Defensa Animal Extremeña critica los nuevos regalos fiscales a cazadores y cotos
La Asociación Defensa Animal Extremeña ha mostrado ha protestado contra las recientes decisiones de la Junta de Extremadura de bonificar al cien por cien las tasas de las licencias de caza y pesca, junto con las nuevas bonificaciones fiscales para los cotos cinegéticos.
En un comunicado ha indicado que estas medidas, lejos de beneficiar al conjunto de la población, favorecen los intereses particulares de una minoría y promueven una actividad que ha sido objeto de controversia por sus implicaciones éticas y medioambientales.
La Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza) ha celebrado la gratuidad de las licencias porque se “beneficiará especialmente a los bolsillos más humildes e incentiva la incorporación de nuevos cazadores a la actividad cinegética”.
Sin embargo para la Asociación Defensa Animal es cuestionable que la promoción de la caza sea una solución adecuada para las necesidades económicas de las familias con menos recursos, especialmente cuando existen otras actividades recreativas y deportivas que podrían recibir apoyo sin implicar el sacrificio de animales.
Además, la bonificación del 15 % en los gastos de gestión de los cotos de caza, hasta un máximo de 1.200 euros, supone una subvención indirecta a una actividad que ya cuenta con “privilegios fiscales”, según Defensa Animal Extremeña.
A su juicio, esta medida busca perpetuar una práctica que no representa los valores de una sociedad que avanza hacia modelos más éticos y sostenibles de interacción con el medio ambiente.
Y eso en una región con problemas de vivienda, sanidad o de temporalidad en el empleo.
“Creemos que es un error priorizar minorías, muchas de ellas con patrimonios muy elevados que no necesitan más ayudas”.
Por otra parte la asociación ha señalado que la inclusión de jóvenes cazadores en el control poblacional del Parque Nacional de Monfragüe, a través de la reciente modificación de su Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), “lejos de promover una gestión ética y sostenible de la fauna, parece incentivar la caza en un espacio protegido de incalculable valor ecológico”.
“Hacemos un llamado a las autoridades competentes para que reconsideren estas medidas y orienten sus políticas hacia la promoción de prácticas de conservación que respeten la vida silvestre y mantengan la integridad ecológica del Parque Nacional de Monfragüe”.
Su coportavoz, Ángela Casillas, ha considerado “especialmente preocupante que en un momento en que la conservación de la biodiversidad es crucial se impulsen políticas que incentiven la caza”.
“La promoción de la caza como herramienta de conservación es una falacia que ignora alternativas más éticas y efectivas para el control de poblaciones animales y la preservación de los ecosistemas”.
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