en formas de abordarlo: una forma es ayudar a formar a la gente para que se adapte a nuevos puestos de trabajo, vale, no sé dónde estarán esos puestos, pero quizá más en el sector servicios. Hay quien habla de recaudar impuestos de los robots…
Aquí tenemos ese debate, también, aún muy embrionario
Creo que es una buena idea, pero luego resulta muy difícil de aplicar porque, en primer lugar, ¿qué es exactamente un robot? ¿Es una máquina, un robot? ¿A partir de qué nivel de automatización se puede considerar que es un robot? Quizá, con el tiempo, atacaremos a las empresas que tengan un alto grado de automatización, de modo que se graven a las que no empleen a mucha gente. Así, utilizaremos el dinero para ayudar a formar a las personas para nuevos puestos de trabajo y también para proporcionar asistencia social a las personas que no pueden encontrar trabajo. Y luego, tal vez deberíamos pensar en reducir la jornada laboral o los días de trabajo. Creo que en Europa también han estado circulando ideas similares, por lo que nos enfrentamos al mismo reto; deberíamos intercambiar opiniones, experiencias e ideas sobre cómo abordar estos problemas, ya que son retos comunes que ambas partes debemos abordar juntos.
Si tuviera que señalar una idea equivocada que hoy predomina en Europa sobre China, ¿cuál sería?
Creo que la idea de que China no se preocupa por el bienestar de la gente, desde una perspectiva de derechos humanos, y de que el Gobierno chino no responde a los intereses y demandas de la gente. Eso no es cierto. De hecho, que China haya llegado a este punto y que goce de un nivel tan alto de apoyo popular... Creo que la Universidad de Harvard realizó hace muchos años un estudio sobre el apoyo popular en China y este se mantuvo bastante alto. Hace muchos años estuve en Washington y pude comprobar como por cualquier gestión hay más colas e ineficiencias burocráticas que en China. A pesar de que nuestros líderes no son elegidos en unas elecciones competitivas son igual de receptivos, sino más, a las necesidades e intereses de la gente común. Así que tenemos que ser más comprensivos, necesitamos entendernos mejor unos a otros en lugar de descartar a la otra parte como moralmente inferior. Sí, deberíamos tratarnos de una manera más respetuosa y equitativa.
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