'Markos Gimenoren 101 Letrakartel': la descarga neuronal que provoca el hallazgo del capicúa

Vitoria —

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Joseba Sarrionaindia es una persona encantadora. Es también uno de los más importantes escritores en lengua vasca. Su mirada inquieta se ha posado sobre la vida y obra de un saltimbanqui capaz de hacer malabarismos con palabras subido en un trapecio: Markos Gimeno Vesga. 

'Markos Gimenoren 101 Letrakartel' (editado por Pamiela) no es un libro de palíndromos ni es un libro para palindromistas, es una inmersión en la mente de un disfrutador de la descarga neuronal que provoca el hallazgo del capicúa, esa sensación que a veces dura cinco segundos, a veces un día entero y que de manera excepcional, cuando encuentras el que va a ser TU palíndromo, permanece contigo para siempre, creando una alegría profunda que resulta incomprensible para quienes no juegan con letras.

En la primera parte del libro, Sarrionaindia hace una breve introducción histórica sobre el palindromismo universal y el eusquérico antes de centrarse en las circunstancias vitales de Markos Gimeno. Al relatarnos a Markos y sus subidas y bajadas, nos relata también un lugar (Eibar-Ermua) y nos describe a una generación, la de los vascos y vascas de las Vascongadas sucias e industriales nacidos entre finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo veinte.  

La segunda parte del libro es espectacular. Con la ayuda de Esteban Montorio y la colaboración de muchos y muy importantes artistas gráficos, Sarrionaindia convierte el libro en una exposición de 101 carteles —incluyendo algunas obras gráficas del propio Gimeno— a todo color y a toda página. Al costado de cada ilustración adjunta traducciones a tres idiomas de los palíndromos y comentarios a la forma o al fondo de los mismos. Estas glosas van de lo sesudo a lo juguetón y hacen posible que el libro pueda disfrutarse también en pequeños tragos, abriéndolo al azar.

Desde el 16 de diciembre de 1923 hasta el 29 de febrero de 1924, Ebaristo Bustinza, Kirikiño, condujo en el periódico Euzkadi el primer concurso de palíndromos en lengua vasca. Resultó ganadora la pareja que bajo el pseudónimo Txadin eta Batixta envió este «palindrama»: «Akitika aruat anuduna, neurekin ta orra zelan ama mattia gaiti amaman alez arro at nik eruen anuduna ta ura akitika».

Es una frase bella y críptica escrita en un idioma que aguardaba su estandarización. Cien años después de esto, habiendo pasado medio siglo largo desde de la fijación de las reglas del euskera escrito y en este momento de la Historia en que la vascofonía luce felizmente apellidos castellanos, chinos o árabes, la gracia agridulce e inteligente de Markos se llena de luz azul y reparte sopapos en esta obra que es toda una apología del uso idioma como cama elástica. Viva el palíndromo.

Aditza ate eta azti da.

(El verbo es puerta y brujo)