Los ministros de Finanzas de España, Reino Unido y otros nueve países piden la “rápida” reapertura de Ormuz
Los ministros de Finanzas de España, Reino Unido y otros nueve países, entre ellos Países Bajos y Japón, han reclamado este miércoles “una solución negociada, rápida y duradera al conflicto” entre Estados Unidos, Israel e Irán, y reclaman el “restablecimiento del tránsito libre y seguro a través del estrecho de Ormuz, que mitigue los impactos en el crecimiento, los precios de la energía y el nivel de vida, en particular para los más pobres y vulnerables”.
La declaración conjunta que también firman Australia, Suecia, Finlandia, Noruega, la República de Irlanda, Polonia y Nueva Zelanda alerta del impacto de la guerra en la economía, celebra “el reciente anuncio de un alto el fuego”, insta “a todas las partes a que lo implementen en su totalidad” y subraya su “compromiso con el respeto al sistema internacional basado en normas”.
“Las últimas semanas han traído consigo una pérdida de vidas inaceptable y una importante perturbación de la economía mundial y los mercados financieros, y el alto el fuego será crucial para proteger a la población civil y la seguridad de la región”.
“La reanudación de las hostilidades, la escalada del conflicto o la persistencia de las perturbaciones en el estrecho de Ormuz supondrían graves riesgos adicionales para la seguridad energética mundial, las cadenas de suministro y la estabilidad económica y financiera. Incluso con una resolución duradera del conflicto, persistirán las repercusiones en el crecimiento, la inflación y los mercados”.
Los titulares de Finanzas de estos once países se comprometen “a gestionar la respuesta económica a esta crisis y la recuperación posterior de manera coordinada, responsable y eficaz” y a que la respuesta a las perturbaciones económicas “sea fiscalmente responsable y se dirija ante quienes más necesitan apoyo”, ante las limitaciones presupuestarias de los gobiernos.
“Reafirmamos nuestro compromiso con un comercio abierto y basado en normas para los productos energéticos”. Los firmantes instan a todos los países a evitar las medidas proteccionistas, “incluidos los controles de exportación injustificados, el almacenamiento y otras barreras comerciales en las cadenas de suministro de hidrocarburos y otras cadenas afectadas por la crisis”.
“Nos comprometemos a promover la cooperación y la integración para apoyar la estabilidad regional y mundial. Asimismo, continuaremos con las reformas que fortalecen la resiliencia y aceleran la diversificación energética a largo plazo, incluso mediante la transición a la energía limpia y la mejora de la eficiencia energética”.
La declaración reafirma “el papel fundamental de las organizaciones internacionales” y alenta a las instituciones “a elaborar una evaluación conjunta de los impactos económicos mundiales, incluidas las presiones fiscales, las interrupciones en las cadenas de suministro, los mercados energéticos y los precios de los alimentos, así como sus repercusiones en los distintos países”.
Recuerdan que “los países vulnerables se ven particularmente afectados, especialmente los pequeños y remotos Estados insulares que dependen de la energía importada para satisfacer sus necesidades básicas”. E instan al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial a proporcionar “una oferta coordinada de apoyo de emergencia a los países necesitados, adaptada a las circunstancias.
“Reafirmamos nuestro apoyo inquebrantable a Ucrania y nuestra determinación de mantener la presión económica sobre Rusia”, concluye la declaración. Moscú “no debe beneficiarse de este conflicto y, en la medida en que las condiciones del mercado lo permitan, evitaremos agravar las interrupciones en las cadenas de suministro y los precios de la energía, y continuaremos colaborando para aumentar la presión. Mantenemos nuestro compromiso con el respeto al sistema internacional basado en normas”.
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