Juan Carlos Escudier
Dos presuntos etarras han declarado haber recibido adiestramiento en Venezuela en un curso organizado por un viejo activista de la banda, Arturo Cubillas, que trabaja en la Administración de aquel país. Quienes crean haber encontrado la prueba de la connivencia entre Chávez y ETA deberían conocer antes otras cosas. La primera es que buena parte de los etarras que viven en Venezuela se instalaron hace casi 30 años, entre ellos el ya citado Cubillas, deportado desde Francia en 1989. Allí se casó, montó un restaurante con el nombre de su comando –Oker- y ya desde 1995, cuatro años antes de que Chávez llegara al poder, era citado por el ABC como “el gallito de la comunidad etarra”.
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