La pelea del banco más antiguo de Italia para evitar su compra y cumplir el sueño de Meloni: un tercer gigante financiero
La partida de ajedrez en el complejo tablero de los bancos de Italia ha alcanzado este verano otra cúspide, en medio del intenso ciclo de ofertas de adquisición, contraofertas y fusiones que arrancó en 2024. En plena disputa para reforzar la hegemonía o defender el propio terreno, el sector bancario transalpino sintió otra sacudida en agosto por la oferta de Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS) por hacerse con otras dos entidades de peso, Banco BPM y Banca Generali, una maniobra de envergadura con dos metas. Por un lado, frenar la opa hostil lanzada en junio por Intesa Sanpaolo (ISP) que quiere quedarse con el banco sienés y absorberlo. Por otro, erigir un tercer polo bancario en Italia, en línea con el Gobierno de Giorgia Meloni, que ve con buenos ojos la idea de crear un gran bloque alternativo a ISP y UniCredit, los dos primeros bancos del país.
Con todo, la operación de MPS –el banco en activo más antiguo del mundo, fundado en 1472– ha topado con el escepticismo de los mercados. Hay dudas sobre su viabilidad y se percibe como un movimiento arriesgado y reactivo, mientras que la oferta de Intesa se ve más sólida, señalan prensa económica y expertos. Sin embargo, “es pronto para predecir” su desenlace, dice a elDiario.es Mario Comana, economista y docente de la Universidad LUISS de Roma. “No sabemos si MPS, antes de lanzar sus ofertas, hizo algún preacuerdo con los accionistas mayoritarios de sus empresas objetivo, pero sí podemos prever que Intesa no se quedará de brazos cruzados. Si las ofertas de MPS resultaran viables, Intesa podría ofrecer más y mejorar su propuesta”, añade el profesor.
El recelo de los inversores ante el paso de MPS se vio claramente reflejado en la Bolsa, observa Comana, citando las pérdidas de estos días de MPS, Banco BPM y Banca Generali: “El mercado no parece tener mucha fe”. “La oferta de MPS no está desprovista de significado e interés, pero se hizo con óptica claramente defensiva”, opina, lo que alimenta las dudas de los mercados sobre la creación de valor real de la operación.
La pugna entre ambas entidades ha reanimado la corriente de intensos movimientos bancarios propia de la Italia de los últimos tiempos. Comana explica que esta se debe, paradójicamente, a la “excesiva buena salud” de su sector financiero. “Son muy rentables, con excelentes niveles de eficiencia y calidad crediticia, lo que les hace empresas muy atractivas”, detalla. Una intensidad parecida se registró en la década de 2010, pero fue por la crisis económica, cuando muchos “bancos débiles” tuvieron que ser rescatados.
Monte dei Paschi, del declive al ascenso
Precisamente Monte dei Paschi fue uno de los rescatados entonces, todo un símbolo por su historia como banco centenario activo desde 1472, cuando fue fundado en la ciudad de Siena, donde conserva su sede central. En 2017, al borde de quebrar, el Estado italiano lo sacó a flote con 5.400 millones de euros de fondos públicos. El Ministerio de Economía y Finanzas se hizo con 68% de su capital, una participación que fue vendiendo hasta quedar en un 4,8%. Ahora, el Tesoro ha congelado sus acciones restantes, y no prevé vender hasta que se solucione la pugna por el control del banco.
Hace una década, pocos pensaban que MPS volvería a primera línea, pero se fue recuperando a base de recortes, saneando su deuda y con ampliaciones de capital privado. Luigi Lovaglio, con trayectoria previa en Unicredit, asumió sus riendas en 2022 como consejero delegado y consolidó un ascenso que en 2025 vio la adquisición de Mediobanca, un poderoso banco de inversión milanés que compró por 16.000 millones. A pesar de que la dirección de la entidad lombarda rechazó la oferta, MPS convenció a la mayoría de sus accionistas para la fusión, todavía en curso.
Esta compra dio al grupo sienés el acceso a una de las joyas de la economía italiana: el coloso de los seguros Generali. Mediobanca poseían 13% de acciones de la multinacional, que pasó a manos de MPS. Esto aumentó el atractivo del banco toscano para inversores y competidores, uno de los factores que podría estar detrás de la ofensiva de Intesa. Generali es clave en Italia. Concentra gran cantidad de ahorros de su ciudadanía y empresas a través de sus seguros, y tiene mucho peso para las arcas del Estado italiano al ser uno de sus grandes acreedores. De hecho, Banca Generali –por la que ahora pugna MPS– es el brazo bancario de la aseguradora, que posee más del 50% de sus acciones, y será clave para decidir qué vía tomar ante MPS.
El risiko bancario de Italia
El pulso actual abre escenarios de cambio profundo en el equilibrio de poderes de los bancos italianos, acelerando el risiko, nombre de la versión italiana del juego de mesa del Risk, término usado en el país para referirse a los duelos de compra y fusiones entre bancos. Intesa Sanpaolo y Monte dei Paschi protagonizan el capítulo más reciente de este serie, mientras corren ríos de tinta sobre los movimientos entre bastidores y las teorías sobre qué pasará.
Quién juega sus cartas no son sólo los bancos implicados, sino una amplia red que incluye las aseguradoras Generali y Unipol, o los holdings de las familias Caltagirone o Del Vecchio, muy influyentes y con acciones en MPS y otras empresas, como la propia Generali. También hay grupos extranjeros, como el banco francés Crédit Agricole –con 29,3% de acciones en BPM– o el fondo estadounidense BlackRock, todo un símbolo del capitalismo desregulado internacional con creciente influencia en Europa, con 4,66% de acciones en MPS y 5,09% en ISP.
“Hacía muchos años que el sistema bancario italiano no estaba tan movido. Despertó por necesidad de algunos bancos de hacerse más fuertes y consolidarse, también por la creciente competencia” de fondos y entidades financieras de países más allá de Europa como EEUU, “que expanden cada vez más su mercado de capitales”, cuenta a elDiario.es Francesco Ruggeri, experto en macroeconomía e investigador en universidades italianas. “Hay una especie de pugna entre algunos bancos para poder afianzarse”, como es el caso de Intesa, o “para construir un tercer bloque que se proteja y compita con la propia ISP y Unicredit”, como quiere MPS, agrega.
Una pugna abierta
La saga actual arrancó en junio, cuando Intesa Sanpaolo –el mayor banco italiano por capitalización– acechó a MPS con una oferta pública voluntaria de adquisición y canje de acciones por valor de 30.600 millones de euros, en una puja con respaldo del grupo asegurador Unipol. Al ser Intesa dominante en Italia, y ante posibles problemas de competencia, prevé fragmentar Monte Paschi y ceder a la aseguradora 635 sucursales por 3.500 millones. Estas serían luego transferidas al banco BPER –filial de Unipol–, que gestionaría las oficinas conservando parcialmente la marca Monte dei Paschi. Por su parte, ISP se quedaría con 625 sucursales y la banca de inversión de MPS.
En plena consolidación bancaria europea, la entidad liderada por Carlo Messina busca apuntalar su hegemonía en Italia y convertirse en un campeón continental con capacidad para competir con Banco Santander o BNP Paribas. También quiere impedir avances de su gran rival nacional, UniCredit, que en 2025 intentó adquirir sin éxito a Banco BPM y desde 2024 mantiene una ofensiva sobre Commerzbank, el segundo banco privado de Alemania, del que ya controla el 48% de acciones pese a las reticencias de Berlín. El asunto aún trae cola, pero UniCredit sigue con su idea de fusionarse con la entidad y acrecentar su posición como gran gigante europeo.
Es en este escenario donde MPS diseñó su propia estrategia defensiva. El 20 de agosto, tras una reunión extraordinaria del Consejo de Administración de siete horas, anunció contramedidas con dos ofertas públicas de canje de acciones (OPS) sobre Banco BPM y Banca Generali, las cuales busca financiar enteramente con títulos de nueva emisión, sin recurrir a liquidez.
Para Banco BPM, la oferta valora la entidad en 25.310 millones de euros y una relación de canje de 1,567 acciones nuevas de MPS por cada título de BPM, según precio de mercado y sin prima. Respecto Banca Generali, ofrece 6,958 acciones nuevas por cada una de la entidad, lo que supone una valoración de unos 8.720 millones de euros y una prima del 10% sobre los precios de cotización. Con ello, MPS busca crear un grupo bancario que se convertiría en el segundo más grande del país, por delante de UniCredit, integrando unos activos financieros totales de 810.000 millones de euros. También evitaría su desmantelamiento y la desaparición de su marca centenaria, algo que preocupa mucho tanto en Siena como en la región de Toscana.
Intesa eleva la disputa
Tras este contraataque, Intesa presentó quejas la semana pasada ante la Consob, el regulador bursátil italiano. Alegó que MPS viola la regla de pasividad, que establece que un banco no puede actuar para entorpecer una opa hostil sin permiso previo de su junta de accionistas, algo que Monte Paschi no habría obtenido, a la espera de una asamblea extraordinaria el 29 de octubre que determinará su posición a tomar sobre la oferta de ISP.
Por su parte, ISP celebrará junta de accionistas el 10 de septiembre para votar la opa para hacerse con MPS. Según Comana, pese a que quedan muchas cuestiones por desentrañar y el escenario aún es imprevisible, Intesa presentó “una oferta clara y precisa” para pagar tanto en acciones como efectivo, a lo que suma la opción de un aumento, lo que hace que “tenga más posibilidades de tener éxito” que la contrapropuesta de MPS.
A su vez, el timing le es favorable, ya que ISP va por delante en todos los trámites para impulsar el proceso, y, en caso de seguir sin trabas, podría incluso hacerse con el control de Monte dei Paschi antes de que esta pueda culminar los procesos para sus ofertas a Banco BPM y Banca Generali. De hecho, BPM ya rechazó la propuesta de Siena, al considerarla unilateral, no acordada y sin prima para sus accionistas. En Generali, la oferta de MPS se recibió de forma más abierta, con “voluntad de evaluar” la colaboración y los lazos estratégicos entre ambos grupos.
La operación de MPS, “contraproducente”
Los pasos de MPS dieron incluso que hablar en la columna de opinión Lex de Financial Times (FT), que tachó la contraofensiva de MPS de “descabellada” y “contraproducente”. “Lo más sorprendente es que MPS intentaría una fusión a cuatro bandas”, escribió FT, en relación a su proceso de absorción de Mediobanca, al que juntaría Banco BPM y Banca Generali si sus ofertas siguen adelante. “Fusionar dos bancos es un reto que lleva tiempo. Intentar lo mismo con cuatro requiere un pensamiento mágico”, dijo el medio, lo que generó una réplica del mismo Lovaglio, que alegó que sus planes fueron “malinterpretados”.
Ante todo, Monte dei Paschi lucha a toda costa para evitar su desmantelamiento, mientras que el Gobierno, pese a mantenerse neutral, aboga por lo mismo, y así lo declaró la primera ministra Giorgia Meloni. “Espero que la dinámica del mercado propicie el surgimiento de un sistema aún más sólido y competitivo”, y que “MPS no acabe desmantelándose, perdiendo su nombre e identidad”, dijo la jefa del Ejecutivo italiano en una entrevista con Milano Finanza este agosto.
Aun así, en un sistema de libre mercado y autonomía bancaria, los expertos ven improbable una intervención del Gobierno. “¿Al final quién decide? Los grandes accionistas no se ablandan por declaraciones de un político. A los fondos internacionales, accionistas relevantes en MPS, ¿qué les importa lo que diga Meloni? No es un factor de peso”, concluye Mario Comana, que prevé muchos desarrollos por llegar en una pugna aún abierta.
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