Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Indignación en Santiago por la aventura de escalada de un joven que convirtió el Palacio de Fonseca en rocódromo

Captura de pantalla del Instagram de Compostela Resiste

elDiario.es Galicia

Santiago de Compostela —

0

La imagen de un hombre encaramado a la fachada barroca del Colexio de Fonseca, en Santiago de Compostela, ha provocado perplejidad e indignación entre ciudadanos e internautas. La Asociación en Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal) ha denunciado la “falta de respecto por el patrimonio común” que, interpreta, se deduce de unas imágenes difundidas por la cuenta de Instagram Compostela Resiste, dedicada a documentar los excesos del turismo en la capital gallega.

“La escena es difícil de comprender”, dice el comunicado de Apatrigal, “escalar una fachada histórica, tocar esculturas, dejar candados, grabar nombres en la piedra o utilizar monumentos como si fuesen un parque de atracciones no son anécdotas, son síntomas de una pérdida de respeto por el patrimonio común”. El Colexio de Fonseca data de 1688 y se encuentra en las inmediaciones de la célebre Praza do Obradoiro. En la actualidad alberga dependencias universitarias y una activa sala de exposiciones.

“La democratización de los viajes es una conquistas social incuestionable”, aduce la asociación, “pero también asistimos a un fenómeno preocupante: el turismo de masas convierte, con demasiada frecuencia, el patrimonio en un simple escenario para conseguir una imagen llamativa en las redes sociales”. La persona que escaló Fonseca lo hizo, señala, para posar en una fotografía.

El debate sobre el modelo turístico de Santiago de Compostela -una de las ciudades del Estado que recibe más visitantes en proporción a su población- no está, en absoluto, cerrado. El malestar vecinal es evidente y los partidos políticos discuten qué hacer. Las tres últimas corporaciones de izquierdas (Compostela Aberta, PSdeG, BNG) han adoptado medidas para intentar reconducir la situación, desestacionalizar la afluencia, mitigar el gasto en limpieza o seguridad -la tasa turística funciona desde el pasado año- o reducir el impacto sobre el acceso a la vivienda.

“Compostela no necesita más turistas, necesita visitantes mejor informados, más conscientes y más respetuosos. Porque el patrimonio no es un decorado ni un rocódromo”, sostiene Apatrigal.

Etiquetas
stats