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Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Cuando la sombra se alarga

Un alumno entra en un colegio en Bilbao tras las vacaciones navideñaS

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Es curioso observar cómo algunas palabras del castellano sin ser polisémicas, adquieren distintos significados en función de la forma de expresar que utilicemos. Ocurre, por ejemplo, con la palabra sombra. Según nuestra intención, puede estar señalando protección, sospecha, oscuridad o misterio, por citar algunas. Así, es un dicho incuestionable que para muchas personas lo mejor del sol, siempre es la sombra, como sinónimo de protección y cuidado. En ocasiones, sin embargo, el término nos acerca a esa zona semioscura, donde las certezas flaquean y las realidades se distorsionan. Tolkien, por ejemplo, nos habla de Mordor como aquella tierra “donde mueren las sombras” ('El Señor de los Anillos'). Otro escritor, James Matthew Barrie, se esmeró en hacer que la disciplinada Wendy cosiese la sombra que Peter Pan había perdido al saltar por la ventana; primero, guardarla en un cajón para no perderla y posteriormente, recomponerla junto a su inesperado y fiel amigo.

La sombra, además, ha dado lugar a títulos literarios inolvidables, sin ser en esencia, protagonista principal. Así lo entendieron, entre otros, Miguel Delibes con la novela ganadora de un Nadal ('La sombra del ciprés es alargada', 1948) o el propio Carlos Ruiz Zafón, dando paso a la primera y más exitosa obra de su tetralogía sobre el Cementerio de los libros olvidados, 'La sombra del viento', ya en este siglo (2001).

También otras artes, como la pintura o el dibujo, han hecho de la sombra un estudio significativo para generar mayor sensación de volumen. No podríamos entender a Caravaggio, De la Francesca, Rembrandt, o Picasso sin comprender esos juegos inigualables de claroscuros que las sombras imponen en sus obras. La mayoría de las culturas han vivido de ese jugar constante con la sombra para generar sensaciones de alegría o temor. Que se lo pregunten si no a una tan ancestral como la china, inigualable en la creación de sus sombras chinescas.

La Educación no podía quedar ajena a este trato tan peculiar de las sombras y ha acabado por adecuar el término entre sus quehaceres. Así, a comienzos del siglo actual, se acuñó la 'Educación en la Sombra' para definir el conjunto de clases particulares, tutorías privadas, academias de preparación de exámenes y empresas ofertantes de servicios educativos en línea. Veamos lo que tal 'espectro' significa en este caso.

Según un reciente informe de EsadeEcPol, dentro del apartado educativo dirigido por Lucas Gortázar, y del que es autor Juan Manuel Moreno (1) el gasto en educación en la sombra ha crecido en España independientemente del contexto económico. Para llegar a talo conclusión el autor utilizó como fuente principal la Encuesta de Presupuestos Familiares que produce de forma anual el INE de España, realizada a más de 30.000 hogares en las que se pregunta las características y a qué destinan sus ingresos anualmente.

El trabajo no tiene desperdicio y plantea algunas cuestiones que invitan a la reflexión. Por ejemplo, en el periodo estudiado (entre los años 2006 y 2020) el 23% de los hogares españoles ha consumido clases particulares de forma habitual y prácticamente uno/a de cada cuatro estudiantes no universitarios ha pagado por ello.

Es cierto que España aún se encuentra lejos de los datos de otros países (Japón: 90%, Corea: 80%, Alemania: 40%), pero el crecimiento en estos años ha sido espectacular triplicando el número de estudiantes que utilizaba estos “complementos educativos” en 2006.

Con estos datos, una de las dudas que surgen es conocer si la educación en la sombra completa, suplementa y refuerza a la escuela o si está en el camino de sustituirla. El autor no acaba de tomar una decisión definitiva para el caso español, pero sí advierte sobre el riesgo de que este tipo de enseñanza privada puede suponer para la red pública, habida cuenta de que estos servicios son realizados por profesorado pluriempleado, jóvenes estudiantes y hasta multinacionales que cotizan en bolsa con poca exigencia académica y escasos controles educativos, más allá de los meramente de relaciones laborales (contratos, jornadas…)

J.M. Moreno destaca como relevante el hecho de que la gran recesión económica nacida en 2008 apenas supone una disminución en el gasto que las familias destinan a esta cuestión. En su opinión tal situación demuestra que la demanda española de las clases particulares se comportó como si se tratase de un producto de primera necesidad, más que como un bien de lujo, perfectamente suprimible en momentos de necesidad. Este dato le lleva a plantearse que la utilización de esta educación en la sombra se mueve más por el objetivo de aprobar y de destacar que no necesariamente por el de aprender.

Todo ello justifica el argumento de que también esta educación en la sombra incide en aumentar la desigualdad educativa en el panorama español y lo hace de dos maneras complementarias. Una, porque el gasto que destinan los hogares con mayor presupuesto es cinco veces mayor que el destinado en clases particulares por los hogares más modestos; dos, por representar un objetivo distinto, en función de la capacidad económica: mientras que las clases humildes simplemente se mueven en clave de aprobar o suspender —en todo caso, igualarse a quienes superan los retos académicos, los grupos sociales que buscan la diferenciación lo hacen por marcar diferencias, por destacar por asegurar su acceso a instituciones de élite. Esta idea la corrobora la investigación de los cursos donde unos y otros grupos gastan en particulares: quienes buscan aprobar, durante los cursos de Enseñanza Obligatoria; los grupos con mejor proyección económica, en la Enseñanza Postobligatoria y de enseñanzas no curriculares (Idiomas, musicales y artísticas, principalmente).

En ambos casos, como ya se ha señalado anteriormente, dado el volumen de inversión realizado, comparado con el que realizan los países más obsesionados con este tipo de estudios, en España no debería hablarse de una enseñanza en sombra como suplantadora de la educación formal, sino como suplementaria de ésta. No obstante, el crecimiento acelerado de los estudios online, especialmente desde la pandemia, están variando y acortando de forma significativa la diferencia entre la educación formal y la de en sombra. Así lo entienden distintos estudios internacionales (The Economist, ReportLinker, GSV…) al señalar que el mercado privado de esta educación se hará construyendo sobre la plataforma de la educación pública. Y ofrecen algunos datos de grandes magnitudes: en 2017, se cifraban en 100.000 millones de dólares el mercado de grandes empresas dedicadas a la preparación de test y de exámenes y cifraban en 218.000 el volumen que esta educación en la sombra podía llegar a adquirir en 2027, es decir, en cinco años.

Con este volumen de datos, sería interesante conocer los motivos por los que se extiende y consolida este tipo de Educación. En opinión de J.M. Moreno cuatro son las razones principales: 1) La percepción creciente de que la calidad escolar ha bajado y es necesaria esta compensación. La educación en la sombra realizará lo que la Escuela no puede hacer. 2) La obsesión cada vez mayor por participar en la competición por acceder a una Educación Superior universitaria básicamente por el prestigio y la creencia en un futuro mejor formado. 3) La reducción de hijos/as en las familias junto con el menor tiempo de dedicación de padres y madres a la educación casera. Y 4) El valor añadido que las familias atribuyen a una mayor personalización de la enseñanza, como principal ventaja comparativa de esta educación en la sombra.

Sean o no estas las razones que explican el auge de esta educación, lo cierto es que hay un cierto desencanto, cuando no, desconfianza en las instituciones públicas en general, y, posiblemente, en la Escuela pública en particular, por esa falsa percepción de politización excesiva que se le atribuye. Es probable que en determinados ambientes, la enseñanza privada o como mal menor, la enseñanza en la sombra genere expectativas de mejor resolución educativa (menor presión democratizadora en la gestión de los centros, menos conflictos laborales…).

Tampoco convendría menospreciar en una sociedad que invierte mucho tiempo y recursos en imitar al vecino la actitud de quienes se acercan a esta educación en la sombra por una cuestión de imitación de buena práctica parental: “Si el estirado vecino del quinto lleva a sus hijas a ballet, ¿por qué no nosotros?”

Y, por último, no podemos olvidar que la educación sigue desplegando unas expectativas sociales marcadas por una alta competitividad, un inigualable pero engañoso prestigio social que confluyen en una formación cada vez más individualizada. A todo ello se añade que desde algunos gobiernos autonómicos se escuchan ya cantos de sirena con propuestas de desgravación fiscal para este gasto de enseñanza especial (el PP lo ha anunciado para futuras campañas electorales en Andalucía; no dudaría que también lo haga para la madrileña, vista la actitud manifestada con el controvertido y pernicioso cheque escolar para la Enseñanza 0-3 años). En todos estos casos, la educación en la sombra buscaría un resquicio por el que potenciarse.

Ante este avance importante caben dos medidas inmediatas de actuación. De un lado, la exigencia de una mayor regulación de la educación en la sombra que tome medidas contra prácticas ilegales, mejore la transparencia fiscal y de cualificación profesional del sector. Del otro, un serio trabajo institucional, estatal y autonómico que garantice la confianza de la sociedad en la enseñanza pública en las escuelas, de tal modo que el aprendizaje reglado sea asumido como un bien en sí mismo, suficiente para la correcta formación integral del alumnado.

En Ciencias Naturales se estudia que la longitud de las sombras depende de la cercanía o lejanía del objeto respecto de la luz; las sombras son más grandes y borrosas en la cercanía y más pequeñas y nítidas cuando se aleja este. Hagamos como la fórmula y busquemos la distancia apropiada para que la educación en sombra no acabe por parasitar la escolarización. Nos jugamos todo en esta pugna.

1. Moreno, Juan Manuel (22 de enero de 2022): “'Educación En la Sombra' en España: Cómo las clases particulares se están convirtiendo en un bien de primera necesidad”, ESADE.

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